El mito de las dos ruedas

A sus 37 años, Josep Grañó dirige en España una marca tan emblemática en el mundo de la motocicleta como es Harley Davidson. El sueño de todo motero, como él mismo se define. Y es que, tanto por afición como por trayectoria profesional, toda su vida gira en torno a las motos. Desde pequeño aprendió a disfrutar de las dos ruedas gracias a la afición de su padre y durante sus primeros años laborales descubrió todo lo que necesitaba saber sobre el sector en la española Derbi. Después de un parón de tres años, en que dirigió la oficina de Barcelona del portal Telepolis, volvió a la moto de la mano de Harley Davidson, tras un duro proceso de selección que se prolongó durante siete meses que sumieron a Grañó en un auténtico estado de ansiedad: “Ellos me decían siempre: tranquilo, que lo bueno se hace esperar”. Y así fue como el 12 de abril de 2004 arrancó el proyecto de crear Harley Davidson España, que desde el 1 de enero de este año incluye Portugal. Un proyecto que en estos cinco años ha conseguido multiplicar las ventas nacionales por 3,5. Le hemos pedido que pose cual Marlon Brando sobre una de sus motos, pero él ha rechazado los tatuajes, las gafas oscuras y las cazadoras tachonadas para ofrecernos una imagen más actualizada del harlier (nombre como se conoce a los adeptos a las Harley) de hoy.

EMPRENDEDORES. ¿Ángel del infierno o ejecutivo glamuroso? ¿Con quién se identifica usted más?
Josep Grañó. Uno de los valores intrínsecos de Harley es la rebeldía, pero hoy por hoy la inmensa mayoría de los harlier son ejecutivos. Lo único que podemos decir de los Hells Angels es que tienen muy buen gusto por las motos, pero tenemos poco que ver con ellos. Hubo una época, cuando nació el mito Harley, que sí se nos vinculaba más a ellos y a aquellas bandas que invadían pueblos con sus motos, pero ya no. Ahora, quizás, es más al ejecutivo que quiere olvidarse de todo durante el fin de semana, disfrutar de la carretera, sin afeitarse, sin obligaciones, con libertad.

EMP. Hay quien piensa que Harley Davidson tiende demasiado a la pureza.
J.G. Seguimos manteniendo ese core, ese halo de rebeldía, y hay gente que sigue llevando ese estilo de vida pero cada uno lo vive a su manera.

EMP. Harley Davidson es a Josep Grañó lo que…
J.G. Harley Davidson es mi trabajo, mi hobby, mi pasión. Es una experiencia, es crecer personalmente, descubrir gente, sitios, una cultura nueva…

EMP. Es imprescindible ser un harlier para trabajar en la compañía.
J.G. No. En principio. Cuando hacemos la selección de personal no es condición sine qua non conocer las motos. Luego siempre les decimos: “Tranquilo, ya te entrará el virus Harley y cuando te entre ya no te lo sacarás en la vida”.

EMP. ¿El virus Harley?
J.G. Sí, es una filosofía, una cultura. Es conocer un mundo de experiencias que cada día está más vivo, conoces a muchos clientes; es el estilo de vida, las concentraciones…

EMP. Camisa Harley, zapatos Harley… Mucho corporativismo ¿no?
J.G. En realidad no. Como trabajadores tenemos una camisa oficial que sólo la pueden llevar los empleados de la compañía. Lo que ocurre es que yo visto ropa Harley porque me gusta. Tanto mi mujer como yo nos sentimos identificados con ese estilo de ropa. Si algún día trabajo en otra compañía de motos, cosa que no creo, me costaría cambiar de ropa.

EMP. ¿Cómo se construye una marca como Harley?
J.G. Harley Davidson nació en 1903, con lo cual son 107 años construyendo la marca. Pero el gran salto cualitativo se produjo precisamente en el momento de mayor crisis de la compañía, cuando atravesaba su peor situación económica. Fue entonces cuando se hizo un Management By Out (MBO), fue comprada por los directivos, que eran los que realmente iban en moto y conocían lo que era el mundo de las ruedas, y allí empezó a nacer el mito Harley. Pero yo creo que el gran éxito de Harley es haber sabido reírse de su propia marca. Un ejemplo, la corporación se llama HOG (Harley Owners Group), que en americano coloquial significa ‘cerdo’, y es con ese nombre con el que estamos en Bolsa. Otro, nos critican porque las Harley pierden aceite, pues bien, nosotros defendemos que lo que ocurre es que las Harley van marcando territorio… Y todo es así, se trata de sacar partido en tu propio beneficio a tus debilidades, de ver oportunidades en todos los defectos.

EMP. Y consiguen que el cliente sea el mejor prescriptor de la marca.
J.G. Es que el cliente la hace suya, la siente suya. De hecho, es la única marca que la gente se tatúa en el cuerpo. Son los clientes los que nos venden las motos porque les gusta compartir su experiencia con su propio entorno.

EMP. ¿Cómo ve el futuro Josep Grañó?
J.G. Yo lo veo esperanzador. A pesar de la crisis, la compañía sigue ganando dinero y tomando las decisiones correctas. En lo que a mí respecta, me apetece timonear el barco en esta época de crisis económica. Creo que son las experiencias difíciles las que te hacen crecer como gestor y como profesional.

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