Presentamos EyeOS sin tener ni idea de empresa

Empezamos un montón de proyectos, muy internacionales, que luego tenían diez usuarios de los cuales conocíamos a siete. Entre proyecto y proyecto, creamos una pequeña herramienta que nos permitía dejar archivos y acceder desde otro ordenador.

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Con la actividad comercial, EyeOS prevé facturar 20 millones en 2015.

EMP. ¿Fue entonces cuando visteis el negocio?
P.G. No. Lo presentamos porque creíamos que era una buena idea, pero no teníamos ni idea de empresa. Durante dos años la gente nos decía: si cada día los ordenadores tienen más disco duro, no tiene sentido desaprovechar su potencia e irnos a Internet. Tenían razón. Pero en 2007 pasaron dos cosas: una, que apareció la idea de cloud computing, de poder trabajar desde cualquier lugar del mundo, lo que hacíamos nosotros. Otra, que aparecieron móviles con mucha pantalla pero poco potentes, tabletas... cosas que se conectaban a Internet pero que no estaban pensadas para almacenar mucha información. ¡Perfecto para EyeOS! De un día para otro teníamos un mercado brutal y un proyecto que llevaba dos años de ventaja a los proyectos que estaban empezando.

EMP. El cloud computing está ahora de moda... ¿cómo competís contra las grandes empresas que también se han metido en el mercado?
P.G. Los titulares siempre son los mismos (enseña un recorte de prensa): ‘ya compite con gigantes como Microsoft y Google’. Pero yo nunca he dicho que compita con nadie. Nosotros hacemos nuestro proyecto y ellos hacen lo que quieran. Durante toda la historia de EyeOS siempre ha habido gente que nos decía que vigilásemos... Pero hay una diferencia básica: ellos te dan un servicio pero te piden los datos, mientras que EyeOS es un producto, y con él, todo lo que haces está físicamente donde tú quieras poner el servidor. No sale de ahí.

EMP. Dices que España es el país del “vuelva usted mañana” y que este entorno frena mucho a la hora de montar una empresa. Pero aquí estáis. ¿Se puede emprender?
P.G. Sí, perfectamente. Lo que te frena es la actitud. O no empiezo porque estoy en España, o empiezo sabiendo que irá mal porque estoy en España. O me da igual dónde esté y empiezo, y si mañana tengo que irme porque es mejor, me voy. Lo que EyeOS tenía aquí es que era diferente. Esto en España es bueno, pero fuera les da igual. Por ejemplo, a mi madre que hayamos sido proyecto del Sourceforge le da igual. Pero un día estaba en una empresa de India y me cortaron para decirme “¡habéis sido proyecto del Sourceforge!”. ¡Esto es muy fuerte! Aquí hay que ser diferente, pero en el mundo tienes que ser bueno. Cuando IBM nos escribió, lo hizo sin saber de dónde éramos... Lo importante era la calidad del código.

EMP. También hablas de que de los fracasos se aprende...
P.G. Tampoco es cierto que sea tan bueno fracasar. Hay dos extremos: en España fracasar es una mierda, en Estados Unidos es de héroes. Yo estoy en medio. Es bueno reconocerlo, porque de un éxito no se aprende. Pero de un fracaso sí, así que es bueno contarlo, pero tampoco alardear... Creo que en Estados Unidos, si has cerrado diez empresas, el detalle está en que has creado diez empresas y de eso has sacado unos conocimientos brutales.

EMP. ¿Ha habido algún momento decisivo del que hayas sacado conocimientos así?
P.G. En febrero de 2009 estábamos fatal de dinero. Teníamos 200.000 euros de línea de crédito y unos 190.000 usados, era final de mes y algún cliente no pagaba. Si en ese momento alguien me hubiera dicho que compraba la empresa por 200.001 euros, seguramente la hubiera vendido. Era tan grande el miedo de quedarme con la deuda... no dormía por las noches. Y en 6 días se solucionó porque fui a todos los clientes y les conté la verdad: que si no pagaban, en un mes no existiríamos. Se liaron la manta a la cabeza y pagaron, y en unos días conseguimos cash para tres meses. Y ahí seguimos, pero fue por contar la verdad. Eso te hace grande. ¿Tienes un boli? Lo contaré mañana en la charla.

EMP. ¿Y, en momentos como ésos, no has tenido ningún inconveniente por ser tan joven?
P.G. Fíjate, mañana doy una charla y pienso “¿qué hago yo aquí?”. El impacto ha sido positivo, porque es diferente. Yo creo que si joven, y con la cabeza más o menos amueblada... pues dos veces bueno. Al final lo que miran es que estés seguro de ti mismo y que haya una cierta base, para que, al menos, lo que sabes hacer, lo hagas bien.

EMP. Ahora parece que se vende la idea de que los jóvenes deben ir del bachillerato a la Universidad, y luego un máster, y otro máster...
P.G. Siempre cuento una anécdota: ¿cuántos niños has visto vendiendo aquí limonada por la calle? Ninguno. En Estados Unidos, con diez años ya están vendiendo limonada por la calle. Aquí tu padre te da la paga, allí te lo ganas. Aquí si un niño vende limonada por la calle se chocará contra lo que se chocará con 30 años, con que vendrá el padre de un amigo y le dirá, “oye, dámelo más barato que soy conocido”. Otro vendrá y le dirá que se lo paga en B... y al final hasta el policía le pegará porque está acampando en la calle. Aquí se puede emprender, aunque el entorno no es favorecedor. ¡Pero no hacerlo es una excusa! Lo empiezas, y si te va bien pues te va bien. Pero habrá envidias.

EMP. ¿El entorno te envidia?
P.G. Hay de todo. En EyeOS tenemos dos tipos de correos: los fanmail y los hatemail. Los fanmails son de gente de todo el mundo que dicen que les encanta lo que hacemos. Los hatemails sólo son de España. Que somos unos flipados, que salimos hasta en la sopa, que están hartos de vernos, que somos un plan de marketing...

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