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Ingredientes para una buena felicitación

10 formas de felicitar a un empleado por un trabajo bien hecho

Decir palabras amables puede resultar muy sencillo, pero la felicitación eficaz, la que busca reforzar las conductas excelentes, no se puede quedar en las buenas palabras.

Isabel García Méndez | 03/09/2018
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1.- La persona adecuada

Cuanto más rango tenga quien da la enhorabuena, más decisiva será la felicitación. Si es el presidente en persona quien se acerca a dar la mano, mejor que si es su superior inmediato. Si quieres impactar, haz que tu jefe felicite a tu equipo.

2.- Cara a cara

Y, si la distancia no lo permite, antes por vía telefónica que por mail. Aunque se pueden combinar las dos: primero una llamada y más tarde un correo o un mensaje, para confirmar por escrito lo que se ha dicho.

3.- Felicitar en público

Es cierto que tiene un peso mayor una palmadita en el hombro delante de otros compañeros o de otros superiores, pero nunca debe dar la sensación de que felicitamos sólo cuando hay otros jefes delante, como estrategia para hacer creer que somos un superior que trata muy bien al equipo.

Esto se percibe y puede perjudicar más que favorecer. En cualquier caso, conviene tener en cuenta la personalidad del felicitado, a lo mejor prefiere la discreción de un despacho.

4.- Sobre todo, sinceridad

Evita las frases hechas y las palabras que no son del lenguaje cotidiano, la propia expresión “te felicito” suena muy estereotipada.
Es mejor recurrir a otro tipo de expresiones más cercanas y sobre todo, que sean honestas. Por ejemplo: “Estoy muy orgulloso del esfuerzo que estáis realizando, sois magníficos”.

5.- Ha de ser inmediata y oportuna

El reconocimiento debe realizarse justo en el momento en que se produce el trabajo bien hecho. Si se espera demasiado, pierde fuerza. “Te agradezco las horas que te has quedado esta semana para sacar el programa adelante”.

6.- Ha de ser específica

Huye de las felicitaciones en abstracto. En lugar de decir “Enhorabuena por la presentación, ha sido magnífica”, es mejor concretar y decir exactamente lo que nos ha gustado de la presentación y por qué: “Has hecho una presentación magnífica. Me ha gustado especialmente el análisis que has realizado sobre la evolución de las ventas en las sedes provinciales. Nos ha servido para hacernos una visión de conjunto muy clarificadora. Enhorabuena”.

7.- Debe ser personalizada

Tiene más fuerza la felicitación de una persona que la de la organización. Utiliza expresiones personalizadas y que revelen emociones como “yo te veo”, “me parece”, “me he dado cuenta”… “He visto que te has quedado fuera del horario durante tres días, no sabes lo importante que es para mí este esfuerzo extra”.

8.- Que sea nominativa

Para incrementar la fuerza del reconocimiento hay que utilizar el nombre de la persona a la queremos reconocer. “Enhorabuena Enrique por lo bien que has resuelto el encargo que te hice ayer”.

9.- Ha de ser gratuita

Una felicitación nunca debe llevar una tarea añadida; puede ser percibida como una encerrona para asumir trabajo extra. Además, no se debe acompañar con expresiones negativas, como algún “pero”.

La que sigue no suena a felicitación real, sino a la obligación de asumir más trabajo, sin más: “Como tú eres muy buena resolviendo las quejas de los clientes ¿por qué no te encargas de esta petición?”

10.- Debe servir para reforzar una actitud

La felicitación debe reflejar las consecuencias que tiene el acto a reconocer para la organización o para el departamento para servir de refuerzo en ocasiones posteriores. Es importante que la gente perciba que se le está valorando y de qué manera contribuye al avance de la organización.

“Te agradezco que hayas liderado este proyecto porque nos ha permitido reducir en un 15% las quejas y reclamaciones”.

Toma ejemplo de cómo felicitar bien

Debe convertirse en un objetivo clave para cualquier directivo que quiera mantener alta la moral de su equipo. A modo de síntesis, los expertos recomiendan seguir siempre cuatro pasos:

Describir la situación: ubicar a la persona en el momento o lugar que motiva la felicitación:

“El pasado viernes, cuando estábamos con el cliente…”

Describir la conducta: el empleado tiene que saber qué es lo que hizo, qué conducta concreta estuvo bien:

“…interpretaste muy bien las necesidades que tenía el cliente porque cuando nos dijo que era eso lo que estaba buscando…”

Describir la emoción que te produjo cuando el empleado hizo lo que hizo: antes de felicitar es importante averiguar cómo te sientes ante el colaborador y hacérselo saber con palabras que apelen a lo emocional, dejando de lado términos más neutros como bien, mal, estupendo…

“… me sentí absolutamente satisfecho, complacido y orgulloso…”

Conseguir que siga manteniendo la misma actitud en el futuro: se trata de que el empleado vuelva a repetir la conducta:

“Tienes una capacidad muy buena para escuchar y empatizar con el cliente. Necesito habilidades como las tuyas en mi equipo”.

Otras formas de reconocimiento

La felicitación es la forma más directa y expresiva para reconocer el trabajo bien hecho, pero no es la única. Hay muchas actitudes de los jefes que serán percibidas muy positivamente por los trabajadores y que si van precedidas de la felicitación concreta y sincera tiene un efecto de refuerzo increíble.

Lógicamente, muchos pensarán que la mejor forma de reconocer un trabajo bien hecho es con una subida salarial, pero ya que esto no es siempre posible, se pueden buscar otras formas de reforzar las buenas palabras. El secreto está en conseguir que el trabajador sienta que se le valora y se le tiene en cuenta.

Algo tan sencillo como pedir la opinión de la persona a la que quieres reconocer su labor delante de otros compañeros tiene un efecto sobre la autoestima importante y es un arma para motivar muy poderosa.

Intenta proponer su nombre para recibir cursos, másters u otros programas de formación. Estos productos tienen una doble lectura: se pueden ver como un privilegio por el buen trabajo o como una forma de invitar a los mejores a que aprendan más para seguir creciendo profesionalmente.

Siempre que puedas, intenta compartir información privilegiada con esa persona o delegar nuevas funciones en ella.

Debes mantener una postura flexible en momentos puntuales: permitir ausencias por causas personales, ofrecerle tu apoyo ante sus problemas…

Otra opción es proponerle para representar al departamento en una ponencia, en una presentación, en un congreso...

Hazle ver que siempre le tienes en cuenta cuando surgen nuevos proyectos.

Hazlo visible delante de los demás: si hay una presentación en prensa o delante de otras empresas o departamentos hazte acompañar por la persona que haya llevado el peso del trabajo.

 
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