Sus primeros pasos como emprendedores

Algunos rayan la delincuencia, pero quedan indultados por ser niños cuando los acometieron y porque sus negocios nunca trascendieron de los círculos más cercanos. Bernardo Hernández, Miguel Arias, Tomás Santoro, entre otros, hablan de sus pinitos en el mundo del emprendimiento.

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Miguel Arias

Miguel Arias Bermúdez: Director de Emprendimiento Global en Telefónica

Antes de llegar a Telefónica Miguel Arias hizo su particular recorrido por el mundo del emprendimiento. Fue cofundador de Imaste (exit a ON24 en 2012), cofundador de Multivent, director de Operaciones en CARTO y business angel en proyectos como Marfeel, Reclamador, Graphext o Vizzuality, entre otros.

No obstante, pese a su trayectoria, Miguel Arias no cree tener “una vena emprendedora como tal, sólo una fuerte inclinación a conseguir cosas por mí mismo, que viene de aquello que he vivido en casa. Emprender es una herramienta para conseguir crear proyectos, no un fin en sí mismo para mí”, afirma.

Bajo esta premisa, sus primeras experiencias emprendedoras llegan ligadas “a las actividades asociativas, primero en el colegio, montando una Asociación Ecologista y después en la Universidad como miembro activo de BEST - Board of European Students of Technology”.

Asimismo, la necesidad de financiar actividades y hacer cursos de ingeniería gratuitos para estudiantes de toda Europa, le llevó a montar “ferias de empleo y actividades de "fundraising" para conseguir patrocinios. Así que, en realidad, teníamos una pequeña startup con riesgo limitado”, recuerda.

Aunque el emprendimiento no se lo tomó en serio hasta el año 2004, el anterior podría considerarse el germen de lo que luego sería IMASTE, empresa que logró posicionarse como líder europeo en el desarrollo de ferias y eventos virtuales. Antes, para acometer el proyecto, tuvo que despedirse de su trabajo. “Durante dos años no tuvimos sueldo y tuvimos que cambiar de idea varias veces hasta que encontramos product-market fit. Pasé de ser el hijo o yerno ideal, Ingeniero de Caminos y en Dragados, al loco que ha dejado todo por un hobby sin remunerar”.

Al final, su primera experiencia emprendedora se extendió durante once años, hasta que vendieron a ON24. En su memoria, aquella época se refleja “como una montaña rusa de emociones, buenas y malas. Creo que hay que evitar idealizar ciertas cosas y entender que la gestión de la incertidumbre pasa factura. Pero la parte positiva es que te conviertes en dueño de tus decisiones y eso es muy gratificante”.


Bernardo Hernández: cofundador de Idealista

La lista de Bernardo Hernández como emprendedor, primero, e inversor, después, es larga, siendo referente nacional e internacional en el ámbito del emprendimiento digital. Pero no empezó así. El primer negocio que dice Bernardo Hernández que montó fue el llamado Banco de El Sol. “Lo hice con mis hermanas, les creaba depósito, cartillas, recibos y las obligaba a hacer de clientas, no les gustaba mucho….”

Lo otro que recuerda Bernardo Hernández que quería ser de niño, además de emprendedor, es Papa. “Me di cuenta que era una de las personas más influyentes en el mundo, con capacidad de trabajar a largo plazo y con conexiones en el más allá, que siempre vienen bien”.

En cuanto a la ambición emprendedora, le viene de familia con antecedentes por ambas partes, “con mayor o menor éxito, pero un gran ejemplo para mi”, declara. Por este motivo, nunca encontró resistencia en su entorno más próximo cuando comunicó su intención de emprender. “Me apoyaron siempre en lo que quise hacer”. Fue a la edad de los 23 cuando ya se metió de lleno en esto de emprender y, para su sorpresa, pronto aprendió que esto “es mucho más difícil de lo que nunca pude imaginarme”.


Tomás Santoro: CEO de SumaCRM

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Tomás Santoro

“De pequeño, muy pequeño, en plan 7 años o menos, recuerdo que iba en el coche con mi padre y pasó un Ferrari por delante de nosotros y me preguntó “¿Te gusta?” “mmm sí” y me dijo “Pues ese no se consigue trabajando. Se consigue emprendiendo”. Con esa idea, Tomás Santoro, actualmente CEO en SumaCRM , se aplicó pronto emprendiendo con lo que estaba a su alcance.

“Con 8-10 años, yo veía ropa de mis hermanas que ellas no utilizaban y pensé que si la vendía a sus espaldas no se iban a dar cuenta. Eso hice, vendérsela a otros. El caso es que mi madre llevaba la ropa antigua a un armario y la guardaba allí hasta que se llenaba. Al final repasaba todo y decidía que tiraba y qué no. También yo solía estar pendiente de ese armario para ver qué se podía aprovechar para venderlo antes de que fuera tirado. En concreto, recuerdo súper bien unos anoraks de mis hermanas tipo “igloo” que vendí y que ahora están otra vez muy de moda, porque el otro día las escuché hablar en voz alta en plan “¿nosotros teníamos esos abrigos no?”

“En ese momento no existían plataformas como wallapop, y hubieran acabado en la basura. Ahora ya sabrán lo que pasó con ellos”.

También Tomás Santoro piensa que la ‘vena’ emprendedora le viene por ambos lados, paterno y materno. “Ellos no tienen empresa propia, pero sí son emprendedores. Mi madre fue catedrática de inglés cuando ninguna mujer estudiaba y mi padre trabajaba en Banesto, con tanta pasión y perseverancia que la empresa ‘era suya’, bueno, en el corazón que es lo que importa”.

No obstante, cuando Tomás Santoro, ingeniero informático, salió un día diciendo en el salón de su casa que quería ponerse por su cuenta para hacer páginas web, todos le dijeron que no lo hiciera “que no iba a ganar dinero y que iba a perder el tren profesional si lo hacía, que siguiera trabajando en Banesto que era un trabajo muy seguro y con mucha carrera profesional. Excepto mi hermana Begoña quien dijo en voz alta: Pues yo creo que sí puedes... Ese pequeño empujón fue vital para ya tirar adelante”.

Antes de SumaCRM, Tomás Santoro, fundó otras 3 empresas: Bocetos.com, Totombola.com y Onlinemed. Experiencia suficiente como para saber ya que el Ferrari tampoco se consigue emprendiendo. No importa, porque con la edad ha cambiado las prioridades y sabe que, para lo que le hace feliz “que es hacer kite y yoga, estar con mi familia y amigos no se necesita mucho dinero, sino tiempo. Ese es mi sueño ahora”.


Ismael Labrador: cofundador y CMO Tuvalum

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Ismael Labrador

Ismael Labrador, cofundador y CMO de Tuvalum , estudió periodismo, profesión que ejerció durante 15 años y que compatibilizó con distintos cursos. En 2011 decidió que no volvería a trabajar por cuenta ajena y lanzó iLab Comunicación, “que no era otra cosa que mis servicios como consultor de marketing y comunicación freelance. En 2014 aterricé en Demium Startups y monté junto a Alejandro Pons Tuvalum”.

No obstante, Ismael Labrador se recuerda de niño como “un pequeño fenicio”, y nos cuenta por qué. “En la puerta de mi colegio había un pequeño quiosco de golosinas que abría por las mañanas; me acuerdo que a veces, con un compañero de clase, comprábamos un montón de chicles y por la tarde, cuando estaba cerrado, se los vendíamos a otros compañeros que se quejaban de que el quiosco estaba cerrado. El padre de un amigo mío tenía una nave donde hacía bollería industrial de tamaño XL. Eran unos bollos grandísimos y se podían comprar en la misma nave. No se distribuían en tiendas porque eran para grandes cadenas, así que en otra ocasión se nos ocurrió ir a la nave y comprar un montón de bollos con la idea de venderlos en el recreo en los días siguientes. No contábamos con 2 cosas: que éramos unos glotones y nos comíamos la mayor parte del inventario y que era un producto que al día siguiente estaba más duro que una piedra. También recuerdo una ocasión en la que aprendí a hacer arbolitos con hilo de cobre y se me ocurrió la posibilidad de venderlos, pero fue un desastre. Creo que sólo vendí 2 sin sacar un duro porque el precio de los materiales era mayor que los beneficios”.

No obstante, afirma que, en su caso, la decisión de emprender llegó “del hartazgo de trabajar por cuenta ajena”. Aún así todavía se encuentra gente que le dice "Pero dónde vas, tarado", o que te preguntan "Por qué no te dejas de tonterías y te vas a una compañía de verdad", como si montar una startup fuera algo de mentirijilla. Quizás la mayor resistencia a la que te enfrentas sea sobrevivir durante un tiempo sin un duro.


Cristina Míguez Fernández: CMO eCooltra

Cristina Míguez Fernández es diplomada en Turismo además de cursar 3 años de ADE y diversos másters. En cuanto a su trayectoria profesional, fue fundadora y CMO de Digital-Text; co-fundadora, CMO y ahora accionista en WeSmartPark y, actualmente, CMO de eCooltra.

Que se quería dedicar al emprendimiento lo tuvo claro desde pequeña. “Cuando tenía 7 años vendía fotocopias en el patio y ganaba entre 25 y 100 pesetas cada día para comprar mis caramelos, cuando tenía 13 falsificaba firmas de los padres de los compañeros de clase para ganar un dinero firmándoles las ausencias y malas notas etc. Siempre tuve una visión de dónde podía hacer negocios y trabajar desde los 14 fue una prueba de ello”, confiesa.

Con lo que no contó fue con la aquiescencia familiar desde el principio. “Mi familia se opuso por desconocimiento y miedo a que fracasara”, pero ella siguió firme en sus propósitos. Ahora, cumplidos parte de sus sueños, afirma que “es mejor de lo que imaginé, la libertad de crear, de ver crecer una idea y que además sea rentable y te ganes la vida no tiene precio. Ser emprendedor y tener éxito implica que 'No existe techo' si puedes imaginarlo y tienes ganas de luchar puedes conseguirlo”.

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