Richard Vaughan: "Somos algo 'desalmados' a la hora de reclutar profesores"

Sólo tenía 25 años cuando se lanzó al ruedo y montó esta empresa, dedicada a la enseñanza de inglés in-company. Hoy, imparte su formación a 400 empresas y tiene 6.000 alumnos a los que llega por canales imaginables (radio, TV, presencial, a distancia...).

DE UN VISTAZO

  • Edad: 57 años.
  • Nacionalidad: Estadounidense
  • Hito empresarial: Su empresa es líder en España en la enseñanza de inglés a directivos y a personal de empresa.
  • Plantillla: 400 profesores.

    Cuando vino a España por primera vez, en 1972, no se podía imaginar que casi 40 años más tarde aún estaría aquí, al mando de una de las empresas de formación de inglés más importante de nuestro país. “Vine para cursar un año académico, a través de la Universidad de Texas. Después de licenciarme en EE UU, quería hacer el doctorado en Literatura y Lengua Española, así que regresé con la intención de estar un par de años más, perfeccionando mi castellano, y regresar a hacer ese doctorado. Para costear mi estancia, me puse a enseñar inglés. Era lo más fácil. La docencia me gustó y aprendí muy rápido a enseñar aparentemente bien, porque la gente apreciaba mis clases”.

    Así fue cómo Richard Vaughan alargó un año más su estancia en España. “Empecé a tener compromisos ante profesores y clientes y, según pasaba el tiempo, era más difícil cortar los lazos. En 1977, me encontraba en una posición en la que o volvía o me dedicaba a esto. Entonces creé Vaughan Systems, con 13 profesores a mi cargo y un solo cliente, la empresa John Deere, en la que dábamos clase a 15 directivos y técnicos. Estuvimos dos años sin tener más clientes. Ensayé todo lo ensayable y aprendí lo que funcionaba y lo que no. Ya en 1979, empecé a buscar otros clientes. Ahora son 400 compañías, 400 profesores y 40.000 horas al mes de formación”, declara.

    EMPRENDEDORES. ¿Cuál es la clave que os distingue de la competencia?
    Richard Vaughan. Está en la calidad del profesor. Tienen que ser tan buenos que la gente realmente esté encantada en clase. Tienen que ser profesores que hagan decir: “¿De qué planeta es este profesor? ¡Me encanta!”.

    EMP. Pero esa excelencia no se consigue fácilmente...
    R.V. Sí que es fácil. No hay nada difícil en la vida... una vez que aprendes a hacerlo. Tuve que aprender a racionalizar y hacer de forma científica el reclutamiento, la búsqueda y formación de profesores. Esta política, desarrollada de forma progresiva y bien cuajada ahora, es saber dónde buscar a los profesores. Nosotros solemos mirar fuera del gremio de la enseñanza. Buscamos gente con cierta edad, a partir de los 27 años, que ya sabe lo que es trabajar, lo que significa llegar a tiempo, ser puntual... Además, preferimos gente de la banca, del deporte, del teatro, de la música, etc.

    EMP. ¿Nos puede poner algún ejemplo?
    R.V. Uno de los mejores profesores de esta casa fue pianista de concierto. Llegó a una calidad de 9,5 como pianista, pero no al 10. Para alcanzar esa calidad de 9,5, hay que trabajar como un bruto. Esa persona conoce el valor del esfuerzo y le agrada la sensación del reconocimiento por la labor bien hecha. El otro caso es un neozelandés que se retiró del rugby profesional. Había sido suplente en la selección de su país, pero para estar en el banquillo de los All Blacks hay que ser de los 100 mejores del mundo. Los dos tenían algo en común: conocían el valor del esfuerzo y la alegría y la felicidad que da conseguir objetivos. Yo quería ese talante y talento. Me interesan personas acostumbradas a plantearse objetivos, ir a por ellos y que les guste el trabajo bien hecho. Es una actitud moral ante el trabajo y el esfuerzo.

    EMP. ¿Cómo se logra que personas ajenas a la enseñanza se conviertan en profesores?
    R.V. Hacemos un training muy duro. La mitad de los seleccionados no llega al final. Son dos semanas nada más, pero con 12 ó 13 horas al día: cuatro horas de teoría, que en realidad son prácticas en el aula; cuatro más de prácticas reales con alumnos; y cuatro de trabajo personal en la preparación para dar clases al día siguiente. Somos radicales en la selección y formación. Es como en los marines o los geos. Creamos comandos. El año pasado, tuvimos 4.000 contactos con profesores potenciales e interesados y 800 entrevistas en persona o telefónicas. De éstas, 250 personas fueron contratadas para el training y 140 salieron como profesores. De 4.000 contactos a 140 seleccionados. Y de esos 140 profesores, unos 40 no acabaron el primer año porque fallaron en algo: no fueron puntuales, se volvieron soberbios... Somos implacables, e incluso ‘desalmados’, pero si el profesor demuestra que es un 10, a medio o largo plazo puede llegar a dirigir.

    EMP. ¿Y cómo se retiene ese talento?
    R.V. Los profesores no se van mucho y, si se van, lo hacen a otro tipo de trabajo. Pagamos mejor que la competencia. Puede que alguien pague más por hora a los profesores, pero les cuesta darles 35 horas semanales, y que el profesor pueda ganar 2.500 ó 3.000 euros al mes durante todo el año. Pagamos para que un profesor, a largo plazo, pueda criar a un hijo y pagar una hipoteca. Aquí tenemos 6.000 alumnos, 400 empresas clientes, camps de verano o de fin de semana, etc., con lo que pueden complementar su sueldo si quieren ganar un plus en un momento determinado. Generamos tantas horas que un profesor, si es bueno, puede optar por hacer muchas cosas con nosotros.

    EMP. ¿Cómo se ha gestionado la expansión de Vaughan Systems para no ‘morir de éxito’?
    R.V. El mayor reto de esta empresa de 2004 a 2008 fue organizarse y sostener el crecimiento, poderlo encajar con rentabilidad o sin perder demasiado dinero. Para esta nueva etapa hemos tenido que hacer una transición. Curiosamente, no por vacas flacas, sino por vacas gordas, para no ser los más ricos del cementerio. Ha sido una época interesante, pero muy peliaguda, en la que ha habido que aprender a racionalizar procesos, manejar la atención al cliente....

    EMP. ¿Y qué aporta a la empresa la difusión en radio y TV?

    R.V. Son armas de márketing brutalmente eficaces. El planteamiento consiste en usar estas plataformas más para la promoción de los productos y servicios que damos que para meter publicidad de terceros. Hasta ahora lo hemos planteado de esta forma. Es una fuente de ingresos potencial, muy interesante para el futuro.

    EMP. ¿Ha pensado enseñar inglés en otros países o a otros idiomas?
    R.V. Primero queremos llevarlo a Hispanoamérica. Ya estamos en Colombia. Prácticamente todos los productos son calcables para el resto países, pero primero queremos hacerlo en español. En nuestro caso, se trata de un espíritu, una forma de ser y una actitud ante la docencia y el alumno que tienes delante. Eso es trasladable a Rusia, China... lo importante es hacer que al alumno le encante la clase.

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