Promoviendo cambios en la gestión de la DiversidadCustodia del Territorio
Tras licenciarse en Biología, Jordi Pietx viajó a Inglaterra y a Estados Unidos, donde conoció el concepto de 'custodia del territorio'. Un mecanismo que, como explica este emprendedor, “permite que propietarios individuales y entes locales (municipios, cosorcios, etc.) colaboren mediante acuerdos voluntarios en los que ceden la gestión de la tierra a organizaciones ciudadanas creadas para conservarla”. Es la solución al problema que supone la gestión tradicional. Como cuenta Pietx, “la conservación del patrimonio de biodiversidad se ha depositado casi exclusivamente en las administraciones públicas, pero la mayor parte de la riqueza ecológica se encuentra en terrenos privados, sin que en general tengan ni la vocación ni los medios necesarios para conservarla, protegerla y /o recuperarla”.
Los primeros socios españoles
Así, en 1996, regresó a España y decidió implantar la fórmula. Lo primero fue hablar con las entidades implicadas en el asunto. “La idea en sí se desarrolló de forma participada. En el primer seminario (año 2000) se recogieron adhesiones a una declaración final que agruparon a 61 organizaciones. En 2002 se desarrolló un plan estratégico, un boletín electrónico y una junta previa a la creación de la asociación. En 2003 creamos el proyecto en sí, la asociación Red de Custodia del Territorio”. Es entonces cuando nace el grupo inicial de 34 miembros, entre los que ya estaban la Generalitat de Cataluña, la Diputación de Barcelona y Obra Social Caixa Cataluña, una base importante para empezar a trabajar. Con 125.000 euros regularon y constituyeron su actividad. En 2010, su presupuesto ha sido de 498.000 euros, y la facturación prevista de 570.000 euros.
Hoy, la red cuenta con 162 socios (entre entidades y personas físicas) y ha conseguido más de 700 acuerdos de custodia del territorio en España. “Antes, un propietario de un terreno sólo lo conservaba porque había un marco legislativo que le obligaba. Con esta estrategia, puede haber conservación sin leyes”. La fórmula motiva, asegura Pietx, a la sociedad. “Es ahí donde reside nuestra innovación; al ser un concepto tan nuevo en sí mismo, necesitamos implicación social y buscamos formas muy nuevas de implantarlo. Nos gusta pensar que hay oportunidades de mercado en la conservación de la naturaleza, por lo que planteamos la participación de actores que inviertan en ello”.









