Claves del relanzamiento

En menos de tres años, ASM ha pasado de estar técnicamente en quiebra a alcanzar una facturación de 49 millones de euros y unos beneficios brutos cercanos a los cuatro millones. Te explicamos las claves de este exitoso reflotamiento.

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Doce plataformas propias en las principales ciudades y un hub de 10.000 metros cuadrados en Madrid dan soporte a la actividad logística.

Profesionalización del equipo directivo. El capitán del barco, Bence Horvath, no tenía experiencia en el sector, pero sabía que ASM tenía una cartera de clientes muy interesante y que sólo requería relanzarse. Era consciente de sus carencias técnicas así que supo rodearse de profesionales que dominasen la logística y el transporte. Su principal apuesta fue Doncel, con experiencia en el transporte y la mensajería como directivo de UPS. Esta profesionalización permitió a los responsables de la compañía detectar las principales carencias y allanar el camino para consolidar el futuro.

Concentración vía adquisiciones. Un año antes de que entrase el actual grupo directivo en el accionariado de ASM, se había producido ya la adquisición de Bpack, pero la intención de los nuevos gestores era y es seguir incrementando la capilaridad de la entidad a través, entre otras cosas, de la compra de compañías que de alguna manera cubran huecos diferentes a los suyos. Así se produjo en 2010 la adquisición de Envipack, que contaba con 150 agencias en todo el territorio nacional, incluido Andorra, Gibraltar y Portugal, lo que elevaba el número de agencias de ASM a 300.

Un año después, el siguiente paso fue la compra de Endopack, especializada en la entrega a domicilio y vinculada al comercio electrónico, la gran apuesta de futuro de ASM. Con estas adquisiciones, la expansión ya era total, lo que les ha permitido convertirse en la segunda mayor red de transporte urgente del país. Además, pudieron eliminar duplicidades en las instalaciones cerrando los hubs (naves operacionales) centrales de Endopack y Envipack, centralizándolos en el de Coslada de ASM y agrupando las principales gestiones en una única sede, lo que les permitió incrementar los envíos diarios de 23.000 a 45.000. A su vez, también consiguieron reducir de 140 a 70 las rutas nocturnas, optimizando la carga de los vehículos y reduciendo notablemente los costes y las emisiones de CO2.

Especialización por sectores y clientes. Otra de las apuestas fue focalizar sus servicios en sectores concretos. “ASM era una compañía con más de 20 años de experiencia y lo que hicimos fue identificar claramente cuáles eran sus puntos fuertes. Vimos que estaba focalizada en B2B y B2C. Nosotros hemos querido potenciar esa línea y reforzar la especialización por sectores en algunos de los cuales hemos nos hemos posicionado como líderes”. Los principales son óptica, banca y seguros a través del servicio de valija y el marketing directo. “Tienen necesidades logísticas parecidas, de pequeños paquetes muy continuados y con una gran dispersión geográfica, lo que nos permite aprovechar muchas sinergias. De manera que a la vez que haces servicios de B2B, haces repartos de B2C”, apostilla Doncel. En los tres casos ofrecen un servicio personalizado, con peculiaridades adaptadas a cada negocio, que van desde las bolsas acolchadas en el caso de las ópticas, hasta las rutas especiales y las medidas de seguridad adicionales, en el de la valija; pasando por el asesoramiento individualizado en la definición, diseño e implantación del proceso logístico, para marketing directo.

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