El mago español de los muebles robóticos que seduce a Ikea

Tras el anuncio del acuerdo con Ikea para lanzar el mueble robótico Rognan, Ori, la startup que dirige Hasier Larrea, acaba de recibir 20 millones para expandirse hacia sectores como la planificación urbanística, el retail y los alojamientos hoteleros.

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ORI

"Es una especie de pared robótica que te da la funcionalidad que necesitas en cada momento: la idea es que en 10 m2 y con un único mueble puedes tener tu cama, tu armario, tu oficina, tu sofá o incluso tu pared. Hemos cogido el chasis de nuestro producto Ori Studio Suite pero con una capa diferente. La robótica es el músculo, el cerebro y el esqueleto y el mobiliario sería la ropa o la piel. Nosotros nos encargamos de la parte robótica e Ikea pone su sistema de almacenamiento”. Así describe Hasier Larrea, Rognan, el fruto del acuerdo con la firma sueca firmado este año: “Para una empresa que está intentando revolucionar el diseño de espacios es muy importante tener el apoyo de la empresa de muebles más grande del mundo. Nos hace mirar con mucho optimismo al futuro. Que una empresa tan grande y con tanta influencia como Ikea apueste por esta categoría de producto es una validación de todo el trabajo que llevamos haciendo estos últimos años”.

Hacia la transformación urbana

Pero ése sólo ha sido el primero de los espaldarazos recibidos este año. Recientemente anunció una inyección de 20 millones de dólares en una serie B, promovida por inversores de la talla de Sidewalk Labs, Ingka Group y Geolo Capital, que se unen a Koshla Ventures, que ya estaba en el accionariado. Una ronda que permite a Ori abarcar tres de los grandes sectores del Real State: mobiliario, planificación urbanística e inversiones hoteleras. “Ori no es una pared o un mueble. Es una nueva estrategia para diseñar los espacios urbanos del futuro. Estamos creando una plataforma tecnológica para diseñar soluciones que nos permitan vivir a lo grande en espacios pequeños y está abierta a cualquier colaboración. Los espacios urbanos son demasiado valiosos para ser estáticos y no responder a las necesidades de los ciudadanos”.

¿Pero quién es Hasier Larrea? Aquí en España hay quien les llama a él y a su equipo “los chicos de MIT”. Y no es en vano: Ori se fraguó en el MIT. “Para un ingeniero de San Sebastián licenciado en la universidad de Navarra, el MIT es la punta de lanza. Es un sueño. Tuve la suerte de ir en 2011 para hacer un proyecto de fin de carrera, que se titulaba Robowall, lo que ya revela que estaba en la base del Ori Studio Suite. Fui para seis meses y al final me quedé seis años”. El proyecto que le ató a aquellas tierras fue una investigación que estaba llevando a cabo el profesor Kent Larson sobre arquitectura robótica. “Empezamos a investigar cómo crear una nueva generación de espacios, integrando los conceptos de mecánica, electrónica y software y crear no sólo espacios reducidos para apartamentos, sino también para hoteles, oficinas”.

Progresión imparable

“El equipo empezó a crecer -5, 10, 15 personas- en el MIT y llegó un punto, tras mucho prototipado, que en el 2015 lanzamos la empresa con otro ingeniero español, Iván Fernández de Casadevante. Arrancamos una colaboración con un diseñador muy famoso de la costa oeste, Yves Behar, y lanzamos el primer producto, el Ori Studio Suite, con 25 pilotos. Este modelo empezó a crecer y a partir de ahí sacamos el Ori Pocket Closet (un armario que se esconde) y el Ori Cloud Bed (una cama que puede llegar a medir 2 metros y que se esconde en el techo)”.

Y es en ese cruce de caminos cuando su filosofía coincide con la de Ikea. “Vieron en nosotros un poco la visión que están desarrollando en los últimos años: compromiso con el planeta, con la urbanización masiva que conduce a que los espacios cada vez sean más pequeños. Conceptos como small, space o city están constantemente en su vocabulario, igual que el de many people, sobre todo referido a este movimiento que arrastra a mucha gente a los espacios urbanos. Y tras dos años se ha lanzado Rognan”.

Este acuerdo se inscribe dentro de la “visión” con la que nació esta plataforma: “nuestra idea siempre ha sido que, igual que hay miles de muebles, debería haber miles de muebles robóticos. Así que buscamos estandarizar las capacidades robóticas de transformar el espacio y atraer a esta plataforma no sólo a empresas de inmobiliario, sino también a diseñadores y arquitectos y que pueda haber distintos diseños, materiales, colores, precios”.

La empresa en cifras: 27 millones de dólares, son la inversión obtenida hasta el momento; 15 personas integran la plantilla; son más de 10 ciudades donde hay pilotos de estos sistemas; entre 3.000 y 20.000 dólares es el rango de precios de los productos Ori.

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