“Nuestra filosofía es alegrar la vida de los clientes"

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Eduardo Fernández, durante la sesión fotográfica.

EMP. Canon ha adoptado la filosofía Kyosei. ¿En qué consiste?
E.F. Lo del Kyosei puede sonar a algo preparado, pero no es cierto. En esta compañía es algo que tenemos asumido. Trabajar todos juntos por el bien común no es una forma de hablar. El desastre de Japón ha demostrado que cuando los japoneses hablan de estas cosas lo hacen en serio. Eso en la empresa se traduce en una rotación de personal mínima (no llega al 1%), un buen ambiente de trabajo y una gran motivación. Este año va a haber 700.000 personas que van a adquirir un producto nuestro y sabemos que cuando alguien recibe un producto Canon se pone contenta. Nos satisface saber que trabajamos con productos que alegran la vida de las personas, que se la hacen más fácil. Además, la filosofía Kyosei nos ha permitido encabezar el ranking Nices, que valora las compañías en todos sus aspectos, incluido el respeto al medio ambiente, algo que para nosotros es fundamental.

EMP. El nombre de Canon procede de Kwanon, la diosa budista de la misericordia, ¿qué tiene que ver la misericordia con las tecnologías de la imagen?
E.F. Pues en realidad muy poco. Lo que sí hay detrás es que la primera persona que se planteó en Japón el poder fabricar una cámara era muy devoto de esta Diosa. Cuando logró con muchísimo esfuerzo reunir las piezas y hacer la primera cámara, le puso a la empresa el nombre de Kwanon.

EMP. Al personaje de James Stewart en La ventana indiscreta, su voyeurismo convierte su vida en una pesadilla. ¿Cuál es la peor pesadilla para Canon?
E.F. La peor pesadilla de una empresa como la nuestra, muy orientada a alegrar la vida de nuestros clientes, sería perder su confianza. Para nosotros es clave que la gente se sienta bien cuando tiene un producto Canon, tanto en el momento de la compra, como después. Es indudable que si se producen falsificaciones de productos Canon y la gente identifica la firma con esas políticas de ventas o de marketing extrañas y ajenas a la misma, el daño es grandísimo.

EMP. ¿Cómo ha afectado a Canon la tragedia de Japón?
E.F. Inicialmente hubo una gran preocupación por nuestros compañeros, entre los que afortunadamente no hubo que lamentar víctimas, y también de algunos de nuestros compañeros de aquí por sus familias de allí. Fue difícil. Pero al día siguiente del terremoto, ya recibimos la primera comunicación del presidente de la compañía diciendo que ya estaba todo el mundo al pie del cañón.

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