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18 sectores a los que favoreció la crisis

Hay sectores a los que la crisis no les sentó nada mal, sino todo lo contrario. Son los siguientes.

Isabel García Méndez | 04/09/2018
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Los sectores que no han salido perjudicados por la crisis tienen, según los expertos, un denominador común: han sabido implantar un nuevo modelo productivo y laboral que se caracteriza por desarrollarse en un marco de máxima flexibilidad y temporalidad. Los trabajos son por proyectos, con el objetivo puesto en resultados, y con las tecnologías dominando tanto los tiempos como la propia naturaleza de las iniciativas empresariales.

Los espacios físicos tienden a desaparecer porque las nuevas tecnologías así lo permiten. Surgieron nuevos modelos de negocio dominados por conceptos como compartir, colaborar.... Sharing, crowd, fintech removieron el statu quo de sectores tan tradicionales como la banca, la energía, la automoción o el turismo. Auspiciados por Internet y la atonía del consumo nacional, se vivió también un boom del emprendimiento y las startups con clara vocación internacional.

Analizamos 18 sectores que han sido favorecidos por la crisis. ¡Sigue leyendo!

1) Salud

La salud ha sido una preocupación a lo largo de la crisis, especialmente la mental. Tanto que, según el INE, en 2015, el 59% de los trabajadores sufría algún tipo de estrés laboral. ¡Y la demanda de atención psicológica creció un 25%. Dos hechos que favorecieron al sector de la psicología, la psiquiatría, la psicoterapia e, incluso, la fisioterapia. Íntimamente relacionado con ello está el éxito del mindfulness.

Un tercer subsector favorecido sería el del fitness y todo lo relacionado: desde el material deportivo hasta los gimnasios y otras prácticas al aire libre, como el running, el patinaje, la escalada, el senderismo, la bicicleta. Los gimnasios low cost llegaron a nuestro país entre los años 2008 y 2009 y en 2015 ya eran 200 centros (fuente: El sector del fitness en España), tendencia que sigue manteniéndose. Todo ello sin olvidar la expansión del e-salud: apps y dispositivos especializados en el control de la salud.

2) Jurídico

En la primera parte de la crisis tuvo mucho protagonismo el derecho concursal, habida cuenta de la gran cantidad de EREs que se presentaron. Entre 2006 y 2014, el número de empresas concursadas creció un 617%, según EAE.

La segunda parte de la crisis vio surgir un fenómeno nuevo: el del derecho de los consumidores, como lo denominan desde Arriaga Asociados. Así vimos expandirse muchos despachos especializados en derecho hipotecario, preferentes, productos bancarios... Y junto a ellos se mantuvieron algunos clásicos, como Legálitas, especializado en acercar los servicios jurídicos por precios ajustados.

3) Ocio

Como señala Pablo Contreras, experto en marketing, “durante la crisis, se produjo un desplazamiento del ocio en la calle al ocio en casa, lo que impulsó todo lo relacionado con el equipamiento de ocio en el hogar (sistemas de audio y vídeo, buenas televisiones)”. Aquí ha sido muy importante tener productos competitivos a precios ajustados, de ahí el triunfo de las marcas asiáticas y de ahí también el triunfo de la restauración a domicilio, que comentaremos más adelante.

Junto a estas dos tendencias, habría que hablar de una tercera que apuntaba el experto Fernández de Caleya: “El sector ha conseguido adaptarse con gran celeridad a la nueva situación y han surgido multitud de cadenas low cost, con precios muy ajustados y con gran aceptación por parte de los consumidores, como La Sureña, Cien Montaditos o el Mercado Provenzal”.

4) Renting

El sector del renting experimentó un crecimiento en esos años del 20%, pero no sólo a nivel cuantitativo sino incluso cualitativo, ampliando las ofertas de renting, que ya no se ha limitado exclusivamente a la automoción sino también al mobiliario de oficina, a los equipos informáticos.

“Cada vez somos un país más europeo donde la idea de alquiler va ganando más fuerza. Al principio era una opción que se limitaba a las casas (por la falta de trabajo y de financiación), pero luego ha venido el boom del renting y el alquiler se ha extendido realmente a todo tipo de objetos”, recordaban en la empresa de renting flexible Reflex .

5) Seguridad

En tiempos de inestabilidad, la seguridad es un plus, por eso en el sector seguros crecieron aquellos modelos que apostaron por las opciones low cost, como Verti, y, sobre todo, que supieron adaptarse a las nuevas tecnologías, como las segurtech.

Una tercera línea de negocio que se vio impulsada con la crisis fue la de los comparadores, tipo Rastreator. También relacionado con la seguridad y la expansión del comercio electrónico, vimos el desarrollo de fórmulas para garantizar la seguridad del pago y las plataformas de pago omnicanal. Aunque anunciados insistentemente durante los años de recesión, el pago por móvil y la tecnología NFC para realizar desembolsos empezaron a ser una realidad en esos años finales de la crisis. Y, por último, vinculado al incremento de la morosidad y la inestabilidad económica, vimos otros dos fenómenos: la expansión de agencias de recobro y las empresas especializadas en los alquileres seguros.

6) Finanzas

En este sector vimos nacer y expandirse dos modelos de negocio que, el tiempo ha demostrado, que vinieron para quedarse. En primer lugar, el crowdfunding. Tanto en forma de crowdfunding de recompensa, como de crowd equity o crowdlending... “En la expansión ha influido tanto la necesidad de financiación de las pymes que vieron cerrado el grifo bancario, como el deseo de democratización de las inversiones por parte de los pequeños ahorradores”, explicaba Pepe Borrell, fundador y director general de España de Crowdcube  .

El segundo modelo es el de las fintech: la filosofía es facilitar múltiples gestiones a través de las nuevas tecnologías. “La ventaja que ofrecen las fintech frente al sistema bancario tradicional es que son muy horizontales y transparentes”, insistía Pepe Borrell.

7) Sharing

La crisis provocó “el debate entre propiedad y disfrute”, afirmaba el experto Pablo Contreras, lo que derivó en el concepto de sacar partido a propiedades y objetos que no son rentabilizados, de ahí el desarrollo de nuevos modelos de negocio a través de la economía compartida.

Lo vimos en transporte de personas y mercancías, como BlaBlaCar, Car2Go, Cabify o Uber; en el hospedaje, como con Airbnb; en el ocio, como Trip4real; en las comidas, como Mealsurfing, o en el alquiler de coches entre particulares, como Drivy. Como explicaba Jaume Suñol, country manager de Drivy es España, “la crisis ha acelerado esta dinámica del consumo colaborativo, que ha venido para quedarse”. El tiempo, por ahora, lo ha demostrado.

8) Turismo

En España nos vimos beneficiados por la inestabilidad política y social vivida por otros destinos turísticos como Egipto, Túnez o, incluso, Francia. Por eso, no es de extrañar que el sector turístico fuese  uno de los que más crecieron en estos años.

De hecho, 2008 es considerado como el récord histórico de visitantes. En esta expansión también vivimos el nacimiento de nuevos modelos interesantes, como el triunfo de los buscadores (como Tripadvisor, Booking.com); las opciones de turismo compartido, que ya hemos visto en el apartado anterior; los operadores por Internet y la industria del turismo por experiencias.

9) Comercio electrónico

El número de compradores por Internet subió desde que arrancó la crisis un 50 %, pasando de 12,7% que había en el año 2007 a casi 35% en 2016.

El comercio electrónico experimentó un crecimiento espectacular, convirtiéndose en una opción real de compra e impulsando toda una serie de sectores económicos relacionados: desde el hosting hasta el marketing digital, pasando por el big data o los servicios auxiliares. En esos nueve años vimos cómo la venta online llegó a prácticamente a todos los sectores, incluidos los a priori más complejos de transaccionar por Internet, como la salud o los productos frescos.

10) Textil

Siendo uno de los más castigados en el inicio de la crisis, el sector textil supo, sin embargo, remontar apostando, fundamentalmente, por las nuevas tecnologías. Una de las opciones estuvo representada por los cupones y compras colectivas: modelos como Cuponation, BuyVip, Privalia, Vente Privée o Groupon, entre otros, encontraron en la moda el plato fuerte de su expansión.

Junto a estos clubes de compra, los años de recesión vieron surgir los nuevos modelos de los clasificados y la segunda mano, que se han convertido en los grandes pelotazos empresariales, como es el caso de Wallapop o ChicFy. Un tercer subsector que experimentó un desarrollo brutal es el de los accesorios a precios económicos, como las gafas de sol, un fenómeno impulsado, sobre todo, por la marca Hawkers.

11) Alimentación

El sector agroalimentario experimentó un impulso importante, animado en gran medida por la reivindicación de lo orgánico, lo ecológico y lo artesanal, una tendencia que hemos visto triunfar en determinados sectores, como el de la cerveza.

Pero estos años trajeron también, como comentábamos en el apartado del ocio, una nueva forma de disfrutar de la restauración a través del delivery mobile: el consumo inmediato del ocio a través de la web y, sobre todo, de las apps, como JustEat, La Nevera Roja, El Tenedor…

12) Telefonía móvil

A la alta penetración de smartphones en España hay que añadir el hecho de que “según el Estudio e-commerce internacional 2016, de RetailMeNot, las compras realizadas mediante el móvil representaban ya en 2015 un 15,6% de las compras totales realizadas online. Lo cual señalaba la tendencia que tiene el consumidor de utilizar cada vez más este medio y explicaba, a su vez, por qué el desarrollo de aplicaciones (apps) creció a un ritmo tan veloz”, detalla Neus Soler, profesora de Estudios de Economía y Empresa de la UOC.

Pero, junto al desarrollo de apps, el boom del móvil también benefició la propia fabricación del terminal a precios económicos, que favoreció la expansión vivida por las marcas chinas o españolas, como BQ.

También asistimos al boom de operadores low cost. Simyo, Pepephone, Yoigo y demás empezaron tímidamente en los albores de la recesión hasta convertirse en una alternativa real.

13) Logística

La expansión generalizada del comercio electrónico impulsó el sector de la logística que modificó los hábitos de los grandes players de la mensajería, que se vieron obligados a reformular muchos de sus servicios para adaptarse al mundo online. Junto a esta adaptación, vimos también proliferar multitud de pequeñas mensajerías especializadas, precisamente, en el e-commerce: múltiples pequeñas entregas en plazos muy cortos.

Por otro lado, los distribuidores gigantes, como Amazon y las cadenas de grandes superficies, se convirtieron n los nuevos amos de la distribución y cambiaron la forma de envío, apostando por la entrega inmediata.

14) Talleres

“Con la crisis se tiende al aprovechamiento máximo de las posesiones, tanto en lo que a artículos del hogar se refiere como a vehículos, provocando la expansión de la actividad de mantenimiento y reparación”, insistía Contreras.

Según estudios de Audatex, en 2015 existían en España 45.000 talleres de mecánica. Las tecnologías también llegaron a este sector en forma de nuevos modelos como plataformas, tipo Habitissimo.

15) Lujo

“Ha sido uno de los sectores que más se ha expandido, con incrementos de entre el 20% y el 25%”, explicaban entoces. La brecha entre los  hogares más ricos y más pobres creció: en 2015 el 10% más rico disfrutaba de una renta 15 veces superior a la del 10% más pobre.

Y esos ricos quisieron diferenciarse vía exclusividad. En el inicio de la crisis triunfó la compraventa de oro y joyas.

16) Trabajo

“El alto índice de desempleo y las nuevas tecnologías se dieron la mano para impulsar nuevos modelos de negocio que ponen en contacto la oferta y la demanda”, explicaba Iñaki Arrola, emprendedor e inversor. Nacidas en plena crisis, como es el caso de Jobandtalent, en 2009, o ya en las postrimerías, como CornerJob o Job Today, en 2015, esta tipo de empresas revolucionaron el mercado de las ofertas laborales, especialmente a través de las apps.

Otro fenómeno fueron los espacios de coworking, ahora conocidos como espacios flexibles. Surgidos en el entorno del 2012, se extendieron como la espuma.

17) Compromiso social

“La crisis ha propiciado que, tanto emprendedores como inversores, busquen el impacto social, un fenómeno que en España entró en 2007”, explicaba José Moncada, director de La Bolsa Social, empresa de equity crowdfunding, que tiene como objetivo ayudar a empresas sociales a encontrar financiación. “Según el Global Social Investor, las inversiones en impacto social experimentan crecimientos anuales del 16%. La gente quiere invertir su dinero con valor”.

Junto al emprendimiento social, vimos también nacer plataformas de denuncia, de apoyo a los más desfavorecidos, de defensa del medio ambiente y de los animales. A modo de anécdota, el número de mascotas domésticas, por ejemplo, se duplicó entre 2007 y 2014, pasando del millón a los dos millones, según Mapama.

18) Energía y biotecnología

“En el sector de la distribución de servicios energéticos, las pequeñas y medianas empresas encontraron nuevas oportunidades de negocio ligadas a la reducción de costes en servicios y productos, la eficiencia energética y al asesoramiento, de manera más cercana, rápida, flexible y económica que las grandes compañías”, explicaba el experto Dalmau.

Otro ejemplo de sector que se expandió en plena crisis económica es el de la biotecnología y biomedicina, a pesar de que, con los recortes en innovación, vieron frenados muchos proyectos.

Características de los sectores que aprovecharon la crisis

Cambio de mentalidad:
El calentamiento global, las oleadas de refugiados y los ataques terroristas desencadenaron una ola de compromiso social a nivel planetario. En nuestro país vimos el drama del desempleo y de los desahucios y el surgimiento de una nueva clase social, la de los trabajadores empobrecidos. Junto a estos valores, se pusieron en alza otros muy interesantes, como la preocupación ecológica y la defensa animalista, lo que a nivel sectorial se vio reflejado en el boom de los animales domésticos, las energías renovables, la biotecnología...

Nuevos hábitos de consumo:
El aumento del desempleo y la inestabilidad económica provocaron un cambio de consumo hacia tiques más pequeños y más frecuentes, lo que favoreció a las tiendas y supermercados de proximidad, en detrimento de las grandes superficies de extrarradio. Y las grandes triunfadoras de la crisis fueron las marcas blancas, “su cuota de mercado se situó en el 34% en 2014, registrando un ascenso de 12 puntos con respecto al año 2004”, recordaba el experto Ramón Fernández de Caleya Dalmau. Además, vimos mucho más ocio en casa y ocio gratis y el triunfo del aquí y ahora, con el consumo 24 horas y multidispositivo.

Explosión de las tecnologías:
Las TICs se convirtieron en el eje vertebral de la nueva economía. Promovieron nuevos modelos de negocio, facilitado nuevos hábitos de consumo e impulsado muchas formas de comunicación, como el Whatsapp o las redes sociales. Además, como señalaba Jesús Palao, “el proceso de digitalización se ha producido en todas las empresas”. Todo lo relacionado con el big data, el análisis e interpretación de datos y la eficiencia son cruciales. En España, a octubre de 2016, el 81,9 % de los hogares tenía conexión a Internet frente al 43,5% que lo tenía en el año 2007, según la Encuesta sobre equipamiento y uso de Tecnologías de Información y Comunicación en los hogares, del INE. Pero el fenómeno que más se extendió fue el de la tecnología mobile: todo el mundo de los smartphones arrancó en junio de 2007 cuando salió a la venta el primer iphone en EEUU, justo en los prolegómenos de la crisis, y hoy la penetración de los teléfonos inteligentes alcanza el 97% a nivel mundial.

 
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