Pablo Santaeufemia: convulsionar el ecosistema emprendedor desde dentro

Pablo Santaeufemia es un férreo defensor del emprendimiento siempre y cuando se entienda como la mejor forma de apuntalar el desarrollo local y no como un parche. A este cambio de paradigma ha dedicado el fundador de Bridge for Billions 14 de los 30 años recién cumplidos

Pablo Santaeufemia, Bridge for Billions
Pablo Santaeufemia

La juventud de Pablo Santaeufemia transcurrió de beca en beca, más que por listo por resiliencia. Así es como a los 16 años dejó a su madre y su hermano en Villanueva de la Cañada (Madrid) y se marchó a cursar el bachillerato internacional a uno de los Colegios del Mundo Unido , una iniciativa de Naciones Unidas donde compartía instalaciones con 200 estudiantes becados de 100 nacionalidades distintas. “A mi esto me cambia la vida”, dice. ¿Por qué? “Me di cuenta de que el talento surge en cualquier parte, pero el acceso de oportunidad no es igual para todos”.

Así que lo primero que se cuestionó fue un poco el modelo político. De ahí a poner en tela de juicio todo lo demás. Tras graduarse, consigue otra beca en una ONG para participar como voluntario en un poblado rural de la India. Aquí trabaja durante cinco meses y detecta otra cosa que no le gusta. Y es que sí, que eso de las organizaciones que ayudan a otros países en vías de desarrollo está muy bien, pero suele degenerar en una dependencia brutal del subsidio de los que vienen de fuera. De poco sirven estas ayudas si no hay un modelo de sostenibilidad detrás que empodere el emprendimiento local. A él esto le parece casi un “neocolonialismo” del “hombre blanco”.

A partir de entonces, con poco más de 18 años, Pablo Santaeufemia ya tiene claro lo que quiere hacer con su vida: ayudar al desarrollo de los más desfavorecidos a través del emprendimiento local. En función de ello, organiza toda su trayectoria. Renuncia a su sueño de infancia de convertirse en ingeniero agrónomo y lo sustituye por una Ingeniería Mecánica, más enfocada al diseño de productos y servicios aplicables a la vida real.

La carrera la cursó en la Universidad de Carnigie Mellon (Pensilvania), uno de los más destacados centros de investigación superior de los Estados Unidos en el área de ciencias de la computación y robótica. Pero antes había conseguido Santaeufemia otra beca, esta en una Universidad Crucero que le mantuvo cinco meses rodando por el mundo y que le permitió satisfacer sus ansias de conocer mundo. “Fue mi año sabático”, dice, aunque de sabático tuvo poco. Aquí se especializó en la temática de los negocios internacionales hablando con emprendedores de todo tipo aunque, al final, “siempre veía los mismos retos”.

Durante la carrera hace sus prácticas en distintos países, como Tailandia y China -aquí estaría viviendo al final durante dos años-, y aprende a diseñar productos y servicios intentando siempre “buscar cómo la tecnología se puede aplicar en contextos diferentes con la finalidad de crear desarrollo local”. Está ya totalmente convencido de que el emprendimiento es el instrumento más sistémico y más efectivo para generar cambios reales en una sociedad, no mediante ayudas directas en forma de parches, sino apuntalando las bases para crear ecosistemas locales.

Y así es como, durante un curso de emprendimiento e innovación coincide con Jessica Kou, una ingeniero biomédica que se convertiría en su socia y cofundadora de Bridge for Billions .

Por un sistema emprendedor meritocrático

Paul Polak es uno de los héroes de Pablo Santaeufemia. Este emprendedor estadounidense es cofundador y CEO de Windhorse international, una empresa social con fines de lucro que en los años 80 enseñó a los agricultores de la India a crear productos tecnológicos muy básicos de sistemas de regadío y otros para personas con muy poca tierra que ganaban menos de un dólar al día. Surgieron así multitud de micro empresas que luego se aglutinaron en la organización IDE (International Development Enterprises) que, hasta ahora, ha sido capaz de sacar a 18 millones de personas de la pobreza.

Viendo esto Santaeufemia se dijo: “el problema no es la tecnología. Con la tecnología que tenemos hoy en día podrían resolverse los problemas de los billions (las grandes mayorías), el mal está en que las personas que emprenden crean productos y servicios para personas que se parecen a ellos. Gente mayoritariamente blanca, con recursos suficientes para comprar lo que ellos crean, que viven en países desarrollados, preferiblemente en las grandes ciudades, personas de apellido compuesto…Yo no tengo nada en contra con esto, pero, claro, no llega a todos. No es un sistema meritocrático”.

Alineado a esa falta de oportunidades referida antes lo traslada Pablo Santaeufemia al mundo del emprendimiento. Miles de programas de apoyo al emprendimiento por todo el mundo donde siempre quedan fuera los mismos: personas de otra raza, mujeres, habitantes de países desfavorecidos donde la percepción del riesgo de emprender es mucho más elevada. Santaeufemia lo compara con jugar una partida de dardos. “Si tienes dinero puedes hacerte con muchos dardos y lanzar hasta dar en la diana. Entonces genial y no niego que se lo hayan currado. Pero si solo tienes un dardo para jugar la partida tienes que acertar a la primera y el riesgo es mayor. No es una percepción, es una realidad”.

¡Ojo¡ con la destrucción de pymes

Advierte también Pablo Santaeufemia de los riesgos que entraña el ecosistema emprendedor empezamos a replicar por todas las partes del mundo. En lugar de buscar tanto unicornio “falso” y caballitos hay que apoyar también a más “cerditos, vacas…” Se refiere a la progresiva destrucción de las pymes en ese camino a la digitalización que entiende necesario pero peligroso si no se hace bien las transformación. “Ni las microempresas ni las gigantes, las pymes son las que generan los puestos de trabajo y fortalecen la economía. Cuando la Inteligencia Artificial y la robotización empiecen a destruir empleos actuales las pymes tienen que estar preparadas para crear los nuevos. Tenemos que tener mucho cuidado en cómo pensamos las pymes del futuro y conseguir que innovar no sea solo un lujo que pueden permitirse las grandes. El acceso a la formación emprendedora y a la mentoría no puede ser tan exclusivo.

Lo otro que estamos haciendo mal es conceder un sobre-protagonismo a determinados sectores en detrimento de otros. “Vamos que muchos de los relacionados con la Educación o la Salud se pueden morir de asco por falta de financiación. Sin embargo, se está financiando mucha innovación absurda”.

La empresa que cunde lo que 20 incubadoras

Lo expuesto hasta aquí son los principios y la filosofía que rigen en Bride For Billions, una incubadora global 100% online global que ayuda a desarrollar y validar tu modelo de negocio en 3 meses. Del programa ya se ha hablado en este web, pero hay datos que conviene recordar.

El más llamativo es su capacidad de escalabilidad con unos niveles de formación muy elevados. Su programa The leap se abre cada mes a la recepción de nuevos emprendedores de todo el mundo con una media de entrada de 30 proyectos cada mes. En el caso de las incubadoras la media de proyectos de acogida oscila entre los 10, 20 o 30 statups, como mucho, al año teniendo en cuenta que muchas de ellas son, en opinión de Santaeufemia, “pura carcasa” carentes de un plan de sostenibilidad y un proceso de apoyo real al emprendedor.

Hasta ahora han pasado por la incubadora de Bridge for Billions cerca de 600 empresas. Se centran en la fase de la incubación porque es donde más proyectos caen de manera que, sus propulsores, desisten de volver a intentarlo de nuevo. Para que esto no ocurra, sus más de 550 mentores voluntarios, acompañan paso a paso a los emprendedores hasta conseguir un plan de negocio estructurado, validado y aterrizado en el mercado.

Las metodologías que aplican se inspiran en los programas de emprendimiento de las universidades de Stanford, el Tecnológico de Massachusetts (MIT) y la Carnegie Mellon. En esta última es donde Jessica y Pablo validaron el producto con su primer caso de éxito notable, David Asiamah, un joven de Ghana fundador de Agro Mindset , que entró a formar parte de la lista Forbes Under 30 -Pablo Santaeufemia también- y cuya empresa da hoy trabajo a 50 personas.

Casos como el de Asiamah se han repetido posteriormente, pero si hay algo de lo que se siente especialmente orgulloso Santaeufemia es del hecho de que el 45% de las fundadoras formadas a través de su incubadora son mujeres, cuando el ratio mundial no alcanza el 9%. Tal ahora haya que cambiar la respuesta al formularse esa pregunta tan recurrente que se repite en todos los foros y medios del emprendimiento: ¿por qué la mujeres emprenden menos que los hombres?

Lo otro de lo que se siente muy agradecido Pablo Santaeufemia es de su Premio Ashoka , el programa de emprendimiento social con el que se identifica plenamente y que supuso para él un segundo motivo de cambio de vida.

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