Evolución y futuro

Lo más difícil del nacimiento de Rusticae fue la propia idea de negocio: “No había nada que mostrar a nuestros clientes. En aquella época no existía ningún club que agrupase a los hoteles bajo un sello de calidad y nosotras teníamos que vender una idea, es decir nada concreto”, recuerda Isabel Llorens. La clave para conseguirlo era “creérselo a ciencia a cierta, estar tan convencidos de que el proyecto es viable y potente que al final tu discurso resulta creíble. Nosotras fuimos capaces de “embaucar” a los nueve primeros clientes gracias a ese convencimiento porque ellos sólo compraban un proyecto de futuro”, confirma Carlota Mateos.

A su favor jugó también el conocimiento del sector. La experiencia previa gestionando un hotelito rural en Asturias les permitió identificar las lagunas que había en el gremio, las posibilidades que ofrecía un club que aglutinase a un grupo de establecimientos y la capacidad de ofrecer una imagen rigurosa y seria ante sus antiguos colegas. Consolidar Rusticae les llevo cinco años a base de esfuerzo y mucho márketing.

UNA EMPRESA CON LOS PIES EN EL SUELO

A día de hoy, con 500.000 clientes finales; 217 hoteles entre España, Portugal, Marruecos, Argentina y Cono Sur adscritos a Rusticae y Metrópoli, y 25 restaurantes asociados a Degustae, Rusticae se ha convertido en una empresa consolidada y sólida, capaz de resistir los vaivenes de la crisis económica, como demuestran las cifras de facturación que, pese a los malos momentos, siguen registrando incrementos respecto a los ejercicios anteriores.

EL FUTURO A TRAVÉS DEL ESTÓMAGO Y EL KNOW HOW

Degustae es el proyecto más novedoso. Como ellas mismas explican, “consiste en hacer realidad nuestro lema, Goodlife company, la compañía de la buena vida. Y el comer forma parte de ello. Es un club de calidad para restaurantes, en el que buscamos que haya un equilibrio entre producto, aroma y textura. Los restaurantes, con carácter, van a estar en ciudades y en pueblos. Ya tenemos 25 adscritos y al igual que pasa con los hoteles son muy heterogéneos, desde la pequeña casa de comidas donde se cuida el detalle al máximo hasta el local señorial donde se ofrece un servicio más selecto”, insisten.

Pero si hay algo que han aprendido en estos años es a aprovechar su know how (saber hacer) para ponerlo al servicio del sector. De esta estrategia ha surgido el máster para directores de hoteles pequeños, “en el que contamos con un cartel de ponentes realmente buenos”, o el acuerdo con las comunidades autónomas para aplicar los planes de calidad de Rusticae al turismo rural de la zona o para aprovechar la tecnología de las tarjetas regalo de la empresa para promocionar los destinos turísticos regionales a través del proyecto Regala Destino.

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