Entrar en las grandes cadenas

El fundador de Blusens explica la notable aceptación de sus productos por la capacidad de la empresa a la hora de detectar las tendencias y ofrecer a los compradores algo más que sus rivales.

EMP. Suele ser muy difícil situarse en los lineales de las grandes cadenas. ¿A usted no?
J.R.G. No es, ni fue fácil. Esas cadenas no admiten cualquier marca. Ocurre que les enseñamos un proyecto interesante y con productos muy atractivos y vendibles como el DVD, que les atrajo especialmente. Hoy estamos en 6.000 puntos de venta en España. No hay ninguna gran superficie en la que no estén nuestros productos.

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EMP. Ustedes eligieron lo que querían fabricar y seleccionaron los componentes que iban dentro. Pero, había que producir los DVD. ¿Cómo se hace eso?
J.R.G. Hoy día es sencillo. Existen plataformas de B2B. Hicimos una primera selección de 50 ensambladores chinos, que visitamos y de la que fuimos descartando los que nos ofrecían menor garantía de calidad. Nos quedamos con tres. Luego creamos una filial, Blusens China, en Shenzhen, en la que tenemos unas 10 personas. Siempre hay dos o tres controladores de calidad nuestros por fabricación. El año pasado fabricamos allí un millón de unidades.

EMP. ¿Como seleccionan los componentes? Se dice que es una fase crítica, si se quiere que el producto tenga calidad.
J.R.G. Al contrario de otras marcas, no dejo que el fabricante compre los componentes. Porque si fijas un precio con él, 19 euros, por ejemplo, mete dentro lo que quiere. Lo que hacemos en Blusens es comprar los componentes directamente: firmamos acuerdos con marcas como Samsung, a la que le compramos las memorias. Este sistema puede resultar algo más complicado, pero nos aporta muchas ventajas como la posibilidad modificar los chips, algo que no podría hacer de otro modo.

EMP. ¿Qué es lo que hacen ustedes exactamente en Galicia?
J.R.G. Lo que hemos hecho desde el 2002 es diseñar enteramente el producto, las prestaciones que tendrá, los componentes que debe llevar, las carcasas, los manuales de instrucciones y hasta los menús.

LA FORMIDABLE ESCUELA DE CONSULTORÍA

¿Cocinero antes que fraile? Quizá. Ramón García, nacido en 1971, en Santiago de Compostela, en el seno de una familia que define como “muy humilde”, no niega que su paso por LKS, una consultora del grupo Mondragón en la que desempeñó el puesto de director general en Galicia, le ayudó sin duda a plantearse un plan de negocio, el de Blusens, con fundamento. “Aún cuando no es lo mismo elaborar estrategias para terceros que llevar tu empresa, no cabe duda de que el know how adquirido durante mi etapa como consultor me vino muy bien. Posiblemente, si no hubiera pasado por ahí no hubiera podido hacer un plan de negocio tan certero”, subraya.

Lo mismo dice del deporte, que, en su entender, puede ser una magnífica escuela para empresarios. Este emprendedor, que fue un atleta de los 400 metros valla, opina que el deporte y la empresa tienen muchos puntos de enganche: “El deporte te exige capacidad de sacrificio, disciplina, entrenar todos los días (cuando no entrenas no hay resultados) y te enseña la importancia de la competición y la competitividad”, recuerda.

Quizá por eso Ramón García cree en la importancia del mérito y el talento, algo que, según explica, “hay que cuidar en la empresa por encima de todo”. Lo que le ha llevado, en la mejor tradición del sector tecnológico, a implantar un ambiente laboralmente friendly “en el que la gente aporte cosas, opine sin miedo, sea escuchada, mejore, crezca y lo pase bien”. Tan bien que, asegura, en ocho años “sólo se nos ha ido una persona”. Lo cual, aún así, no es suficiente para él: “Tratamos de dar a nuestra gente argumentos para que sigan con nosotros, horarios flexibles, teletrabajo, el orgullo de pertenencia. Siempre le digo al responsable de RR HH que su misión es que Blusens se convierta en la empresa preferida para trabajar en España”.

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