Libreros de la era digital

Trasladar a Internet el negocio de la autopublicación y producir en papel sólo los libros que sean solicitados. Ésa fue la idea con la que se lanzó Bubok, hace tres años. Hoy, el despegue del libro electrónico da renovados bríos a esta empresa madrileña.

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Igual que el alemán Martín Lutero no inventó la imprenta pero supo aprovechar su potencial para difundir la reforma protestante, tampoco en Bubok, cinco siglos más tarde, tienen la paternidad de la impresión bajo demanda, ni de la opción de subir libros a Internet. Sin embargo, desde el madrileño barrio de Carabanchel, sus promotores vieron hace tres años la oportunidad de usar esa tecnología para lanzar una plataforma on line desde la que cualquier persona pudiera autopublicar y vender sus libros.

Parte de esa visión es producto del análisis de una necesidad que pudieron detectar de primera mano, tal como recuerda Ángel María Herrera, director de Bubok: “Siendo propietarios de una editorial desconocida, cada mes nos llegaban al menos 300 obras con solicitudes de publicación. Lo que eso reflejaba es un volumen de gente que tiene tanto interés en publicar que escribe a todas las editoriales que encuentra. Había, pues, que crear un espacio en donde pudiesen hacerlo”.

Su experiencia en otros negocios tecnológicos les ayudó a ver que si trasladaban a Internet el modelo de la autopublicación era posible ofrecer este servicio de una forma gratuita. Con un ojo puesto en Estados Unidos, descubrieron el sistema de impresión bajo demanda, que permite producir sólo aquellos libros solicitados previamente por el comprador: ejemplar vendido, ejemplar impreso. En cuanto la tecnología estuvo disponible en España, lanzaron el proyecto de Bubok. “No asumimos riesgos si un autor no tiene ventas. Es el secreto para que la gente pueda publicar gratis”, comenta Herrera.

VÍAS DE NEGOCIO

Partiendo de esta idea central, los responsables de la empresa han ido, poco a poco, desarrollando su modelo a través de múltiples ramas de negocio. A saber:

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Papel y píxel. Su apuesta simultánea por el papel y el libro electrónico (en tanto que ambos convivan en el mercado) es uno de los rasgos característicos de Bubok. Cada autor decide si prefiere publicar su obra en uno o los dos formatos, y escoge el precio a partir de un coste mínimo (o si prefiere regalarlo, en el caso de libros digitales). De los ejemplares que venda, el 80% de los ingresos es para el autor y el 20% para Bubok.

Servicios premium. Al abrirse la plataforma a cualquier interesado, se crean nuevas necesidades para estos aspirantes a publicar: tener que maquetar la obra, promocionarla, etc. Conscientes de ello, desde Bubok se ha ido implantando un creciente ramillete de servicios de pago: desde la corrección del texto a su traducción a otros idiomas, pasando por el diseño de portadas, la tramitación de un ISBN o la propia redacción de la obra. “Este servicio de negro literario es algo que la gente nos estaba demandando y que hemos incorporado recientemente para aquellos que tengan una idea, pero no sean capaces de ponerla por escrito”, comenta Herrera

Venta de accesorios. Además de dichos servicios, está en proyecto abrir una tienda on line de venta de accesorios (camisetas y marcapáginas, entre otros). Actualmente, su web ofrece ya un catálogo de dispositivos electrónicos de lectura que se pueden adquirir desde la misma.

ABRIR LA PLATAFORMA A OTROS

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Al haber sido de los primeros en apostar por los libros electrónicos, el reciente auge de dispositivos capaces de leerlos (eReaders, iPad...) les ha cogido bien posicionados para encauzar la creciente demanda. En este contexto, Bubok ha optado por abrir su plataforma no sólo a particulares, sino también a otras empresas, para que puedan vender sus eBooks desde ella. Ya han llegado a acuerdos con el grupo SM y acordado coediciones digitales con Alfaguara, Planeta. Según comenta Herrera, “las grandes editoriales ven que está cambiando el modelo y se han dado cuenta de que para ellos podemos ser una herramienta, algo complementario. Por ejemplo, con Bubok pueden conseguir que su catálogo esté vivo siempre, ahorrándose imprimir por adelantado libros que no saben lo que van a vender”.

HACERSE UN NOMBRE

Desde que era sólo un proyecto, las miras de Bubok ya fueron más allá de ser un mero soporte para la autoedición on line, por eso, en estos tres años se han esforzado por dar prestigio a su sello a través de una serie de estrategias:

Autores de renombre. Uno de sus empeños ha sido conseguir que escritores consagrados colaboraran con la firma, ya fuera convenciendo a Alberto Vázquez-Figueroa para publicar con ellos, o creando un premio literario que incluyese en el jurado a nombres como Lorenzo Silva o José Ángel Mañas.

Acuerdos que dan caché. Bubok también ha buscado las alianzas con otras instituciones y entidades de prestigio a las que su fórmula podía resultar útil para difundir obras de escasa salida comercial. Es el caso de la Biblioteca Nacional, cuyos fondos digitales se pueden conseguir ahora desde Bubok, o de la Academia de la Llingua Asturiana. “El que entidades así –apunta Herrera– confíen en nosotros, nos confiere credibilidad y da visibilidad a la plataforma, algo que le viene bien a los escritores. Por eso cuando llegamos a un acuerdo así procuramos darle la mayor publicidad, aprovechando la popularidad de la otra parte”.

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Desde Internet a Internet. En esta misma línea, Bubok ha cultivado la presencia en los medios de comunicación y, puesto que sus recursos para la promoción eran limitados, ser activos en los distintos canales de Internet ha sido su gran baza para ir generando atención sobre el proyecto, tal como señala el propio Herrera.
manuelpernas

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