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Phenix

Residuos de tirar y usar

Nació en marzo de 2014 con la misión de contribuir a la reducción de residuos y la instalación de una economía circular en un modelo de negocio B2B. Favorecen así una segunda vida a productos y artículos que, sin su mediación, acabarían en la basura.

Ana Delgado | 20/01/2017
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La idea es de origen francés, pero se han expandido ya por Dinamarca, Alemania y España, donde llega de la mano de Miguel Die González, director de Phenix España. En un modelo de negocio B2B, lo que hace esta plataforma es conectar a empresas que sufren desperdicios o generan residuos con otras organizaciones que pueden aprovecharlos. Un Wallapop entre empresas, pero cobrando un porcentaje a éxito y siendo ellos quienes asumen la gestión y la logística. El intercambio no es siempre entre empresas. Phenix España trabaja también con organizaciones asistenciales, caritativas u ONGs para repartir esos excedentes -sobre todo comida- que, sin su mediación, acabarían en la basura. La vertiente es, pues triple: económica, social y medioambiental.

“El cálculo es que 1/3 de la producción mundial alimentaria se acaba tirando. Con esa cantidad aprovechada durante un año, podría alimentarse toda Francia, con 60 millones de habitantes, durante 30 años”, dice Miguel Die. Datos que avalen el derroche alimentario no faltan, como tampoco le falta inventiva a esta organización para aprovecharlo. Si el excedente no puede destinarse al consumo humano por riesgo de insalubridad, pues igual sirve para alimentar animales, para fabricar pigmentos de pinturas industriales o para compostaje. Hay tantos usos que podrían darse que el círculo de la cadena sería casi perfecto.

El fenómeno no se reduce a la industria agroalimentaria. En todos los sectores y en cada empresa habría que analizar aquellos bienes reutilizables por otras compañías cuando se ha cumplido el motivo de adquisición. Por eso Phenix, además de al sector de la distribución, se dirige también a toda empresa que tenga residuos, sobre todo productos finales. Miguel Die pone como ejemplo el sector de los eventos donde es frecuente la fabricación de arquitecturas, muebles y decorados efímeros. “Imagina los palés que pueden reaprovecharse o esa moqueta de miles de metros que se instala. Todo ello podría tener una segunda vida en otro evento a un precio más asequible para quien lo adquiere y ganancia para el que lo vende”.

Conexión a tiempo real entre la oferta y la demanda

Mediante un sistema de alertas, los usuarios tendrían información a tiempo real de los bienes disponibles, en una conexión directa de la oferta con la demanda. De cada transacción, la plataforma cobra un porcentaje variable en función de las gestiones que deban realizarse y el importe de la operación. “El cualquier caso, nunca en perjuicio del vendedor cuyo beneficio neto siempre superará al nuestro. Ellos nunca pierden”, aclara Miguel Die. En casos de excedentes pequeños, se procura un servicio de proximidad para que sean los interesados quienes se pongan de acuerdo.  No obstante, como entre sus objetivos está también el de reducir la contaminación medioambiental, la optimización logística estará entre sus principales preocupaciones.

En cuanto a la vía de ingresos, ya hemos dicho que es la comisión, aunque distinguen entre trabajos periódicos, como sería la retirada de excedentes de una central alimentaria, y trabajos puntuales, como el ya referido de los eventos. Comparten también los beneficios de la reducción fiscal por colaborar con ONGs.

El servicio no está disponible todavía en España, a la espera de cerrar acuerdos con grandes cadenas de distribución y otras empresas para ajustar los términos. No obstante, la empresa cuenta ya con oficinas en Madrid y Barcelona e interés en expandirse pronto por Bilbao, Sevilla o Valencia. En cuanto a la plantilla, la integran en España alrededor de 55 personas. Volumen de personas hace falta teniendo en cuanta que, a veces, realizan lo que ellos llaman recuperaciones de emergencia, como la acometida en Francia a raíz de una huelga de trenes, cuando se apresuraron a rescatar 1.000 bandejas de comida que, de otra forma, hubiesen caducado.

“Se sabe que el desperdicio existe y que muchas veces no se erradica por falta de voluntad u otros intereses. No se trata de tumbar las estructuras, sino de estar ahí para aquellos que quieran mitigar el problema. Al fin y al cabo, no es la prioridad de ninguna empresa vender residuos. La nuestra sí y nos ocupamos de hacerlo”, dice Miguel Die.

Este proveedor francés de servicios entre empresas, se alzó en el último South Summit con el premio en la categoría Food y fue uno de los tres galardonados con un stand gratuito. Ahora acaba de erigirse, entre 8 finalistas, con el primer premio del Concurso Startupsfight Digital de Deloitte Digital.

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