“En IoT, pasar de la idea al producto cada día va a ser más fácil”

Nueve de cada diez móviles del mundo llevan tecnología española en su interior. Ahora uno de los emprendedores que alcanzó este hito con la antena fractal quiere repetirlo convirtiendo en insustituible para el Internet de las cosas la antena virtual que ha desarrollado con su nueva empresa Fractus Antennas.

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Cesar Núñez

¿Es posible poner patas arriba por segunda vez un mercado? Carles Puente cree que sí. Con este convencimiento, tras conseguir que el 99% de las terminales de telefonía móvil adoptaran su tecnología de antena fractal, quiere volver a revolucionar el mercado con una nueva generación de patentes en torno a la antena virtual, especialmente diseñada para el Internet de las Cosas (IoT, en sus siglas en inglés). El primero de los logros lo consiguió con Fractus . Esta empresa, de la que es cofundador junto a Rubén Bonet, patentó la primera antena fractal del mundo en 1999. El avance permitió integrar la antena dentro de la carcasa de los móviles liberando los diseños de los aparatosos apéndices que hasta entonces llevaban. La antena fractal además permitió mejoras tan importantes como la multibanda para dar cobertura al 2G o 4G, Bluetooth o WiFi.

Las prestaciones no pasaron desapercibidas para los principales operadores del mercado, y desde 2009 su programa de licencia a gigantes como Samsung, LG, HTC o Motorola han ofrecido un rendimiento superior a los 100 millones de dólares.

Pero eso es historia en el periplo profesional de Carles Puente. Este emprendedor y profesor de la Universidad Politécnica de Cataluña decidió arrancar un nuevo proyecto, y es así como nace Fractus Antennas en San Cugat del Vallés, la misma localidad barcelonesa de su primer proyecto: “La decisión de separar las empresas fue cien por cien de negocio, entendí que defender dos tecnologías en competencia desde una misma sociedad no era lo acertado”. Además el vicepresidente de Innovación de la empresa explica que “cada una de las tecnologías está en un momento de maduración muy diferente” .

Pequeña y estándar

Con una facturación de 2 millones en 2019, los esfuerzos de Fractus Antennas se dirigen a llamar la atención del sector de IoT, el principal receptor de su innovación: “Nos centramos en difundir nuestra propuesta, crear producto, y hacer marketing”.

Esta labor se apoya sobre todo en dos de las principales fortalezas de la antena virtual, según explica Puente. Por un lado, su tamaño, “hasta diez veces más pequeña de lo que era la anterior”. La segunda ventaja es también resultado de su tamaño: “En realidad se convierte en una especie de chip estándar adaptable a cualquier dispositivo sin necesidad de ser optimizado en cada ocasión”. Y por supuesto la antena funciona en todos los entornos de red, incluidos los más novedosos como el G5, SigFox o LoRa.

Estas cualidades ofrecen a los clientes de las antenas virtuales ventajas como no condicionar el diseño del producto y no requerir de su adaptación al dispositivo, y por tanto ahorros de tiempo y presupuesto. Por su parte, a Fractus Antennas le permite convertirse en un fabricante capaz de cubrir todo el mercado con una corta cartera de productos: “Antes, cada cliente implicaba el desarrollo de un nuevo diseño, esa fue una de las razones por las que Fractus decidió licenciar”.

“Estamos en el momento adecuado, en el sitio adecuado, y con la tecnología adecuada”, exclama Puente para compartir el optimismo con el que divisa el futuro. Lo cierto es que la llegada del 5G parece ser el paso definitivo para que las promesas largamente anunciadas del IoT lleguen al mercado, y en su opinión lo harán incorporando la antena virtual.

Un mundo de oportunidades

Aunque siempre dentro del entorno de los objetivos interconectados a la red, las oportunidades que vislumbra esta empresa son amplísimas. Fractus Antennas se dirige al mercado de contadores conectados para la medición de consumos -por ejemplo de electricidad, agua o calefacción en una comunidad de vecinos- y también al de la casa inteligente, con la programación de la seguridad en el hogar, luces, climatización o robotización de persianas a través del móvil.

Los dispositivos de seguimiento de bienes y o flotas a través de GPS son otra de sus prioridades comerciales. En este caso tanto para taxis, autobuses o camiones como para las nuevas soluciones de movilidad individual urbana, compañías de alquiler de patines o bicicletas. De hecho, otra de las líneas de desarrollo gira en torno a la ciudad inteligente, que promete estar llena de sensores conectados, pero también a la incorporación de los sensores en los campos de cultivo.

Colaborar mejor que copiar

Para acelerar el conocimiento de su tecnología, Fractus Antennas trabaja en varios frentes. Por un lado el divulgativo: organiza un workshop en el IoT Solutions World Congress de Barcelona, al que invita a ingenieros de todo el mundo. Esta jornada anual permite darse a conocer a potenciales clientes, al igual que con las colaboraciones que publica en los portales más influyentes del sector.

El objetivo es que “desde el minuto cero la industria sepa que no es necesario copiar, que puede disfrutar de todas las ventajas de nuestra tecnología con contrapartidas muy justas”. Puente insiste: “desde el principio se decidió abrir la tecnología a partners y competidores de forma transparente. No se puede parar una tecnología tan disruptiva en un mercado tan enorme, por eso queremos facilitar el camino”. Una actitud de colaboración con la que la compañía muy probablemente quiera evitar la experiencia de Fractus. En una suerte de David contra Goliat, pero en remake judicial, han sido sonados y costosos los juicios para defender la paternidad de su tecnología que en Estados Unidos le enfrentó con algunas de las empresas más poderosas de la fabricación de telefonía mundial.

Pero volviendo a la venta, además de la divulgación en foros, cuenta con el apoyo de dos oficinas comerciales en China e India, y distribuidores en los principales mercados, incluido los Estados Unidos. Desde sus puntos de fabricación en China y Corea, Fractus Antennas “está preparada para cubrir la demanda que llegue”. Un punto en el que Puente vuelve a mostrarse optimista: “IoT es una oportunidad solo limitada por la imaginación del emprendedor. La tecnología está disponible, además más y mejor paquetizada, por eso pasar de la idea al producto cada día va a ser más fácil”.

LA EMPRESA EN CIFRAS

FACTURACIÓN: 2 millones de euros en 2019 (1,5 millones en 2018). EMPLEADOS: 20 personas (5 doctores en ingeniería). EQUIPO DE INNOVACIÓN: 12 personas (60% de la plantilla). EXPORTACIÓN: 100% de la producción. OFICINAS INTERNACIONALES: China e India. FABRICACIÓN: China y Corea.

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