Aeronáutica y competición deportiva de motor a través de pilotos automáticos

Empezaron en 2003 construyendo drones para detectar atunes. Ocho años después esta empresa española compite con las grandes a nivel internacional en la fabricación de aviones no tripulados.

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Guillermo Parodi, consejero delegado de UAV Navigation, fabricante de drones.

UAV NAVIGATION

Aprovechando la aparición de un nuevo tipo de censores electrónicos, los MEMS, que miden la aceleración y rotación de un cuerpo, dos ingenieros, uno electrónico (Juan Luque) y otro aeronáutico (Guillermo Parodi), y un experto en aeromodelismo, crearon en 2003 un piloto automático enfocado a los UAVs (aviones no tripulados), los famosos drones. Según Guillermo Parodi, CEO de la empresa, con sede en Alcobendas (Madrid), “era un momento en el que se empezaba a hablar de las posibilidades de los UAVs en las misiones con riesgo para las personas“.

Ocho años después de crear la empresa, UAV Navigatión vende unos 200 autopilotos al año (entre 3.000 y 10.000 euros) y factura unos cuatro millones de euros. Entre sus clientes, los que han comprado las 1.200 cajitas (así las llaman) fabricadas bajo subcontratación en plantas de Estados Unidos, están Boeing, British Aerospace o la israelí IAI, líder mundial en UAVs y constructora de los drones que España tiene en Afganistán. Los tres fundadores se han convertido en una plantilla de 26 profesionales, 20 de ellos ingenieros, y 4 doctores.

Parodi y Luque estaban tan seguros de su capacidad para crear un autopiloto capaz de rivalizar con los mejores que ni se asustaron con el hecho de que grandes empresas estuvieran ya trabajando en esa línea. Mandaron e-mails a muchas empresas y sólo una respondió: una firma vasca que estaba construyendo un drone para detectar bancos de atunes y les encargó, a finales del 2004, su primer contrato, por el que cobraron 6.000 euros. “Nos cambió la vida –recuerda Parodi–, nos dio para alquilar una oficina de 20 metros, comprar ordenadores y producir e instalar el autopiloto”.

Con ese contrato en la mano, y algo que mostrar, las cosas empezaron a ir mejor. La segunda venta fue a una empresa francesa que estaba fabricando flying robots, robots voladores utilizados para llegar a sitios inaccesibles. El gran empujón vendría de los israelíes de IAI, que decidieron probar el autopiloto de Parodi y Luque en sus drones para el ejército y la policía, un proceso que empezó en 2005 y desembocó en el encargo de 10 primeras cajitas en 2006. “Este año les vamos a vender 120”, asegura el CEO.

Para coches y motos

Entre 2007 y 2008, los dos ingenieros se apercibieron que las cajitas, al medir todo tipo de movimientos, podrían usarse en otros fines, por ejemplo, para controlar los vehículos en competiciones deportivas, un segmento que representa ya el 30% de su facturación. “Todas las motos del campeonato de MotoGP, organizado por Dorna, llevan nuestro equipo para controlar la posición, la aceleración o el frenado”, señala Parodi. De ahí está naciendo una línea, la fabricación de estos equipos para su instalación en los coches con el fin de controlar las curvas, la aceleración o el frenado, en modo de autocorrección. UAV prevé multiplicar la facturación por tres en tres años, hasta los 12 millones de euros.

Datos relevantes

Facturación: 4 millones de euros anuales

Venden: 200 autopilotos al año

Clientes importantes: Boeing, Britush aerospace, IAI, Iberdrola, Dirección General de la Policía, entre otros.

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