Smarket coloca pequeños supermercados en grandes oficinas

¿Cansado de la máquina de vending de tu oficina? Smarket instala minimarkets en autoservicio, con alimentos frescos y más saludables. También ofrece desodorante, enjuague bucal, compresas, cargadores de móvil, pendrives...

José María Infante, CEO y fundador de Smarket. 
Miguel Pla Sayago

La oficina es nuestra segunda casa. Cada vez hay más compañías que ofrecen gimnasio, guardería, etc. ¿Y la comida? Pasamos muchas horas en el trabajo y la jornada partida nos obliga a comer fuera: en restaurantes aledaños, llevando el táper de casa, en el comedor de empresa... ¿Pero qué ocurre si queremos picar algo? La visita a la máquina de vending es obligada. Y una vez frente a ella, las posibilidades que ofrecen son poco apetitosas.

Smarket propone una alternativa: pequeños supermercados donde los empleados compran lo que quieran. “En algunos viajes a Estados Unidos, vi que las empresas empezaban a sustituir las máquinas de vending tradicionales por córners abiertos con productos frescos. Había visto algo parecido en España, en compañías grandes, pero siempre atendido por alguien. Vi que era una verdadera tendencia y que la tecnología podía permitir automatizarlo”, explica José María Infante, CEO y fundador de Smarket.

Se ha anticipado a las multinacionales del vending, que se encuentran ante un dilema. Este modelo de micromarkets erosiona su negocio tradicional y exige adaptar procesos para la gestión de productos frescos -control de stocks, reposición diaria, logística…- por lo que los posibles proyectos avanzan muy despacio en estas organizaciones.

Frescos a buen precio

Sus minimarkets tienen los productos del vending convencional (patatas fritas, chocolatinas, refrescos, etc.), pero su principal apuesta son los alimentos frescos. “Nosotros incorporamos fruta fresca, ensaladas, sándwiches premium, smoothies, zumos recién exprimidos y platos preparados”, detalla Infante.

Sus precios no se diferencian demasiado de los de cualquier supermercado. “Nos interesa poner un precio atractivo, para que haya rotación”, declara. Por ejemplo, un sándwich fresco -que dura en la nevera alrededor de 5 días- puede costar de 2,35 a 2,70 euros. Una ensalada, unos 2,90-3,00 euros. Y en platos preparados -no pasteurizados-, podemos coger pollo asado con verduras, arroz a la marinera, chipirones en salsa, lenguado al horno, etc., por un precio de 3,20 a 3,40 euros. Otro punto fuerte es el café. “Ofrecemos buen café, con un sistema de autoservicio en el que se pueden poner toppings, dando una vuelta al concepto”, explica.

Esta oferta de productos marca los tiempos de reposición. “Los frescos tienen mucho éxito, por lo que vamos todos los días -o casi- a nuestros markets. Y también a reponer el córner de café. Debemos tener estructura para ir a diario”, comenta. Para ello, cuenta con almacenes y flota propia de furgonetas.

Además, si una empresa lo demanda, incluye productos de higiene -desodorantes, cepillos de dientes, enjuague bucal, compresas…- y componentes electrónicos -cargadores, pendrives, etc.-. Este tipo de artículos se colocan en los micromarkets de compañías muy grandes, donde puedan tener suficiente rotación.

En cualquier caso, la oferta se adapta a cada oficina. “Hay una persona que controla todas las estadísticas y tendencias, cambiando el suministro a golpe de clic para adaptarse a sus necesidades”.

Tecnología, seguridad y facilidad

Smarket es como un pequeño supermercado que se basa en la automatización y el autoservicio. “Toda la tecnología es nuestra, desde las estanterías hasta el quiosco. Ha supuesto tres años de desarrollo y una inversión de 1,8 millones de euros”, precisa Infante. Todo este capital ha salido del bolsillo de su fundador, ya que no cuenta con inversores, socios o financiación externa.

El cliente se encuentra con estanterías y neveras similares a las de cualquier supermercado. La única diferencia es que las baldas cuentan con avanzadores, que llevan el producto al frente, y que todos los expositores están digitalizados por sensores láser. El comprador sólo tiene que coger lo que desea, escanear el código de barras y pagar.

“Cuando coges un producto, se desestoca en nuestro sistema, indicando las incidencias en tiempo real. Si se coge una Coca Cola y no se pasa por el TPV, se produce una falta. No quiere decir que no se vaya a pagar. Quien se la ha llevado quizá tenga prisa porque va a una reunión, pero piensa abonarla después. O puede que el comprador coja algo y lo vuelva a dejar, igual que en un supermercado. Cada 15 días, se hace balance y se ve si hay incidencias. Hay ajustes de inventario, pero no son importantes. Los empleados son responsables. Además, son grabados por cámaras de seguridad. No llegamos al 1,5% de ‘descuidos’”, especifica el CEO.

Uno de sus puntos fuertes es que admite todo tipo de medios de pago: tarjetas, billetes y monedas o vales de comida. Incluso se puede pagar con la huella. “Los trabajadores pueden abrir su cuenta en la nube y recargarla como quieran, pagando después con su huella”, detalla. Alguna empresa le ha pedido hacerlo mediante reconocimiento facial y pronto estará disponible.

A la conquista de Europa

Al tratarse de productos frescos, los minimarkets necesitan ser instalados en la sede de grandes compañías -a partir de 150 empleados-, que ofrezcan suficiente rotación. La empresa sólo tiene que ceder el espacio y Smarket instala el córner adaptándose al sitio disponible. La empresa que lo acoge no tiene que pagar nada. La primera compañía que confió en ellos fue la farmacéutica Iqvia, a principios de 2018. Después han ido llegando DHL, Prosegur, Aenor, Warner Music, Sagardoy Abogados, KPMG, Garrigues... Así hasta unos 50 clientes, repartidos entre Madrid y Barcelona.

Aunque no descarta instalarse en otras ciudades españolas, Infante cree que su futuro pasa por instalarse en grandes núcleos urbanos europeos, donde haya un volumen importante de corporaciones de gran tamaño. “La comercialización es más sencilla, se pueden segmentar mejor las rutas...”, comenta. Ya está en negociaciones con un par de empresas para trasladar su negocio a Alemania. Su fundador apuesta por un modelo de master franquicia, otorgando su licencia a un solo socio para que éste lo desarrolle en todo el país.

Ejercicio de consolidación

Smarket registró una facturación de 1,3 millones de euros en su primer año. Este ejercicio se plantea como un año de consolidación, con una previsión de ingresos de 4 millones. La compañía espera un crecimiento anual mínimo del 50% los próximos cuatro años, gracias al aumento de clientes y a su expansión europea, aunque su CEO asegura que se trata de un pronóstico conservador.

LA EMPRESA EN CIFRAS: 4 millones de euros es la previsión de ventas para 2019; 1,8 millones de euros fue la inversión para crear la empresa; 50 son los clientes para los que trabaja hasta ahora.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Más de Casos de éxito