Un emprendedor del siglo XIX

Copesco es una de esas raras empresas con una larga historia detrás.

A lo largo de las décadas (y de los siglos en este caso) han logrado sobrevivir adaptándose a los gustos de cada época.A mediados del siglo XIX la familia Daurella se dedicaba al comercio de algodón, a través de la compañía Daurella & Baixeras, que ya funcionaba en 1848. En 1853, José Daurella Sunyer, fundó la compañía que fue el germen de la actual Copesco-Sefrisa, convirtiéndose en pionero en la importación de bacalao a España procedente fundamentalmente de Islandia, Groenlandia y las islas Feroe.

El primer pedido, de 1.500 kilos, se realizó el 2 de agosto de 1853, y se pedía la entrega para diciembre. En un copiador de cartas de la compañía, que aún se conserva, se pueden ver los datos de la transacción. Se solicita balacao “de primera cualidad, bien cortado de carne, bien blanco y bien seco y que no sea manchado de las ventrescas”.

Una tercera parte se pagaría unos días después de efectuarse la descarga y la otra a los sesenta días. El resto a los sesenta días del segundo pago. Desde el primer pedido, la compañía buscaba altas calidades. En 1932, su hijo Santiago Daurella Rull, fundó la Asociación de Importadores de Bacalao.

¡Así se hacían negocios en el siglo XIX!

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