El vacío financiero que cubre Enisa y su impacto económico y social

Por séptimo año consecutivo y dirigido por José Martí Pellón, catedrático de Economía Financiera de la UCM y experto en Capital Riesgo, se ha presentado el nuevo informe sobre el impacto económico y social de los préstamos Enisa.

El informe, que va ya por su séptima edición, se plantea como un ejercicio de seguimiento y valoración del impacto económico y social de las inversiones realizadas por Enisa entre 2005 y 2015. Las conclusiones las ha expuesto el mismo José Martí Pellón en un acto celebrado hoy en las instalaciones de la Escuela de Negocios digital ISDI , acompañado por José Bayón, CEO de la Empresa Nacional de Innovación (Enisa), Laurence Fontinoy, CEO y cofundadora de Woom Fertility , e Isabel Portero, CEO y fundadora de Biohope , estas últimas como empresas beneficiarias de los préstamos Enisa.

La conclusión principal del estudio es que los préstamos participativos que concede Enisa a pymes y emprendedores son un instrumento “de altísima eficacia y eficiencia”, en palabras del profesor. Una de las razones es que con él se cubre un vacío de apoyo financiero a las empresas al que no llegan ni las entidades crediticias ni el capital riesgo de tal forma que, sin el respaldo de Enisa (dependiente del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo), muchas no habrían podido nacer ni desarrollarse.

En el estudio se ha tenido en cuenta un grupo de 3.096 empresas en las que Enisa había invertido un total de 633 millones de euros, calculando su crecimiento posterior hasta una fecha de referencia. Las variables que se contemplan son cinco: plantilla, ventas, resultado bruto, activos totales y activos inmateriales desde el año anterior a la inversión hasta 2017. Para medir el valor determinante de Enisa en la participación de las empresas, el estudio analiza otras organizaciones, como grupo de control, que no han sido participadas por la Empresa Nacional de Innovación.

Al considerar la evolución hasta 2017 en todas las magnitudes analizadas, desde la situación anterior a la concesión de los préstamos Enisa del periodo 2005-2015, se han observado los siguientes crecimientos medios positivos para las empresas:

-En ventas, de los 1.750 millones de euros de incremento hasta el tercer año se pasó a 5.723 millones, con una media de 1,85 millones euros por empresa.

-En margen bruto, de los 713 millones de euros de incremento hasta el tercer año se alcanzaron 2.541 millones, a razón de 821 mil por empresa.

-En activos totales, el incremento hasta el año 2017 fue de 5.476 millones de euros, un 81 % por encima de la situación anterior a la recepción del préstamo, y más del doble del aumento experimentado al tercer año.

-En activos inmateriales, el aumento acumulado ascendió a 1.305 millones de euros hasta 2017 (421 mil euros por empresa), frente a los 490 millones registrados hasta el tercer año.

Además del impacto directo, destacan varios efectos indirectos con un elevado valor cualitativo, como es que gran parte del empleo neto creado corresponde a personas con alta cualificación científica o técnica.

En relación con el grupo de control de empresas no apoyadas por Enisa, hasta el año 2017 los valores medios en todos los parámetros señalados de las empresas apoyadas por Enisa superaron significativamente a las anteriores en el número de empleados (6,9 trabajadores más), en ventas (1,49 millones de euros más) y en margen bruto (764 mil euros más).

¿Gasto o inversión?

Dudó también Martí Pellón sobre si habría que considerar gasto, o no, la cantidad asignada a la concesión de los préstamos, teniendo en cuenta que la mayoría se recuperan además de que procuran ingresos adicionales por otros conceptos. Así, a mediados de 2019, una notable proporción de los importes de los préstamos otorgados (53 %) ya se había recuperado solo en reembolsos del principal, sin contar con otros ingresos derivados de intereses, participación en beneficios y comisiones de cancelación anticipada. Como ha subrayado Martí Pellón “se puede concluir que los préstamos participativos de 2005 a 2015 han contribuido a la generación de riqueza y empleo con un limitado coste, que en parte también se ha recuperado con la mayor recaudación fiscal por IVA e IRPF”. 

José Bayón compartió este punto de vista y ha agradecido el trabajo riguroso del catedrático teniendo en cuenta que, para Enisa, es importante conocer el impacto real de sus actuaciones. “Tanto para el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo como para la propia Enisa es importante contar con datos y análisis que respalden la tesis de que el préstamo participativo es un instrumento financiero con indudables ventajas para la creación y consolidación de pymes innovadoras”, declara. Conocer, asimismo, qué líneas de financiación tienen mayor impacto económico y social, en qué sectores, en qué fase del desarrollo de la empresa…proporciona a Enisa datos de valoración importantes que contribuyen a la definición y desarrollo de iniciativas y planes de cara al futuro. 

Aquellos interesados en consultar el estudio completo pueden hacerlo a través de este enlace

Más allá de los datos

Pero si los datos y las conclusiones que ofrece el estudio son ya de por sí halagüeñas, tampoco han sido menores los elogios pronunciados por Laurence Fontinoy e Isabel Portero como beneficiarias de préstamos participativos de Enisa.

“Para nosotros, la ayuda de Enisa ha sido clave en dos momentos. Primero cuando nacimos, porque una empresa tecnológica necesita mucha inversión al principio. Gracias al préstamo pudimos contratar a los primeros desarrolladores. Luego ya, un segundo préstamo nos permitió crecer y trabajar con más calma, sin necesidad de estar todo el tiempo pendientes de las rondas”, declara la CEO de Woom Fertility, una app que ayuda a las mujeres a tener hijos, ya sea a través de una concepción natural o con ayuda profesional. Esta startup consiguió un primer préstamo de 100.000 € en el año 2016 y, en 2019, otro de 200.000 €.

En términos similares se expresó la CEO de Biohope, una empresa de biotecnología que se dedica al desarrollo de soluciones terapéuticas adaptadas a pacientes con enfermedades inflamatorias crónicas y a la que Enisa concedió un préstamo de 300.000 € en 2018. “A nosotros Enisa nos ayudó muchísimo, en un sector del que yo suelo decir que, desde el punto de vista financiero, es bastante desgraciado. Aquí hace falta un nivel de inversión muy grande y durante mucho tiempo antes de empezar a facturar. El préstamo nos permitió contratar científicos para desarrollar el primer producto que confiamos en lanzar este otoño al mercado”.