“Las subvenciones son un cáncer para la actividad emprendedora”

Hay gente que podría triunfar en cualquier sector que se lo propusiese y Félix Revuelta, presidente de Grupo Kiluva, con Naturhouse como buque insignia. parece encajar en ese perfil. Por inconformista, por innovador y por osado.

DE UN VISTAZO
Fecha de nacimiento: 1947.
Lugar: Burgos.
Formación: Licenciado en Económicas.
Hito: Situarse en el número 10 del ranking mundial Top 100 Franchises.

Inconformista porque desde muy joven ha tenido muy claro la necesidad de avanzar y avanzar. “Yo no iba para empresario, más bien para funcionario. Nada más acabar la carrera, me coloqué en el INI. Pero allí tenía mucho tiempo libre y pocas perspectivas de prosperar. De manera que, para sacarme un dinero extra, empecé a diseñar planes de viabilidad para empresas”. Así fue como entró en contacto con la familia Puigvert y con Dietisa, para la que hizo un plan que entusiasmó tanto a su propietario que le encomendó a él, con apenas 24 años, la tarea de ponerlo en práctica. Y aquí sacó sus dotes de innovador y osado. “La clave del proyecto radicaba en cambiar la formulación y pasar del concepto de régimen al de dietética”, señala. Un inocente cambio de filosofía que condujo a Dietisa desde la amenaza de quiebra a liderar el sector y de facturar 60 millones de pesetas en 1973 a superar los 3.000 millones en 1986.

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Pero, de nuevo, el inconformismo y la valentía para asumir nuevos retos le llevaron a abandonar ese barco en pleno éxito y zambullirse en su propia aventura empresarial. Tenía 38 años y de nuevo se planteaba el cambiar de modelo: desde la dietética a la reeducación alimentaria y de la distribución a fabricar sus propios productos. Hoy, tres décadas después, está a la cabeza de un entramado de 32 empresas (18 propias y 14 participadas) que da trabajo directo o indirecto a más de 8.000 personas y que cuenta con más de 1.850 tiendas repartidas por 40 países, en una expansión internacional que en el último año ha crecido un 68%.
EMPRENDEDORES: ¿A qué se debe esa fulgurante expansión internacional? ¿No existía la fórmula que usted proponía en el extranjero?

Félix Revuelta: No sé si existía, pero nosotros teníamos muy claro que para vender fuera, lo mejor era hacerlo de la misma forma que lo habíamos hecho en España: arrancar con una tienda y conseguir que de esta tienda saliesen los franquiciados de las siguientes. De esta manera, los trabajadores son también los propietarios y eso hace que sean los primeros interesados en replicar correctamente el modelo. Desde que hemos empezado, la facturación exterior ha ido creciendo de forma fulgurante hasta alcanzar el incremento del 68% del 2010. Y el objetivo es seguir haciéndolo.

EMP. Ha comentado en varias ocasiones que su meta es conseguir que la mitad de los establecimientos del grupo estén en el extranjero, ¿no quiere crecer en España?

F.R. Ya me gustaría a mí que pudiésemos seguir abriendo tiendas en España, pero este país no va bien y hay que izar velas. Hoy el objetivo es intentar demostrar que saliendo fuera se puede sacar el país adelante. Tenemos que exportar ideas y productos.

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EMP. Según su experiencia, ¿se puede emprender siendo un profano en el sector?

F.R. Mmmm…Creo que no. Es cierto que yo entré en el sector por casualidad, pero también lo es que cuando creé Kiluva ya me había convertido en un experto. En todos los mercados hay grietas y se trata de aprovecharlas e identificarlas, pero es necesario estar dentro y moverse por el mundo, es entonces cuando puedes ver qué se puede cambiar, qué se está haciendo, qué demandas no se están cubriendo, pero hay que echarle imaginación, porque las ideas son locas hasta que funcionan.

EMP. ¿Y dónde se buscan esas ideas?

F.R. En el despacho no, desde luego. Yo he sido el eterno viajero. Todavía hoy viajo una vez cada dos meses a cada país en los que estamos, y ya vamos por 40. Hay que estar en la calle, caminar, observar, estar en el mundo y a base de contemplarlo es cuando van surgiendo las ideas. A mí me han venido aterrizando en Los Ángeles, en el mercado… Luego haces una amalgama entre las ideas y la realidad y creas algo.

EMP. ¿El Grupo Kiluva empezó con una filosofía diferente a la que luego desarrolló; al principio incluían masajes y productos de belleza para finalmente focalizarse en dietética. ¿Cuánto de flexible hay que ser con el modelo de negocio?

F.R. Los modelos de negocio deben ser variables. Hay que evolucionar con tu negocio y hay que apostar por la prueba-error. Antes de dar con la fórmula actual, probamos con otros tipos durante un par de años. Primero optamos por ofrecer muchos servicios y por situarnos en las zonas más elitistas. Y vimos que el modelo no funcionaba. Así que nos especializamos y nos dirigimos a las zonas de renta media. Ahora estamos haciendo pruebas en Francia y Bulgaria con nuevas fórmulas para economías más baratas… Un empresario ha de darle vueltas continuamente a su negocio, no puede conformarse.

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