Empezamos por lo que no se ve. Echamos en falta marcas que expriman el potencial de la robótica y la programación como pilares sobre los que edificar proyectos educativos. Junto a la especialización, con enseñas dedicadas a impartir clases de cocina, ajedrez y música-baile, los idiomas continúan su reinado en este segmento, sin que nadie -por el momento- les discuta la trona. Las actividades al aire libre, por su parte, se sitúan como una veta en la que incidir y que puede albergar más operadores de los existentes.