Emprender sin canas

Jordi Anguera se especializó en moda nupcial forzado por las circunstancias. Tenía poco más de 20 años cuando hizo sus primeros pinitos en el mundo de la alta costura a medida, pero una  brecha generacional le obligó a replantearse sus pasos.

“Aunque mi intención era hacer de todo, las clientas que buscaban moda a medida eran mujeres de 45 a 65 años y esperaban encontrarse con el típico modisto de cierta edad y experiencia. Con 20 años, evidentemente, yo no podía dar esa imagen. Entonces me pregunté: ¿qué público joven se viste a medida? La respuesta no podía estar más clara y por eso empecé a hacer vestidos de novia”.

Con dos tiendas en Barcelona, una en Sevilla y otra en Valencia, El Tocador de la Novia también ha desembarcado en Madrid recientemente. En el actual entorno de crisis, Jordi Anguera es partidario de no abrir más de cuatro nuevos locales por temporada, y siempre en ciudades que registren al menos 3.000 bodas al año. Su modelo de expansión es la franquicia.

“De acuerdo en que aquí hay mucha tradición de boda, pero debemos tener cuidado y ser consecuentes con la época que vivimos. La gente mira el precio y, aunque el sector nupcial se esté manteniendo, hay que ser prudentes; nosotros antes teníamos más colecciones de gama alta y ahora nos vemos obligados a ofrecer artículos más asequibles”, aclara.

Para el modisto catalán, en el sector en el que se mueve es básico cuidar el perfil del franquiciado y de ahí que se lo piense dos veces antes de poner en manos ajenas el nombre de su marca. “Éste es un negocio que hay que sentir y no todo el mundo sirve. Creo que el franquiciado tiene que ser una persona con cierta sensibilidad y gusto; aunque no tiene por qué estar metido en el mundo textil, sí debe ser una persona inquieta a la que le guste viajar, que esté familiarizada con alguna expresión artística y muy interesada en la moda”, concluye.

VENTA VIRTUAL

Vender ligueros de boda por Internet no parecía factible hace apenas unos años, pero Jordi Anguera asegura que el negocio online se está convirtiendo en una opción cada vez más interesante para su firma. A través de la red, por ejemplo, la novia que reside en zonas rurales tiene acceso a una gran oferta que jamás encontraría en su entorno geográfcco inmediato. “Cuando empezamos pensábamos que no tendría éxito, pero hoy en día la venta online es algo cada vez más asimilado, la gente está entrando en ella siempre que le respondas, que no le des problemas o que hagas las devoluciones a tiempo si el artículo no le va bien”. En un sector dominado por grandes cadenas como Pronovias.

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