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IDiBE: el instituto que ha sabido aprovechar el emprendimiento para poner en valor la ciencia traslacional al servicio de la sociedad

En IDiBE hablan de excelencia científica, sí, pero también de tender puentes entre ésta y la sociedad, por eso abogan también por la excelencia de la ciencia traslacional. Mientras que la primera impacta en el conocimiento, la segunda lo hace sobre la sociedad y la economía.

Idibe

Tras siete años dirigiendo el Instituto en Biología Molecular y Celular (IBMC) de la Universidad Miguel Hernández (UMH), Antonio Ferrer Montiel decidió impulsar la transformación del IBMC en el Instituto de Investigación, Desarrollo e Innovación en Biotecnología Sanitaria de Elche. Surge así en 2019 el IDiBE.

Fue una apuesta ambiciosa y arriesgada. Existían en nuestro país institutos biosanitarios para impulsar la investigación en este campo, pero no un instituto propio de biotecnología sanitaria con un equipo de investigación multidisciplinar. Crear un centro de estas características en la Universidad Miguel Hernández es la oportunidad que detectó Ferrer Montiel, no con el propósito de ser pioneros, sino con el de convertirse en instituto de referencia nacional en el ámbito del conocimiento traslacional.

Como Catedrático de Bioquímica y Biología Molecular e investigador en el área de la neurobiología sensorial, Ferrer Montiel ha publicado más de 150 artículos científicos y dirigido más de 25 tesis doctorales. En 2022 fue elegido Presidente-electo de la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular (SEBBM). Valga ello para atestiguar su aportación y fe en el conocimiento científico. Entiende, sin embargo, que dicho conocimiento pierde valor si se restringe a alimentar el ego de la comunidad científica en lugar de sacarlo a la calle y ponerlo al servicio de la sociedad.

La ciencia no puede vivir de espaldas a los problemas y desafíos de la sociedad. Ha de saber identificarlos y conocerlos a fondo, a través de la excelencia científica, para luego intentar resolverlos con la misma exigencia de calidad, a través de la ciencia traslacional”, sostiene Ferrer Montiel.

La traducción de la excelencia científica al mercado

Bajo esta perspectiva de doble nivel de excelencia dirige Ferrer el IDiBE. Para ello, se apoya en la inteligencia de las 120 personas que integran ya el equipo del instituto y lo canaliza a través del emprendimiento. “Hacemos investigación multidisciplinar, traduciendo nuestros excelentes resultados científicos a productos y servicios para el beneficio de la sociedad”, afirman.

Con dicha estrategia llevan a cabo dos líneas de actuación. La primera consiste en la investigación de fármacos y soluciones orientadas a la cura de enfermedades. Se caracteriza esta por largos procesos de desarrollo que pueden extenderse durante 10 o 12 años, por requerir de capital intensivo y por no tener un resultado garantizado. Es lo que tiene la investigación científica, que además de lenta y cara es incierta.

En estos proceso de desarrollo y ensayos de nuevos medicamentos, se suelen rastrear millones de moléculas aplicando una criba hasta dar con las más eficaces. Aprovechar aquellas moléculas menos eficaces que, digamos, se van desechando o quedando a la ‘sombra’ para desarrollar otros productos de tiempos más cortos orientados a la cosmética y a la nutracéutica, es la segunda línea de actuación del IDiBE.

Así, mientras que con los productos de la primera línea buscan curar enfermedades, los de la segunda se destinan a prevenirlas o protegernos de sus efectos con soluciones de uso tópico (cremas/geles) u oral (nutracéuticos) para los cuidados de la piel y anexos.  

A esta segunda línea corresponden, por ejemplo, productos como Oncapsisens, una crema hidratante que calma la hipersensibilidad en manos y pies que desarrollan algunos pacientes tratados con quimioterapia y que les impide llevar a cabo actividades tan rutinarias como abotonarse una camisa o coger un vaso. “No curamos la hipersensibilidad, pero procuramos un notable alivio en las sensaciones que les incomodan y que a veces les lleva a dejar el tratamiento”, aclara Ferrer Montiel.

Antonio Ferrer Montiel dirige el Instituto de Investigación, Desarrollo e Innovación en Biotecnología Sanitaria de Elche

El ecosistema IDiBE-UHM

Oncapsisens es un producto desarrollado por Prospera Biotech, una empresa que se orienta al diseño de neurocosméticos, como solución innovadora para el cuidado personalizado de las pieles sensibles. 

Se trata de trata de una más de las once spin-off surgidas hasta ahora en el seno de IDiBE, muchas de ellas impulsadas por su director. Ferrer Montiel figura también en el Consejo de Administración en calidad de presidente, en AntalGenics, esta especializada en realizar ingredientes con moléculas activas de aplicaciones biomédicas y dermocosméticas. La startup cuenta ya con diversos productos de éxito en el mercado, como Calmapsin, su primer ingrediente neurocosmético activo para pieles sensibles y que permitió a la compañía ser galardonada con el premio nacional Quality Innovation Award (QiA) 2019, en la categoría ‘InnovaciónSocio-Sanitaria’. 

Otras firmas: Hawk Biosystems, para el diagnóstico y pronóstico del cáncer, emplazada en el País Vasco tras un acuerdo con la Fundación Biofísica Bizkaia, donde están desarrollando una tecnología que pronostica la respuesta del paciente a un determinado tratamiento oncológico; o Mitra Solution Technologies, dedicada al desarrollo de productos y procesos para la industria alimentaria.

También con DiverDrugs afianzó Ferrer su carrera emprendedora después de que la empresa fuera adquirida por el Grupo Lubrizol, propiedad del inversor y multimillonario estadounidense Warren Buffett.

En ninguna de estas empresas figura Ferrer Montiel como CEO para poder continuar liderando el grupo de neurobiología sensorial en el IDiBE, pero tampoco se atribuye el mérito personal de estos éxitos empresariales sino “a la excelente capacidad de los equipos y saber rodearse de los mejores gestores. Esa es la clave para que un proyecto funcione”, dice.

Fruto de este nivel de exigencia son, además de las 11 spin-off, los más de 20 productos que tienen en el mercado y más de 30 patentes registradas (17 de ellas licenciadas). Asimismo, en este momento tienen en marcha siete proyectos europeos/internacionales, así como múltiples proyectos del Plan Nacional de I+D+i y cuatro proyectos PROMETEO de excelencia. Una notable aportación al ecosistema emprendedor de la UMH del que han salido ya más de 90 empresas innovadoras, tanto dentro del ámbito universitario como fuera de él, en una firme apuesta por el emprendimiento como rasgo distintivo del Parque Científico de la UMH

Sinergias

El equipo de IDiBE incluye investigadores, estudiantes y personal administrativo, todos ellos alineados a la misión y visión del instituto. Sus grupos de investigación abarcan desde investigación molecular y celular hasta modelos animales y productos testados en pacientes en temas como la diabetes, el cáncer, el dolor o la investigación en enfermedades infecciosas. 

Cuentan, además, con experiencia en el campo agroalimentario, donde están trabajando de manera muy activa en la revalorización de subproductos procedentes de la agricultura o microalgas, la acuicultura o en la investigación cosmética.

Pero procuran también la colaboración externa “compartiendo conocimientos y combinando habilidades para crear sinergias”. De no ser por esos apoyos externos, cree Ferrer que se hubiesen tenido que caer y levantar muchas veces más de lo que ya lo hicieron en los comienzos. “Todavía queda gente en nuestro país que no ve con buenos ojos la unión del mundo académico e investigador con el corporativo, simbiosis que funciona con éxito en EU y países como  Israel”, observa Ferrer. 

En IDiBE colaboran con hospitales, otros centros de investigación y empresas en el campo de la biotecnología sanitaria para la salud y mejorar la calidad de vida de las personas y animales. Gracias a la Agencia Valenciana de Innovación, cuentan con un agente de innovación y una unidad científica de innovación empresarial (UCIE) en el Instituto que se encarga de identificar la tecnología explotable y convertirla en un productos de alto valor para el mercado.

Pero también quieren sacar a la calle el conocimiento atesorado durante más de 20 años como IBMC, primero, e IDiBE, después. Para compartir su know-how con otros organismos investigadores y departamentos de I+D de empresas del sector privado, han paquetizado todo su conocimiento en cinco plataformas e infraestructuras tecnológicas: Plataforma de Investigación en Piel; Plataforma de Modelado molecular; la de Investigación en Nanotecnología; Investigación en Canales Iónicos y la Plataforma de Investigación en procesos de extracción.

Además, siguen adquiriendo nuevo equipamiento que incorporan a las plataformas citadas. En este sentido, en los últimos dos años, han logrado equipos por valor de más de 1.5 millones de euros.

La intención de IDiBE es seguir avanzando, aunque cada vez estén más cerca de alcanzar el sueño de convertirse en la institución referente en España en cuanto a la excelencia de la ciencia traslacional aplicada a mejorar la salud de las personas y los animales.