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¿Por qué el análisis contable es importante para el futuro de tu empresa?

¿Quieres que tu empresa funcione mejor? Los informes contables te ayudarán a tomar decisiones de futuro y a entender mejor tu negocio.

16/02/2016
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Hace poco te contábamos la importancia de la contabilidad para una gestión eficiente de tu negocio. ¿Por qué? Porque la contabilidad, a partir del registro de tus ingresos y gastos, te ofrece un conocimiento valioso para tomar decisiones fundadas, minimizar el margen de error y saber optimizar los recursos.

Ahora bien, para adquirir ese conocimiento no basta con echarle un vistazo a tu cartera de gastos e ingresos. Es necesario analizar los diferentes flujos contables. Y de ahí la importancia del análisis contable o lo que se conoce como informes contables.

¿Por qué los informes contables?

La información contable es compleja. Un emprendedor, en un determinado estadio de su negocio, puede verse envuelto por una cantidad de información que no es capaz de procesar correctamente. Somos humanos, no máquinas. Qué le vamos a hacer.

Los informes contables sintetizan toda esa información y nos facilitan el análisis. ¿Y cuáles son esos informes contables y qué información nos ofrecen?

Los informes contables son principalmente los siguientes:

     Cuenta de resultados (o de pérdidas y ganancias). Te resume los ingresos y gastos de tu empresa en un ejercicio contable.

     Balance de situación. Te muestra lo que tu empresa tiene y debe, es decir, la situación patrimonial (activos, pasivos y patrimonio neto), de tu negocio en un momento determinado.

     Balance de sumas y saldos (o de comprobación). Te enseña el equilibrio entre los saldos deudores y acreedores de las cuentas de tu empresa en un momento determinado, es decir, te muestra si tu contabilidad está cuadrada, que has anotado bien los asientos contables y que lo que has pagado a un proveedor, por ejemplo, no se los has anotado a otro.

     Estado de cambios en el patrimonio neto. Te indica cómo cambia el capital de tu compañía (el de los socios y propietarios) a partir de los ingresos y gastos de la cuenta de resultados.

     Estado de flujos de efectivo. Te señala cómo se usa y varía el efectivo en tu empresa por actividades.

Hoy en día hay programas de contabilidad que te generan automáticamente los informes contables, lo que te hace la vida todavía más fácil. Ahora bien, eso no te lo resuelve todo. También hay que saber cómo interpretarlos. Y a eso vamos.

¿Cómo interpretar los informes contables?

Los informes contables no dejan de ser información, es decir, datos que hay que saber cómo leerlos. En sí, conviene saber que el análisis de estos informes se puede agrupar en tres grandes áreas:

     Análisis patrimonial. Consiste en saber el nivel de endeudamiento de tu negocio, si tu empresa ofrece garantías a los prestamistas, proveedores, acreedores, etc. En otras palabras, si tiene liquidez suficiente para responder a sus obligaciones más inmediatas. El informe por antonomasia es el balance de situación.

     Análisis económico. Te enseña la evolución de los resultados de tu actividad al establecer una relación entre tus ingresos y tus gastos. Hay que acudir a la cuenta de resultados para verlo.

     Análisis financiero. Es el más complejo, pues intervienen varios informes: el balance de situación, la cuenta de resultados, el estado de flujos, etc. Se trata de analizar la rentabilidad de las inversiones y tus recursos propios y el coste de los recursos que usas para financiarlos.

¿Cómo hacer un análisis contable?

Los informes contables te muestran dos realidades, una estática (como el balance de situación) y otra dinámica (la cuenta de resultados).

Hay muchas formas de hacer un análisis contable. Pero la más utilizada, por su sencillez, es el método de ratios.

Un ratio es un cociente entre dos cantidades. En contabilidad, un ratio es el cociente entre dos partidas o grupos de partidas que aparecen en los distintos informes contables.

Pongamos que quieres saber el ratio de solvencia de tu empresa, es decir, la capacidad de ésta para hacer frentes a sus obligaciones de pago en un momento dado. El ratio lo sacarías del siguiente cálculo:

       Activos (corrientes y no corrientes) / Pasivos (corrientes y no corrientes)

Este es un ejemplo, pero hay muchos más que puedes consultar en cualquier libro de contabilidad (o en el glosario de contabilidad de Debitoor).

Es bueno, no obstante, tener en cuenta las siguientes indicaciones:

     Haz ratios significativos. Pregúntate primero qué quieres saber. Si es la liquidez de tu empresa, haz un ratio entre los activos circulantes y los pasivos circulantes.

     Utiliza pocos ratios. Más no siempre es mejor. A menudo es un lío.

     Utiliza información adicional y no te centres sólo en un ratio. Ponlo en su contexto.

     No olvides que todo ratio es relativo, en el sentido de que has de ponerlo en relación con la media del sector donde trabajas así como con la empresa líder.

¿Y con eso lo tenemos todo para tomar decisiones con fundamento? Es tentador responder que sí, pero no, no es suficiente. Hay otros documentos así como el análisis de la realidad exterior o macroeconómica (crecimiento económico, inflación, tasa de desempleo, etc.).

Pero no hace falta pasarse de experto. Para eso ya están los asesores.

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