Imaguru: un nuevo eslabón en el ecosistema tecnológico

El Imaguru Startup Hub original se fundó en Minks (Bielorrusia), en el año 2013. En octubre hará un año que replicaron el modelo en España, eligiendo Madrid como primera sede europea fuera de su país.

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Imaguru

Antes de montar Imaguru Startup Hub, Tania Marinich, CEO y fundadora, recorrió numerosos espacios de coworking por los principales ecosistemas de emprendimiento. Empezando por Silicon Valley y siguiendo por los países nórdicos, Berlín, Reino Unido…La intención era crear algo distinto a lo ya existente y así es como detectó una carencia y una oportunidad de negocio.

Lo habitual cuando una startup, sea del tipo que sea, entra a formar parte de un programa de aceleración es recibir mentorización, una orientación en el plan de negocio, el mercado y, en determinados casos, inversión. Lo que ya no es tan frecuente es encontrar expertos que ayuden a esa startup a desarrollar la tecnología que les va a ayudar a distinguirse del resto de la oferta. La ausencia de programadores que den soporte a la creación de negocios tecnológicos es la especialidad que cubren en Imaguru, donde ya cuentan con medio centenar de desarrolladores experimentados.

La forma que tienen de acompañar a los equipos es la cocreación renunciado posteriormente a la titularidad del desarrollo, que permanece en manos de la startup. Así es como han ayudado ya a numerosas startups tecnológicas a salir al mercado con éxito tras haber constatado su encaje. Entre los casos de éxito mas sonoros cuentan con el MSQRD, adquirida por Facebook en 2015.

Imaguru en Madrid

El espacio de Madrid lo abrieron en octubre de 2018. El hecho de que eligiesen Madrid para acometer la primera réplica del concepto fuera de su país obedece a varios motivos. El primero es que existe una conexión personal de Tania Marinich con la ciudad, dado que es donde vive su madre. El segundo es que fue aquí donde cursó un MBA en el Instituto de Empresa Business School. Finalmente, porque observó en España un importante gap entre la demanda y la oferta de desarrolladores capaces de adaptar su conocimiento al mundo de la empresa.

“No digo que en España estén mal formados ni falten buenos desarrolladores, que sí existen y muy buenos. El problema, desde mi punto de vista, es que la mayoría prefieren poner su talento a disposición de terceros y multinacionales en lugar de montar su propio negocio. Esa perspectiva es otro de los puntos que nos diferencian”, declara Marinich quien, antes de involucrase en el mundo de las startups, estuvo 8 años trabajando para el Banco Mundial.

Pero, en su opinión, más que abastecer la demanda actual en el mercado de los desarrolladores, lo que urge es capacitar de las habilidades necesarias a los profesionales del futuro. El mundo se encamina hacía la digitalización y la conexión total y, cuando todo el código esté escrito, harán falta profesionales con habilidades para interactuar con las máquinas. Conforme a esta creencia, entra en sus planes ofrecer en Imaguru, a partir de septiembre, talleres de formación para niños en edades tempranas, de entre 10 y 12 años. Imaguru en Minks cuenta ya con una prestigiosa escuela de código.

Simultáneamente, seguirán asentando las bases de funcionamiento del centro de Madrid. Además de mentorizar a algunas startups, se ofrecen también como espacio de coworking y ofrecen desarrollos tecnológicos para terceros de cocreación al precio único de 2.500€. Para la configuración de equipos emprendedores y crear productos organizan periódicamente Hackathones con una share muy diferente al habitual “porque aquí predominan los programadores capacitados en todas las tecnologías y lenguajes de programación”. Talleres, charlas, eventos y encuentros con inversores forman también parte del programa de Imaguru.

En lo que respecta a la inversión, Tania Marinich contempla la posibilidad de crear un fondo de Venture Capital. En este sentido fue seleccionada para formar parte un programa de capacitación de inversores, VC Unlocked -solo pueden asistir los invitados- que organiza la Universidad de Stanford para formar líderes que desean configurar el futuro de la industria del capital de riesgo. Con todas estas ideas es como la responsable de Imaguru confía en fortalecer el ecosistema global porque su mentalidad ‘estartapera’ le impide pensar en pequeño y en mercados locales.

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