Slow & Grow o cómo alcanzar los objetivos empresariales con calma

El pasado 28 de noviembre, Emprendedores y Clínicas W reunieron en Madrid a más de doscientas personas para escuchar las experiencias slow de cinco de los más importantes emprendedores del país acompañados de Alejandro Vesga.

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Gema Checa

Que el movimiento slow es algo imparable quedó claro el pasado 28 de noviembre durante la celebración de “Slow & Grow”, el evento organizado por la Revista Emprendedores con la participación de Clínicas W, Clínicas de Odontología Slow.

Más de 200 personas se dieron cita en el Patio Inglés del ImpactHub de Torre Picasso para escuchar las experiencias contadas en primera persona a través de unas mini-charlas de cinco de los más grandes emprendedores de nuestro país: Clemente Cebrián, Alejandro Fernández-Luengo, Carlota Mateos, Marcos Martín y Primitivo Roig.

Alejandro Vesga, director de Emprendedores, actuó como maestro de ceremonias de un evento que dejó a todos los asistentes con la boca abierta por la generosidad y la honestidad con la que los ponentes hablaron de sus respectivos momentos slow&Grow. Tras unas palabras de bienvenida de María Calvo, directora de la Comunidad de ImpactHub Madrid, el propio Vesga habló de cómo las prisas lo han invadido todo, hasta la música, “ahora las canciones adelantan los estribillos para hacerse más pegadizas. Se está confundiendo velocidad con ritmo y en la música como en la vida, hay que mantener el ritmo”.

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Gema Checa

Finalizada esta pequeña introducción, llegó el turno de las exposiciones individuales. El primero en intervenir fue Alejandro Fernández-Luengo, presidente y cofundador de Alma Corporation, el paraguas bajo el que se engloban marcas como Marco Aldany, Rizos, Mister A, Rock Gym o AYoga, entre otras, y fundador y CEO de Mi Casa Inn, la cadena de residencias de co-living. Para alguien que, como reconoce, “siempre ha tenido mucha prisa”, el movimiento slow “es perfectamente compatible con la velocidad porque gracias a ella he aprendido muchas cosas. En primer lugar, que no siempre es tan bueno ser los primeros en llegar. Nosotros empezamos con el modelo box cuando nadie lo hacía y eso nos desgastó enormemente, nos pasamos meses explicando el concepto a proveedores y clientes, y al final tuvimos que cerrar el proyecto. Dos meses después, desembarcaron dos operadores que arrasaron porque nosotros ya habíamos abonado el terreno. A los pioneros casi siempre se los comen los indios”. La segunda enseñanza fue que “la impaciencia te lleva a ninguna parte”. Contrariamente a la tendencia tan en boga del Mínimo Producto Viable y del test continuo, Fernández-Luengo aboga por dos principios claves del movimiento slow: hacer un plan previo y saber dónde quieres llegar, “es muy importante tener siempre nuestra luna y no perder el foco”.

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Gema Checa

A continuación subió al escenario Carlota Mateos, cofundadora de Rusticae y desde hace tres años, de PlenEat, una empresa de comida ecológica 100% certificada que además también es productora ecológica en la comarca de La Manchuela. Mateos habló de algo tan extendido entre los emprendedores como el síndrome de burnout que sufrió en julio de 2013. “Tras 17 años trabajando sin parar, a una velocidad de vértigo, queriendo llegar a todo mi cuerpo dijo basta: dejó de responderme y sentí un terror apaballunte. No me podía mover”. Después de unos días en casa, decidió pedir ayuda a un psicólogo quien le alertó de que su problema estaba en la falta de equilibrio: “estaba descompensada. Había desarrollado enormemente mi yan, mi parte masculina, la parte que va hacia fuera, y había descuidado completamente mi ying, la parte femenina, la parte hacia dentro. Me instó a ver la vida de otra manera, tratando de equilibrar ambos lados y buscando la forma de hacer algo que estuviese alineado con mis valores para poder sacar lo mejor de mí misma. Y me di cuenta de que cuando abres nuevas ventanas mentales suceden otras cosas”. Así fue como acabó un fin de semana en uno de los hoteles Rusticae, dirigido por el que hoy es su socio en PlenEat, Juan Vila. “Me habló de la necesidad de dar sentido a su vida y cómo la comida ecológica que ellos servían en el hotel cambiaba la vida de las personas y le pedí ser su socia”. Hoy PlenEat ha conseguido un triple impacto: “llevar salud a la ciudad, luchar contra la España Vacía y cuidar el medioambiente con la producción ecológica”.

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Gema Checa

Después de la intervención de Mateos, le llegó el turno a Clemente Cebrián, presidente y cofundador de El Ganso, quien no dudó en contar el vaivén emocional y profesional que vivió con la firma textil en los últimos años tras la entrada y posterior salida del fondo de inversión L.Catterton, de LVMH. El de El Ganso ejemplifica a la perfección los peligros de ir demasiado rápido. Tras una etapa muy exitosa creciendo de forma orgánica a base de reinventir todo lo que ganaban, en el año 2015 se dejaron seducir por el fondo de inversión de Louis Vuitton, al que le cedieron el 49%. “Ellos querían rentabilizar la inversión en 5 años y de pronto tanto mi hermano como yo dejamos de estar en la compañía y el mercado, para mirar hacia afuera hacia las inversiones. El Ganso empezó a abrir puntos de venta en varios países para los que no estábamos preparados y las ventas comenzaron a caer. Los medios empezaron a hablar de forma catastrofista de la compañía y en un momento dado teníamos proveedores pidiéndonos cobrar… En agosto de 2018, los inversores pusieron a la venta su participación y decidimos arriesgar todo lo que teníamos para recomprar la compañía”. Tras unos momentos críticos, han empezado a renacer: redujeron los puntos de venta de 195 a los 150 actuales, “de los que ahora todos son rentables”, han alcanzado los 70 millones de euros de facturación y una plantilla de 650 empleados directos y han conseguido contagiar a sus proveedores de su pasión por el nuevo rumbo de la compañía, más apoyada en las personas y en la sostenibilidad”. Su conclusión, tajante: “no es tan importante llegar antes sino disfrutar del camino. Ahora vuelvo a levantarme contento porque sé que estoy creando algo que tiene un valor social”.

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Gema Checa

El cuarto ponente en explicar en qué consiste el movimiento slow es un auténtico pionero mundial en la materia: Marcos Martín, fundador y CEO de Decelera, la primera “deceleradora” de startups del mundo. “Yo era una persona que vivía muy rápido, constantemente encima de un avión, pero un día entendí que no era esa el tipo de vida que quería llevar. Me daba cuenta de que cada vez que estaba en Menorca se me aclaraban las ideas y que no me quería ir de allí”. Así fue como arrancó el proyecto Decelera, que en principio se llamaba Menorca Millenial. “Partimos de tres alarmas que no hay que descuidar: estamos muy desconectados del planeta, estamos muy desconectados del yo y corremos el riesgo de perder el control”. El objetivo es, pues, crear un ecosistema de emprendedores de base tecnológica que busquen resolver un problema que afecta al planeta y lo hacen con una metodología que busca desplazar el foco del “capital centric” al “human centric” para poder crear un cambio en el mundo. De las 3000 compañías que han pasado por Decelera, el 50% funciona y el 30% funciona mejor que la media.

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El último en hablar fue uno de los anfitriones de la noche, Primitivo Roig, CEO de dentalDoctors Institute of Management y fundador de Clínicas W, patrocinadores del evento. Impulsor de un método que transciende la odontología y se adentra más en el emprendimiento, la salud y el movimiento slow, recordó que hoy en día uno de los objetivos básicos del ser humano es la búsqueda de la felicidad. Pero en ese camino se han confundido muchos de los términos: “la gente trabaja cada vez más para tener más dinero (que cada vez vale menos) con el que compra tiempo (que cada vez vale más). Y no se dan cuenta de que la riqueza está en estar siempre alineado con tus valores. Hemos confundido inspiración y admiración con referentes y ahora todos los emprendedores queremos ser Zuckerberg desde el minuto uno”. Alertó también sobre los peligros de una tecnología que parece obligarnos a correr siempre, “nos da velocidad y adrenalina, y eso en dosis inadecuadas mata. Nos hemos alejado del equilibrio. Yo caí en el slow porque toqué fondo. Por no querer cogerme tres meses de descanso, tardé tres años en salir del pozo”. Y en ese proceso de transformación” nació Clínicas W para poner el foco en la calidad y no en la cantidad, en los valores y no en el proceso, en la confianza… En definitiva en una calidad sostenible y asequible”. Hoy son ya 30 clínicas y más de 250 profesionales. Y todo ello con una filosofía clara: “La ciencia dice que la gente que más satisfecha está con la apariencia de sus dientes más los enseña y la gente que más sonríe es más feliz y tiene más posibilidades de alcanzar el éxito social y profesional”. De ahí la importancia de su actividad.

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Gema Checa

En definitiva, más equilibrio, menos mirar para afuera y más para adentro, detenerse para reflexionar y trabajar de acuerdo con unos valores son algunas de las premisas de un movimiento slow que cada vez está cogiendo más fuerza.

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