Emprender aprendiendo a desenredar nudos

Design Squiggle es un garabato con el que Daniel Newman, de la empresa de diseño Central, quiso ilustrar de forma clara la experiencia de diseñar algo desde cero valiéndose del Design Thinking como herramienta.

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Oviedo Emprende

La imagen corresponde a la de un nudo enorme y caótico que va desenredándose hasta estabilizarse con el tiempo. La imagen la creó Daniel Newman para explicar a un cliente el proceso de diseño. Este garabato ilustra las características del proceso de diseño el cual, al inicio, es incierto y desordenado pero que concluye en una fase de claridad y enfoque. En definitiva, lo que quiso ofrecer Newman con su garabato del diseño es un resumen gráfico sencillo de todo el proceso de diseño y del Design Thinking y su utilidad en el camino del emprendedor. En él se observa cómo, del aparente caos y de la incertidumbre, por medio de la investigación y de la creación de prototipos, el camino se va clarificando.

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Elia Racamonde, mentora del servicio Desarrollo de Proyectos y Competencias Emprendedoras en Oviedo Emprende ayuda a sus alumnos, como facilitadora Lean, a dar forma a las ideas de negocio que no están aún muy definidas y cómo gestionar el caos cuando se emprende. Tres emprendedores que han pasado por este proceso de aprendizaje cuentan cómo el servicio Lean desarrollado en Oviedo Emprende les fue útil para empezar a desenredar nudos y lanzar sus proyectos:

Paloma Martín , empresa especializada en storytelling visual y diseño gráfico cuenta su experiencia:

“Acudí a Eli con un ovillo enorme y caótico entre las manos en el que se entrecruzaban referencias, imágenes, ideas, historias, textos... Digamos que en ese momento éramos el ovillo y yo. Yo le hablaba y él me respondía como lo que era; un amasijo de información desordenada.

Tras varias sesiones de asesoramiento aprendí nuevos enfoques y conceptos que me eran desconocidos. Bien, ya éramos tres: el ovillo, los nuevos conceptos y yo.

A partir de aquí, con mimo y trabajo, fui encontrando la manera de separar y ordenar los hilos de la forma más acertada, gracias a abrirme a escuchar otros puntos de vista y haber identificado las fortalezas de mi proyecto y el valor único que éste aporta. Por fin la gran bola de confusión se materializó en un proyecto bien definido y coherente”.

Dany Faccio, Directora ejecutiva en Singlutenismo y El Taller Sin Gluten:

"Durante mucho tiempo, mi nudo se definió como ‘soy bloguera’. A raíz de trabajar sin muchos planes ni sentido, acabé encasillada en un concepto muy limitante. Reencaminar mi rumbo iba más allá de tener un “elevator pitch”: necesitaba unos procesos estructurados que me dejaran claro a qué dedicar cada día de trabajo.

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Con Elia conseguí establecer objetivos, trazar caminos y, lo más importante, pasos tangibles no solo para mí, sino también para mis clientes y usuarios.

En base a esa estructura consigo avanzar en firme, reconducir estrategias según los resultados intermedios e ir consiguiendo hitos. Gracias a ello, tengo un mapa de ruta al que volver en cualquier momento en el que me pierda o necesite replantearme cosas. Y también puedo mirar atrás y ver un montón de picos conquistados”.

Mónica Laga, de Me Llamo Ka, redactora creativa:

“Pienso que el mayor obstáculo al que nos enfrentamos cuando tomamos la decisión de emprender es a nosotros mismos. Todo lo que implique una solución externa lo tenemos un poco más claro. Si necesitamos recursos sabemos dónde acudir, si precisamos asesoría jurídica, normalmente también. Pero cuando aparezcan las emociones negativas, ¿adónde vamos?

El camino desde la iniciativa hasta la acción está cargado de emociones dispares, desde adrenalina a ansiedad, entusiasmo, pero también miedo e inseguridad. Emprender es un comienzo y los cambios nos asustan, entonces nos ponemos en duda y nos saboteamos. Una de las fases previas del emprendimiento creo que debería ser la revisión de nuestras creencias porque marcarán nuestros pasos, solo creyendo en nosotros, sintiendo posible lo que deseamos, pensaremos y actuaremos como personas capaces de lograrlo.

Propongo una auditoría de cargas emocionales como primera fase del emprendimiento, un mirarnos de frente y decirnos, quiero y también puedo.”

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