David Hernández: el emprendedor murciano que desafió al dragón chino

Tras arruinarse en 2011 por la crisis inmobiliaria, David Hernández decide desembarcar en China en busca de una segunda oportunidad. Hoy su empresa es un caso de éxito en las Escuelas de Negocios.

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David Hernández

David Hernández es fundador de DavidWine y autor del libro ‘El murciano que desafió al dragón chino’.

EMPRENDEDORES.: ¿Qué lecciones has aprendido de tu experiencia empresarial y personal en China?

DAVID HERNÁNDEZ.: En lo personal, la gratitud, saber que es posible tener segundas oportunidades incluso en plazas difíciles. En lo empresarial, me ha enseñado mucho al entender y trabajar en un entorno complejo que te hace agudizar el ingenio y a ser mucho más flexible mentalmente. China me ha hecho mejor empresario, mejor comerciante y mejor persona.

EMP.: ¿Es China El Dorado de los emprendedores más aventureros que algunos sugieren?
D.H.:
No. Creo que ese es un mal eslogan. China no es El Dorado, sino un lugar para trabajar y prosperar si eres capaz de entender ese mercado. Si no, es todo lo contrario. De hecho, la gran mayoría de las empresas fracasan. Quienes lo ven como El Dorado se quedan solo con la parte estética.

EMP.: ¿Cuáles son las claves para entender el mercado chino?
D.H.:
El principal problema que tenemos los occidentales cuando vamos a China es trabajar con una mentalidad occidental, distinta a la asiática. Esa es una limitación que perjudica muchísimo porque, además, te lleva a comparar y a no mirar con una mentalidad de aprendizaje y curiosidad. Siempre que comparas, al final solo ves lo negativo y no lo positivo. Y por más que quieras, tú no vas a cambiar a China, sino al revés. Por lo tanto, la clave principal es adaptarte a ese mercado. Solo cuando lo haces, es cuando puedes empezar a tomar decisiones –y adoptar estrategias– mucho más fértiles.

EMP.: ¿Qué estrategias son las que te han permitido recoger frutos en ese mercado?
D.H.:
En mi caso, hay dos momentos importantes. El primero es cuando me dí cuenta de que el modelo del negocio del vino es de trading, es decir, de corto plazo, y por lo tanto la estrategia de marca no es una variable a tener en cuenta. Ese descubrimiento me permitió trabajar a corto y pensar a largo plazo, fundamental en China. El segundo tiene que ver con que allí se trabaja el fallo del competidor más que el acierto propio. En ese mercado si solo te fijas en la jugada, no vas a entender el resultado. Lo más importante es comprender las reglas de juego y los códigos, trabajar con ideas sencilla y fáciles de ejecutar y ser como un GPS: hay que estar recalculando permanentemente la dirección, lo que requiere agilidad. Y en eso los chinos nos llevan mucha ventaja.

EMP.: El éxito de DavidWine se basa en su imagen (el rostro de David va impreso en las botellas). ¿Qué es más importante: el producto o la marca?

D.H.: ¿Qué es más importante, la zapatilla de deporte o Nike? Tal como está hoy en día el modelo de producción, la obsolescencia programada.. ¿cuál es la diferencia entre comprar un Audi o un Peugeot si a los cinco años los dos van a tener los faros amarillos? La diferencia está claramente en la marca.

EMP.: ¿Próximos objetivos de DavidWine?
D.H.:
Queremos entrar directamente en el cliente final, que se identifique y pida nuestra marca.

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