La empresa de base tecnológica y científica en CASA SEAT

El martes 13 de octubre se celebró en CASA SEAT la mesa redonda Innovación en Alpha, en la que tres emprendedoras de excepción como Sira Coba, Beatriz Cerrolaza y Laura Soucek conversaron junto a Alejandro Vesga sobre los nuevos retos del emprendimiento innovador de base científica o tecnológica.

Los tiempos del Covid han tenido una consecuencia insospechada: la llamada Innovación en Alpha. Es decir, la necesidad de experimentar a ritmos vertiginosos y casi sin tiempo para la prueba/error.  Para hablar sobre esta nueva modalidad, la revista Emprendedores ha colaborado en la mesa redonda organizada en CASA SEAT (puedes ver el vídeo completo en este link o en la imagen) que ha reunido a tres emprendedoras que han demostrado con creces su capacidad disruptiva en sus respectivas áreas: Laura Soucek, en el área sanitaria; Sira Coba, en reconocimiento de imágenes por inteligencia artificial, y Beatriz Cerrolaza, en seguridad documental y autenticación (que participó online). Tres científicas e investigadoras que nos han contado su experiencia al frente de sus proyectos empresariales y nos han dado las claves para lanzar y consolidar empresas de base tecnológica.

Para empezar, si algo caracteriza al emprendimiento innovador es muy a menudo la incomprensión ante sus trabajos. “Si un emprendedor tiene barreras cuando empieza, si encima es algo innovador va a enfrentarse a una auténtica incredulidad. A los científicos no nos entienden. A mí al principio no me creían porque decían si lo has hecho tú, ¿por qué no lo ha hecho Google? Entonces les explicas, se dan cuenta de que tiene sentido lo que les cuentas y luego encima el mercado te da la razón”, explica Sira Coba, CEO y fundadora de Shazura, ingeniero de Telecomunicaciones y master en el Instituto Técnico de Illinois, ha trabajado más de dos décadas en inteligencia artificial, especializándose en reconocimiento de imágenes, y ha patentado un algoritmo que permite el reconocimiento instantáneo de imágenes a través de un método creado por ella el fingerprint.

Sira Coba

Incomprensión similar tuvo que afrontar Beatriz Cerrolaza. Doctora en Telecomunicación y experta en Fotónica, fundó Alise Devices como una spinoff de la universidad especializada en tecnología de seguridad documental y autenticación de productos de alta gama, es decir etiquetas prácticamente infalsificables. Además, en 2019 creó junto a Chema Alonso, el CDCO de Telefónica, MyPublicInbox, herramienta que permite la gestión óptima de las comunicaciones de personajes que no conocemos. “A menudo la gente piensa que lo que haces es muy engorroso, pero en realidad buscamos respuestas muy eficientes a problemas existentes y a veces lo hacemos de la forma más doméstica imaginable, como durante el confinamiento que tuvimos que salvar unas muestras de forma casera en la cocina de casa con esmalte incoloro.”

Beatriz Cerrolaza

Laura Soucek, CEO y fundadora de Peptomyc, spin off del Vall d’Hebron y profesora del ICREA (Instituto Catalán de Estudios Avanzados), también tuvo que afanarse en disipar las dudas de más de un interlocutor ante su proyecto: Omomyc, un inhibidor de la célula Myc, una proteína clave en el desarrollo de todos los cánceres que puede contribuir enormemente a la lucha contra la enfermedad al ofrecer un único tratamiento. Este trabajo dio origen en 2014 a Peptomyc, la compañía de la que es CEO, “llevo más de 20 años investigando en este proyecto. Entonces me decían que no podía funcionar y ahora está llegando a los pacientes. Yo me he encontrado muchos obstáculos en los inicios y es necesario mucha resiliencia e incluso algo de masoquismo,” bromea.

Laura Soucek

Cuatro son los mensajes clave en los que coinciden:

-La innovación alpha necesita inversores y clientes alpha. “Innovar es anticiparte a la demanda y ser rompedor significa correr riesgos, por lo que hace falta encontrar al inversor perfecto que se enamore del proyecto y que sea consciente de que le merece la pena ese riesgo”, insiste Soucek. Y Coba va más allá: “a menudo tú tienes claro que vas a resolver algo, pero muchas veces no existe demanda para ello”. Como reconoce Cerrolaza, “a menudo las entidades financieras buscan algo innovador, pero luego no les gusta que seas el primero que lo hace”. Por eso no es extraño que las tres coincidan en reivindicar la necesidad de que haya inversores y clientes en alpha. Un ecosistema que sea capaz de aceptar estas innovaciones y apoyarlas

-El papel de la financiación pública. Los proyectos de base científica o tecnológica tienen unos periodos de incubación anormalmente largos lo que obliga a contar con fondos suficientes para poder mantenerse durante ese proceso. En los tres casos, aun siendo empresas privadas, se apoyaron en fondos públicos, porque, reconoce Cerrolaza, “son los que te permiten sobrevivir en las etapas iniciales”. En este sentido las tres reconocen la importancia de estas aportaciones y el valor que tiene el dinero público en el entorno europeo para apoyar estos proyectos innovadores, algo en lo que por primera vez nos diferenciamos para bien del entorno estadounidense.

-Intuición y flexibilidad. Cuando hablamos de modelos o ideas de negocio que no existen, la intuición se revela fundamental. “Intuición es adelantarte al mercado. Yo sigo mucho mi intuición, hasta en la creación de equipos: busco gente con perspectivas distintas para que me permitan ver todo desde diferentes ángulos”, reconoce Soucek. “Primero tienes la intuición y luego la justificas a través de la prueba/error. No hay que tener miedo a salir al mercado y equivocarse. Luego lo que has de hacer es adaptarte a los clientes, al mercado”, señala Coba. Y Cerrolaza lo corrobora: “se trata de aprender muy rápido del mercado y estar muy abiertos a todos los imputs y feedback del mercado. Con Alise estaba convencida de que nuestra primera aplicación sería en el mercado del lujo y sin embargo estamos en el mercado de los billetes y los documentos de identidad. El mercado no se equivoca”. “En mi caso empecé con la industria de defensa y a partir de ahí y de la observación de que tenía que haber otra forma de procesar las imágenes, fui derivando hacia lo que es hoy Shazura que tiene mucho recorrido en moda, retail, logística, distribución…”, reconoce Coba.

-A emprender se aprende. A excepción de Cerrolaza, que siempre quiso ser emprendedora “porque estaba convencida de que nadie lo iba a entender mejor que yo”, ninguna de las otras dos se lo planteaban: “yo soy fundadora y pensaba que de la tarea de CEO se podría encargar otro. Estaba convencida de que resolviendo un problema era suficiente, pero luego te das cuenta de que tienes que encontrar el mercado, que es la labor del CEO y al final me tuve que dedicar yo. Y descubrí que aprender a emprender es como aprender a caminar: te lanzas, te caes y vuelves a empezar”, reconoce Coba. “Los principios fueron muy duros. Yo pedía una beca para contratar un CEO y no me la daban porque no tenía CEO, así que al final tuve que convertirme en CEO por la noche y dirigir el laboratorio por el día. Y me entrené como CEO con la ayuda de consultores, de cursos, de empresas especializadas”, recuerda Soucek.

Una carrera, la del emprendimiento innovador de base tecnológica y científica y la de la innovación en alfa, para la que no hay manuales ni fórmulas mágicas y que sólo se aprende aplicando ese principio tan científico de la prueba/error: falla lo más rápido posible para corregir lo antes posible.