José Andrés: los negocios de nuestro gastroemprendedor más ‘buena gente’

José Andrés es el fundador de The ThinkFoodGroup que engloba cerca de 30 restaurantes. Nacionalizado español y estadounidense, el chef ha sido propuesto como candidato el Premio Nobel de la Paz 2019.

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Getty images

Existen algunos paralelismos entre la vida del padre Ángel (Ángel García Rodríguez) y José Andrés (José Ramón Andrés Puerta). Ambos nacieron en la localidad asturiana de Mieres y los dos se han hecho famosos por su intolerancia al hambre, no la del mundo, sino la de la casa del vecino. Sin embargo, como el primero se ordenó sacerdote en España, se tiene que conformar con suministrar raciones en la parroquia de San Antón, regentar la cadena de restaurantes Robin Hood , que va ya por tu tercer establecimiento, y contentarse con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia. Mientras, como José Andrés emigró joven a Estados Unidos, se imbuyó del espíritu emprendedor, primero, y de la filantropía después. Ahora, con el sobrenombre de ‘the food hero’, ha sido propuesto como candidato al Nobel de la Paz de 2019.

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José Andrés aprendió a cocinar en la Escuela de Restauración y Hostelería de Barcelona, ciudad a la que llegó con su familia, procedente de Asturias, a la edad de 5 años. Allí se le presentó la oportunidad de compaginar sus estudios con el aprendizaje en el restaurante El Bulli, de Ferran Adrià. Cumplió el servicio militar a bordo del Juan Sebastián Elcano, con el que viajó a los Estados Unidos como marino de la Armada española, y entonces decidió que quería vivir allí.

Con su paso por El Bulli como carta de presentación, José Andrés aterriza en Nueva York a la edad de 21 años y 40 dólares en la cartera. Su primer empleo lo obtiene en el restaurante El Dorado Petit que cerró dos años después. Es entonces cuando recibe una llamada de Roberto Álvarez y Rob Wilder para convencerle de que se traslade a Washington D. C. y montar algo juntos. Así es como nace en 1993 su asociación con Wilder, que todavía perdura, y su primer restaurante: Jaleo, con el típico concepto del bar de tapas en España.

Más de 30 restaurantes

Jaleo sería el germen de lo que hoy es The ThinkFoodGroup , un imperio de restauración de tal tamaño que hasta al mismo José Andrés le cuesta seguir la pista. “En más de una ocasión me han impedido el paso a uno de los establecimientos porque no sabían quién era”, declaraba en una entrevista realizada para la televisión. En la misma calculaba en torno a los 30 restaurantes con distintos conceptos culinarios y modelos de negocio pertenecientes al grupo que se reparten por Washington D.C., Miami, Puerto Rico, Las Vegas, Los Ángeles, o en Ciudad de México. España, por ahora, lo tiene descartado. Prefiere conservarlo como país de vacaciones.

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Pese a su elevado prestigio en EE.UU, no fue hasta el año 2016 cuando el trabajo de José Andrés como cocinero fue reconocido por la guía Michelin. Tal vez fuera por el retardo por lo que le concedieron dos de golpe por su Minibar by josé andrés , uno de sus negocios más ‘bullinistas’ y apreciados por el público junto a sus coctelerías experimentales Barmini. Se trata de un concepto de restaurante muy exclusivo con capacidad para 12 comensales. Tan exclusivo es que se convirtió en local predilecto de Barack y Michelle Obama, con quienes mantiene una gran amistad. De manos del presidente demócrata recibió José Andrés en 2015 la Medalla Nacional de las Humanidades.

El último megaproyecto gastronómico anunciado por José Andrés corresponde a ‘Mercado Little Spain’ donde se alía con los hermanos Ferran y Albert Adrià. Consiste en un mercado que tiene previsto abrir en la primavera de 2019 en la Gran Manzana de Nueva York, en Hudson Yards. Un espacio de más de 3.200 metros cuadrados que quieren convertir en un templo de la gastronomía “donde disfrutar de lo mejor de la comida, las bebidas y la cultura españolas”. Pese a compartir desde el año 2013 la nacionalidad española con la estadounidense, José Andrés se ha erigido siempre como embajador de la cocina y la marca España.

Entre las 100 personas más influyentes del mundo

Como en el caso de las estrellas Michelin, doble es también el reconocimiento obtenido por el chef asturiano como una de las 100 personas más influyentes del mundo que concede anualmente la revista norteamericana Time. La primera vez que apareció en el ranking lo hizo en el año 2012 y, en mayo de este año, repetía mención compartiendo la lista con mayor enemigo público: el presidente Donald Trump.

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Trump y Andrés mantuvieron un litigio después de que el cocinero quisiera liquidar un contrato que le comprometía a abrir un restaurante en el lujoso hotel del presidente republicano en Washington. Era su reacción de protesta a lo que él consideró insultos y amenazas contra la comunidad latina. “Yo siempre había soñado con abrir un restaurante en ese hotel y la vida me dio esa oportunidad, pero yo soy lo que soy gracias a los latinos y no podía aceptar un trabajo de alguien que llama indocumentados a un segmento de la población con la que me identifico”, declaraba en un programa televisivo. Trump denunció a Andrés reclamándole una indemnización de 10 millones y el cocinero, algo más modesto, respondió con otra demanda por 8 millones por los gastos derivados del proyecto. A final parece que a hace unos meses firmaron la paz.

En cuanto a los motivos aludidos en Time en el reconocimiento a José Andrés, la publicación tilda al español de ser “un icono culinario, conocido por su labor innovadora y refinada”. Pero, al margen de su habilidad en los fogones, añade otros valores: “Es un ser humano excepcional, generoso y compasivo”. Se refieren con ello a su labor humanitaria en Haití y Puerto Rico, “al proporcionar comidas a personas en situaciones desesperadas, no solo contra el hambre, sino que también ofrece una poderosa sensación de esperanza para el futuro”.

Aunque ya llevaba años trabajando con comedores sociales en EE.UU, las imágenes de José Andrés y su equipo preparando enormes bandejas de comida y repartiendo, entre lágrimas, platos a destajo en Puerto Rico dieron la vuelta al mundo. Llegaron a servir tres millones y medio de platos de comida entre los más necesitados. El chef lidera aún el movimiento #ChefsforPuertoRico y fundó la ONG World Central Kitchen tras el devastador terremoto de Haití. A África viajó con Obama para dar charlas sobre cómo se puede ser pequeño empresario en el sector de la alimentación y en Zambia clonaron un modelo de panadería montado antes en Haití. Un montón de pequeños proyectos que se engloban dentro de la organización Global Alliance for Clean Cookstoves apoyada por la ONU para fomentar cocinas limpias y eficientes en países en desarrollo con la que Sastre colabora.

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Algunas de sus frases como emprendedor

En cuanto a su faceta como empresario, extraemos de sus declaraciones vertidas en distintos medios y foros algunas de las frases que reflejan la valía de su carácter emprendedor:

-“Es fundamental no tener miedo a fallar y rodearse de buenas personas. Si recuerdas estos dos preceptos, es más fácil que las cosas salgan como tú quieres”.

-“Todo lo que sea moderno hoy, será lo tradicional mañana. El mercado dictaminará lo que triunfará y lo que no”.

-“El éxito es ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo. Es mi frase favorita de Churchill”.

-"La única forma de que la creatividad de un restaurante genere beneficio es con una sólida base empresarial y un buen equipo, que tienes que crearte a tu alrededor"

-En una entrevista donde le preguntaban por las claves de su éxito contestó: “Yo diría que trabajo y suerte, en primer lugar, pero también ambición. Yo creo que tenemos que empezar a descargar de matices negativos algunas palabras.”

-Para la gestión de proveedores, el cocinero asturiano desvela su receta. "Nuestro principio rector es muy sencillo: buscamos el mejor producto posible al mejor precio posible".

-“En un mundo de márgenes pequeños, yo he realizado consultorías bien pagadas, escribo libros y hago anuncios. En este mundo, diversificar es importante".

-“Yo llegué con 40 dólares y poco a poco los sueños se han ido cumpliendo. En general ha ido bien, pero se lo debo a todos mis amigos, a mis colegas y cuando recojo un premio lo hago en nombre de ellos y de todos los que me han enseñado a cocinar, como Adriá. En esta profesión hay muy buen rollo. Soy muy afortunado”.

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