Jorge Dobón (Demium): “Los tiempos de los ecommerce, sin más, han llegado a su fin”

En apenas seis años Demium se ha convertido en una auténtica referencia en el mundo de las startups. Tanto que se han convertido en auténticos hacedores de ecosistemas. Hoy cuentan con 5 incubadora repartidas por toda España, un hub de inversión en Londres y aspiran a terminar 2019 con otras 9 incubadoras más repartidas por Europa.

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Diego Puerta

Demium es el fruto de un fracaso o, para ser más exactos, de las lecciones aprendidas tras un estrepitoso batacazo que acabó con un joven Jorge Dobón de apenas 22 años arrastrando una deuda de 20.000 €, “durante mi época de universidad monté con mis dos mejores amigos una empresa que se llamaba Placeres Ibéricos. El primer año facturamos 100.000 euros, el segundo 35.000 y el tercero pasamos a engrosar la fatídica estadística de ese 90% de empresas que fracasan antes de los tres primeros años de vida. De esa experiencia me quedó una deuda, que para mí entonces era enorme, y muchas lecciones”. La primera de ellas que cada fracaso te acerca un poquito más al éxito, así que decidió aprovechar las enseñanzas adquiridas para crear un nuevo modelo de negocio: una aceleradora que ayudase a otros emprendedores a crear sus startups y evitarles muchos de los errores cometidos por él. Así nació Demium “y mi deuda lejos de reducirse ha aumentado hasta los 50.000 euros. Es un préstamo que pago mes a mes y que me recuerda lo difícil que es llegar a ser emprendedor”.

Hoy Demium ha ayudado a nacer a 60 startups, algunas tan exitosas como Singularu o Citibox ; está presente en cinco ciudades españolas (Valencia, Madrid, Barcelona, Bilbao y Málaga), tiene un hub de inversión en Londres y prevé acabar el año extendiéndose a otras nueve ciudades europeas. Y lo más importante, ha conseguido revertir la estadística del éxito y del fracaso: “la tasa de supervivencia de las empresas que hemos creado a lo largo de estos 6 años supera el 70%”.

Las claves para triunfar

La respuesta, como defiende Dobón, pasa por revertir la pregunta: “para entender los factores del éxito primero hemos entendido los factores del fracaso”. En su opinión hay tres cosas sobre los que incidir:

El equipo fundador: detrás del fracaso de una empresa “hay un equipo fundador que no está bien configurado, bien porque no hay un perfil senior que aporte experiencia al proyecto, bien porque los perfiles no están equilibrados o bien porque no haya gente realmente emprendedora en el equipo. Nosotros buscamos que se equilibren”.

Demium, de hecho, se autoproclama “pre equipo/pre-idea”: “Es un modelo que busca poner en relación a los mejores integrantes de un equipo de fundadores para que lancen un proyecto cuyo modelo de negocio es propuesto por la propia Demium. Nosotros entendemos que debe haber alguien muy bueno en estrategia, alguien muy bueno en marketing y alguien muy bueno en producto.” Es decir, Demium pone en relación entre sí a gente que quiere emprender, pero no tiene claro qué hacer ni cómo hacerlo.

El producto: Es la segunda parte de la definición de Demium: pone en relación buenas ideas con los emprendedores. “Hay que tener cuidado de que el producto no encaje en el mercado. Para evitar eso nosotros analizamos muy bien las tendencias globales y los modelos que funcionan en otros países y los adaptamos al mercado en el que estamos. Y escuchamos mucho al cliente, es decir no damos por hecho que lo que funciona en un país va a funcionar sin más en España”.

La financiación: “Las empresas necesitan capital, normalmente privado, en muchos momentos de la compañía, no sólo en el arranque. Y los emprendedores no saben cómo acceder a los inversores en las distintas fases o lo hacen de forma ineficiente. Nosotros les facilitamos el acceso a los inversores desde el día 1 y hasta el día del Exit, les ayudamos en todas las fases y en todas las rondas. Esto marca mucho la diferencia con las aceleradoras, que normalmente se involucran unos meses y luego se desvinculan”. A medio camino entre una aceleradora y una Venture builder, ellos cogen un porcentaje mucho mayor que la primera pero mucho menor que la segunda. En su caso es un 15% que mantienen a lo largo de la historia de la compañía.

La plantilla de Demium está compuesta por 43 personas que llegarán a los 90 al final de año. La estructura está totalmente descentralizada. “En cada uno de los ecosistemas funcionamos con una estructura compuesta por tres personas (emprendedor, marketing y producto). Y luego está el equipo central que no está en una única sede porque entendemos que cada persona de nuestro equipo puede desarrollarse en la ciudad que quiera. Por ejemplo, el equipo técnico y de desarrollo web lo tenemos en Madrid. El de marketing y operaciones en Barcelona. El de gestión de portfolio e inversiones lo tenemos entre Madrid y Londres, Finanzas está en Valencia...” Y, ¿cómo se gestiona este equipo tan descentralizado? “Hay dos claves: fichar gente muy buena y dejarles hacer. Y luego establecer unas reglas o límites sobre el mensaje que queremos dar de la compañía. De manera que controlando un 20% puedes dejar que el otro 80% se gestione como quiera. Somos un equipo formado por emprendedores y creemos que un emprendedor debe autoorganizarse y autorregular su trabajo. No tenemos control del trabajo: medimos lo resultados”. A la hora de seleccionar emprendedores, “buscamos gente con mucho talento, consciente de la importancia de prepararse, perseverante y con gran capacidad de esfuerzo. Que entienda que emprender es una de las decisiones más importantes de la vida y que no está relacionada con el dinero. La humildad es muy importante. Sobre todo, queremos gente que comprenda que el éxito depende de ella”.

Tienen una estrategia de desinversión muy a largo plazo, “porque hay que invertir mucho en talento que florece años después. Nuestra cifra principal es el valor del portfolio que vamos generando”. Una cifra que ha ido creciendo año a año: a finales de 2017 estaba en 5 millones de euros y a finales de 2018 en 12,7 millones. Próximos retos: “tenemos la sana ambición de crecer. Vamos a montar incubadoras en 9 ciudades de otros tantos países (Minsk, Lisboa, Varsovia, Budapest, Milán…) aparte de las cinco que tenemos en España. Cada vez que descubrimos una nueva ciudad nos damos cuenta de que tenemos mucho que aportar. También estamos trabajando en crear un fondo de inversión propio, fichando gente… estamos en plena revolución de la compañía, haciendo mucha tecnología propia y mucho desarrollo”.

Ante una empresa tan acostumbrada a analizar las tendencias, la pregunta es obligada ¿por dónde van las nuevas oportunidades de negocio? “Nosotros nos hemos ido hacia el Este porque el talento técnico está allí. Por otro lado, si quieres tener acceso al capital riesgo debes tener tecnología propia que te aporte una ventaja competitiva. La época del marketplace o ecommerce sin más, sin una ventaja técnica, ha llegado a su fin”.

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