24/08/2009
Cómo dejar que la nueva empresa vuele sola
Lamicat
Óscar López está satisfecho de la marcha de Lamicat, pese a haberse salido del guión inicial
El sector de los fabricantes de embarcaciones de recreo es un sector pequeño y muy atomizado, donde individualmente es difícil asumir el proceso de inversión que requiere el cambio tecnológico. “Entonces, nos planteamos la necesidad de crear una empresa de laminados que abasteciese al sector. Al principio éramos seis sociedades las promotoras, pero al final sólo nos quedamos tres: Duarry, Astromar y Aresa, tres astilleros que somos rivales en algunos negocios”, explica Óscar López, presidente de Aresa y de Lamicat (Laminats de Catalunya). Ésta última se constituyó en 2007 y empezó a funcionar en octubre de 2008. El objetivo de la nueva compañía era abastecer a los tres astilleros, pero el recién nacido ha sacado su propio carácter y lo mejor que han podido hacer sus promotores es que se desarrolle al margen de las expectativas iniciales: “Es cierto. Nació como una joint venture pero va a acabar teniendo más entidad que las empresas que la crearon. Es mucho más ambiciosa, tiene ganas de crecer y de diversificar las oportunidades de negocio. Aunque el 80% del negocio está dedicado a los tres socios, nuestra intención es ir ampliando el porcentaje que corresponde al mercado externo, especialmente el industrial, transporte terrestre, el aeronáutico, el de la construcción y especialmente el de los generadores eólicos. Lamicat nos va a permitir entrar en otros mercados a los que hasta ahora no teníamos acceso. Tiene un potencial enorme”. En Lamicat hay 15 personas trabajando, pero calculan ampliar la plantilla para final de año hasta los 50 empleados. Las previsiones de facturación se sitúan en los 2,35 millones de euros para el 2009 y los 3,70 millones en el 2011.








