Aragón crea la figura del mediador de emprendimiento

El mediador de emprendimiento es un profesional preparado para resolver los conflictos en el lanzamiento y crecimiento de una empresa. Aragón es pionera en regular y poner en marcha esta figura, que es un recurso de apoyo en cualquier fase de una empresa

El emprendimiento es un concepto que ha ido variando en función de la coyuntura económica a lo largo de la historia. Del mismo modo, la atención que se presta al emprendedor desde las instituciones públicas debe evolucionar y adaptarse a sus nuevas necesidades y a las del ecosistema en el que se integra.

En esta tarea, el Departamento de Industria, Competitividad y Desarrollo Empresarial, a través del Instituto Aragonés de Fomento, ha dado un nuevo impulso a la figura del mediador de emprendimiento, un profesional especializado en la consecución de acuerdos para facilitar, continuar o finalizar un proyecto emprendedor.

Por ejemplo, el mediador de emprendimiento actúa a la hora de solucionar situaciones como las relaciones entre socios y equipos a la hora de conformar la sociedad, en los procesos de incorporación de inversores individuales o sociedades de capital cuando se plantea el crecimiento, o en los procesos de disolución, cierre o traspaso. Así, el mediador de emprendimiento puede ser un recurso clave para hacer despegar un proyecto, ya que está encargado de ofrecer soluciones prácticas, efectivas y rentables en distintos ámbitos: mediación financiera, para conseguir inversores, mediación en el proceso de transferencia de un negocio, conflictos mercantiles que no tengan naturaleza concursal…

“El mediador de emprendimiento tiene un papel muy específico en el proceso de acompañamiento al emprendedor”, explica Pilar Molinero, directora gerente del Instituto Aragonés de Fomento, quien añade que “su actuación es de carácter preventivo, cuyo objetivo es actuar antes incluso de que se produzca un conflicto explícito, incidiendo sobre aspectos estratégicos, reforzando la visión del proyecto, focalizando su actuación sobre la iniciativa y el empleo, primando siempre la supervivencia del proyecto”.

Pilar Molinero, directora gerente del Instituto Aragonés de Fomento

“Esta novedosa figura aporta a los emprendedores y empresas ventajas y facilidades en todas las fases de su proyecto”.

Una figura novedosa enfocada a reducir la mortandad empresarial

La figura del mediador de emprendimiento es una importante novedad en el ordenamiento jurídico en todo el territorio nacional y surge para resolver los principales problemas los expertos han identificado en los últimos años de trabajo apoyando a los emprendedores.

El principal problema es “la mortandad de la empresa provocada por conflictos ajenos al negocio en sí, que supone un 42 por ciento del total”. Y, por otro lado, “la falta de crecimiento de las empresas, que, en muchos casos, ocurre por una cuestión de cultura empresarial relacionada con la pérdida de control y la negativa a delegar responsabilidades”, apunta Molinero.

Ante estos hechos objetivos, el Instituto Aragonés de Fomento llegó a la conclusión de que la mejor salida era el trabajo del mediador de emprendimiento, que trabaja de manera preventiva para minimizar el impacto de los posibles conflictos futuros a los que se enfrentan los emprendedores cuando ponen en marcha sus proyectos.

Así, la institución ha puesto en marcha un registro oficial de mediadores de emprendimiento, que prestarán asesoramiento gratuito a los emprendedores que lo necesiten, previo estudio de su caso. Este servicio, del mismo modo que otros que ya llevan tiempo poniendo en marcha, como el Punto de Atención al Emprendedor (PAE), será un complemento más de apoyo al emprendimiento, “un refuerzo que intenta incidir en aspectos que pueden afectar a la supervivencia de las empresas y proyectos y por tanto al tejido empresarial”, explica la directora del Instituto Aragonés de Fomento.

El trabajo del mediador de emprendimiento

Con estos objetivos, el mediador de emprendimiento aporta a los emprendedores y empresas ventajas y facilidades, tanto al iniciar su actividad, como para su crecimiento e incluso para la finalización de su proyecto. “Su intervención está indicada en esos momentos especialmente críticos en los que la viabilidad y seguimiento de la actividad empresarial se ve seriamente comprometida”, explica Molinero.

Este proceso de mediación de emprendimiento implica la intervención de un profesional neutral que facilita las relaciones entre los promotores del proyecto o las relaciones de comunicación y negociación con otros agentes externos

 “La figura del mediador se pone en valor en estas etapas especialmente delicadas como un catalizador de acuerdos que permite salvaguardar la actividad empresarial”, destaca la directora del Instituto Aragonés de Fomento.

Desde el año 2019, cuando el Gobierno de Aragón aprobó la Ley de Apoyo al Emprendimiento y al Trabajo Autónomo, la creación de la figura del Mediador de Emprendimiento y de un Registro Público de Mediadores de Emprendimiento quedaba recogida en la legislación. La citada Ley encomendaba al Instituto Aragonés de Fomento el desarrollo reglamentario del mismo, por lo que, una vez finalizada toda la tramitación, el pasado mes de junio, el Consejo del Gobierno de Aragón aprobó dicho Reglamento y la creación del Registro bajo la fórmula de un decreto.

Profesionales especializados

El pasado mes de septiembre daba comienzo la primera edición del Curso de Mediación Civil y Mercantil y de Mediadores de Emprendimiento, promovido por el Instituto Aragonés de Fomento en colaboración con la Cámara de Comercio de Zaragoza. La primera promoción, compuesta por 30 profesionales, finalizó su formación a principios de noviembre.

Desde ese momento, el registro del Gobierno de Aragón está abierto para que los mediadores de emprendimiento profesionales puedan acreditarse. “Está previsto que a principios del 2022 podamos contar ya con mediadores de emprendimiento registrados y poder comenzar a prestar este servicio durante 2022”, explica la directora del Instituto Aragonés de Fomento.