La estrategia de frenar... para crecer más y mejor

Es a la vez un evento, una metodología y toda una declaración de intenciones. Decelera busca crear una comunidad emprendedora sostenible y respetuosa con el planeta. Su CEO y fundador nos cuenta las claves de esta des-aceleradora.

Marcos Martín, CEO de Decelera
Decelera

Con expresiones como “un emprendedor decelera no puede apostar por la precariedad laboral”, “una empresa decelera es sensible y nunca realizará crecimientos agresivos” o “en Decelera nos gustan las empresas donde el equipo es feliz”, Marcos Martín defiende a capa y espada el sentir y la filosofía de este movimiento que es a la vez un evento, una metodología y una propiedad intelectual. “Menorca Millennials , como se llamaba antes Decelera , nació en el año 2015 con la vocación de ser un evento y ha evolucionado a un proyecto que tiene una metodología, una propiedad intelectual superpotente, a través de la cual conseguimos que los emprendedores hagan un reboot, un reseteo de la compañía. Al final, conducir una empresa es como ir en un coche superpotente a 200 por hora y tienes que ir tomando decisiones críticas muy rápidamente. De manera que, si te equivocas, te la pegas. Nosotros hemos desarrollado un método que analiza los negocios, pero sobre todo analiza muy bien a los equipos y les ayuda a reflexionar profundamente sobre los retos del negocio y los objetivos de cada uno. Es lo que llamamos el reboot yourself y reboot your company. Esta propiedad intelectual (IP) tiene una potencia enorme y eso es lo que nos permite escalar y llevarlo a otras áreas geográficas, como acabamos de hacer en México”.

El objetivo: ayudar a los emprendedores tecnológicos preocupados por el futuro del planeta a reflexionar sobre sus modelos de negocio y validarlos tanto con otros emprendedores como con inversores que puedan estar interesados en su proyecto. Hoy van ya por la quinta edición, han desacelerado a unas 140 compañías, cuentan con 600 miembros en su comunidad, un tiquet medio de inversión de 1,2 millones de euros y un ratio de éxito cercano al 50.

¿Cómo empezó todo esto?

“Yo venía del mundo de las energías renovables. Trabajaba a medio camino entre Madrid y Bruselas, porque era el vicepresidente de un lobby que aglutinaba a 4.000 empresas que querían promover el apoyo de la Comisión Europea a la energía renovable. Mi mujer y yo habíamos viajado varias veces a Menorca y nos había enamorado, así que decidimos dar un paso más y trasladarnos a vivir aquí. Somos de las personas que cuando vamos a los sitios, queremos ayudar y dejar una huella buena. Pensamos que era necesario poner a Menorca en el mercado. Tienes que ser proactivo con los valores de la marca para poder llevarla tú hacia donde quieras y conseguir que esa marca esté alineada y sea coherente con los valores de la isla”.

Para conocer mejor la isla, decidió integrarse a través del tejido empresarial, haciendo un máster. De ahí “salió un grupo que quedábamos a comer de vez en cuando para pensar sobre oportunidades. Un día, una de las integrantes nos habló de la posibilidad de hacer algo en el Lazareto, una isla de la Bahía de Mahón, y surgió la idea de aprovechar un espacio tan espectacular para hacer algo muy singular”. Ese fue el germen de Menorca Millennials, donde se establecieron las premisas definitivas para el Decelera actual:

Base tecnológica. “Si alguien va a hacer algo bueno para el mundo, la velocidad que necesitábamos para aumentar el impacto requería de una base tecnológica fuerte”, explica.

Sostenibles. Todos los proyectos que entran en Decelera son Tech Sustainable, es decir deben estar alineados con alguno de los Objetivos Sostenibles del Milenio

Con Menorca como eje. “Debía tener cero impacto en la isla. La mejor manera de exportar algo de Menorca tenía que ser a través de internet y el cable, no a través de un contenedor en un barco. Pero, además, la grandísima diferenciación de Menorca es el estado mental: de pronto tu cerebro se vuelve súper creativo y tomas decisiones de forma muy limpia y muy clara”.

Y con aliados potentes. “Otra de las ventajas de Menorca es que te comunicas muy bien con la gente que te rodea. Conseguimos un grupo de socios fuertes que nos apoyaron invirtiendo y que tenía un hilo conductor claro: mucha pasión por el emprendimiento y mucha pasión por Menorca”.

Y decidieron poner todo eso en valor: “Pensamos en cómo disrumpir un ecosistema que está más centrado en el capital que en el emprendedor. Hicimos un borrador y salió esto: crear un evento que posicionase la marca Menorca en el imaginario de la gente como un lugar de apetito tecnológico, pero potenciando el lado más humano del emprendedor, construyendo un campus temporal de dos semanas de duración, de 24 horas/7 días, inmersión total. Así nació Menorca Millennials. Pero esa marca tenía dos problemas: habíamos inventado una solución al mundo entero y, si queríamos hacerlo escalable, representaba un problema. Y luego la palabra Millennials implicaba un perfil de emprendedor que no encajaba con el emprendedor tipo europeo, que está en sus 35 y 45 años. Surgió entonces Decelera, que se entiende”. La clave está precisamente en eso, en “desacelerar” el proceso emprendedor.

“Ahora mismo hay un cuestionamiento muy grande sobre el crecimiento infinito. La visión nuestra pasa por construir una comunidad de human centric successful business que, al ser human centric, quieren un planeta mejor. Creemos que si hay ahí fuera una compañía que está desarrollando una disrupción que es positiva para el planeta, tenemos que encontrarla e incorporarla a Decelera”. Y esto no implica que no puedan crecer: “Tenemos una compañía Decelera que permite ahorrar un 50% del agua potable a los hoteles. Nos encantaría que fuese un unicornio porque implicaría un impacto positivo en el planeta”.

Llegan los resultados

En la quinta edición que se ha celebrado este 2019 aplicaron 500 empresas de 77 nacionalidades de los cinco continentes, de las que fueron seleccionadas 20 de 11 nacionalidades. Al evento de México, Decelera Mayokaba, aplicaron 327 startups procedentes de 77 nacionalidades. “Decelera le da a elegir a la startup si quiere darnos equity, un 3%, o pagarnos en dinero. Cobramos una cantidad no muy alta por asistir al evento, pero si tienen éxito sí les pedimos retorno”. El método consta de tres fases. La primera, Breathe, “que busca abrir espacios en el cerebro y generar un punto de unión, de equipo”; la segunda, Focus, “donde les metemos en una iteración: cuál es tu problema, cuál es tu solución y valídalo con los expertos que tienes aquí”, y la tercera fase, Grow, “en que todo lo que habéis evolucionado se lo tenéis que contar a los inversores”. Al final ocurre, explica Martín, “como con el teléfono cuando está bloqueado: haces un reset y de repente funciona muy bien”

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Más de Líderes