A por los móviles

Igual que sus decisiones anteriores (el desarrollo de juegos rápidos, más complejos), la de entrar en móviles se explica por los cambios tecnológicos en la industria.

Estos últimos años han surgido interfaces que permiten a los usuarios acceder al juego que están disputando (en cualquier etapa de la partida) desde cualquier plataforma. Lo que permite a un jugador que, si sale de casa, no tenga que abandonar el juego y pueda seguir con él en la calle, el autobús o la sala de espera de un ambulatorio. ¿Cuál es la ventaja para Social Point? Que habrá más usuarios, y los que ya están, podrán jugar durante más tiempo.

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“Fue una experiencia nueva; nadie lo había hecho en juegos grandes como Dragon City”, asegura Bou. Una evolución anunciada en vista del explosivo crecimiento de la movilidad en todo el mundo. “Facebook nos va muy bien, pero está en un estadio más maduro que el móvil, que tiene más recorrido y crecerá muchísimo en cuanto al uso de los juegos”, reconoce el empresario.

Si el producto ha sido decisivo, igual lo ha sido también el sentido de oportunidad de estos dos jóvenes que les ha llevado a lanzarse al campo de juego en el momento justo. “Decidimos hacer juegos para Facebook al llegar de Francia en 2008, donde habíamos estado estudiando, al ver que la red social empezaba a coger audiencia y no había aún demasiados desarrolladores“, explica Bou.

Fueron años, entre 2008 y 2010, en los que tuvieron que bandearse con lo que sacaban de unos juegos muy simples: resultaban tan poco atractivos para el capital riesgo, que éste no les ofreció ni un euro de financiación. Sólo se interesó por su proyecto tras la llegada de Social Empire, que si apuntaba maneras. Recuerda Bou que las métricas del juego iban muy bien, “igual que la retención de los jugadores (decisiva para que gasten dinero en él). Vimos que iba a triunfar”.

En junio de 2011, unos meses después, los dos emprendedores informáticos firmaban su primera ronda de financiación con Nauta Capital de 2,4 millones de euros. Y un año después, en julio de 2012, llegaba la segunda ronda, ya con inversores internacionales liderados por la francesa Idinvest, por valor de 7,4 millones. ¿Habrá más? “De momento no, tenemos dinero suficiente”, afirma Bou.

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