Por qué saltarse el diseño a la hora de construir tu startup es un error

El diseño de tu negocio es una tarea demasiado importante como para dedicarle pocos recursos o ponerlo en las manos menos adecuadas. Olalla Castro, CEO y Co-Fundadora Eleven Lab, nos explica en este artículo las ventajas de apostar por un buen diseño de tu empresa o producto.

Cuando desde Eleven Lab hablamos con las startups sobre cómo están trabajando la parte de diseño, de manera muy habitual nos encontramos con una respuesta del tipo: “hemos trabajado con un diseñador freelance para nuestro MVP” (y lo que no se dice, pero se sobreentiende a esa afirmación, es un “pero nada más”). Eso es diseño, sí, pero ¿el valor del diseño radica en esa parte? ¿Es un diseñador gráfico o web puntual el tipo de diseñador que va a aportar valor al desarrollo del negocio?

Personalmente, identifico el valor del diseño en 5 grandes grupos, que no fases, ya que se intercalan entre sí según el momento y la necesidad: pre-empresa, pre-producto, producto, post-producto y empresa.

El diseño como base para conocer, previo a casi todo

Cuando una startup se lanza al mercado, damos por sentado que están ahí porque han investigado y son perfectos conocedores del sector al que aplica la solución, de todas las vertientes del problema existente y de las dificultades de los usuarios a los que aplica la solución. Pero, por desgracia, no siempre es así y, para muchos, la aventura del emprendimiento arranca al filo del precipicio por no encontrarse en ese nivel de conocimiento.

Antes de pensar siquiera en dar forma a un producto, un pitch de venta o un business plan de solo una idea, debemos hacernos expertos en el mercado que nos interesa, conocer profundamente los pains de nuestros usuarios y trazar la propuesta que queremos poner encima de la mesa para solventar esos dolores. Conocer las tribulaciones del problema y diseñar/ejecutar una investigación que nos dé las claves para construir la solución (incluyendo PoCs que nos servirán para testear la idea), es un trabajo de diseño que cubren perfiles como los Service y/o Business Designers

El diseño para prototipar y testear

A la hora de testear una solución, y antes de meternos en desarrollos de producto final, podremos prototipar los flujos básicos de nuestra solución. Esto todavía no es un MVP, si no el artefacto que nos servirá para testear la solución con usuarios de manera más profunda que en el paso anterior, pero aún sin invertir dinero en desarrollo.

Estos diseños podrían ser la base del testeo de la investigación si un PoC no resulta suficiente. Estamos hablando de un prototipo no funcional, aunque sí interactivo, que nos permitirá testar los flujos básicos de nuestra plataforma, app, marketplace o software, antes de pasar a construir producto. Este trabajo lo cubren Product y/o UX-UI Designers.

El diseño para construir producto

El momento al que muchos llegan de manera directa, sin profundidad alguna en lo anteriormente comentado: la construcción del MVP. Aquí hablamos de diseño de producto como tal. Producto final, pero idealmente en la mínima versión para testear el modelo de negocio, los flujos de navegación y la propuesta de valor.

Diseña en tu MVP sólo aquellos flujos que sean principales para pulsar la captación de leads, la conversión y el contenido de lo que ofrecemos. Product y/o UX-UI Designers son los protagonistas en este momento.

El diseño para iterar, analizar y pivotar

Una vez tenemos la solución en el mercado, es cuando la fase de iteración del producto y servicio comienza. Recordemos que solo podremos pivotar cualquier punto del modelo, producto o servicio cuando tengamos una base relevante de data que, de manera orgánica, esté dirigiendo alguna hipótesis que dábamos por sentadas hacia otro camino. Esos pivotajes deben enmarcarse dentro de un mindset de agilidad.

Alguien de analítica, negocio o marketing podrá analizar los resultados pero los ajustes de diseño de los flujos de producto o del servicio los ejecutarán, de manera ágil, perfiles como el Service, Product o UX-UI Designer, según la necesidad.

El diseño para construir procesos en el día a día

Que el diseño se entiende -de manera mayoritaria- como un recurso aplicado a un producto digital, es una realidad en el mercado español, pero afortunadamente, cada vez hay más compañías de todos los tamaños que integran de manera recurrente procesos de diseño para crear/asentar cultura de empresa, mejorar la comunicación entre las distintas áreas del negocio o para asentar las bases de una nueva metodología de trabajo. El diseño estratégico es ese puente natural entre negocio, tecnología y usuarios cuya meta es tanto alinear estrategias como establecer procesos para alcanzar objetivos. 

En Eleven Lab somos diseñadores de estrategia y trabajamos sobre los proyectos para construirlos, escalarlos o reconducirlos. Escríbenos para conocernos y analizar juntos tu caso.