Estética mundial

Otra gran clave sobre la que se ha asentado el crecimiento de esta compañía es la internacionalización, algo inherente al propio proyecto.

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La producción está avalada con las certificaciones ISO 9001:2008 y la ISO 13485:2003.

“Cuando empezamos a trabajar con los distintos médicos de Barcelona, tuvimos la visión de contactar rápidamente con los colegios y sociedades profesionales y vimos que existían las mismas deficiencias en todo el mundo. Empezamos a acudir a los congresos que había de medicina estética en España y a contactar con los presidentes de los principales organismos internacionales y eso nos conectó desde el principio con los distintos mercados del mundo. Vimos que las necesidades eran comunes y así desde el primer momento hemos nacido con vocación global”. Internacionalizar tiene para Font dos ventajas:

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Aporta solidez al proyecto, “porque cuanto más base de productos fabricas y más mercados abarcas, se hace más sólida la base estructural de la compañía. No dependes de las situaciones concretas de cada país, estás continuamente encontrando nuevas oportunidades de negocio a través de los distintos productos y los distintos mercados”, insiste Font, quien remarca: “Cualquier compañía que quiera tener un proyecto de garantía ha de internacionalizarse para evitar los riesgos económicos nacionales. El pasado año, 2012, crecimos un 12% en España, pero estaríamos pasándolo peor si no hubiese sido por los mercados emergentes y la consolidación de los otros mercados”.

Elimina la estacionalidad. Abarcar mercados tan dispares como Oriente Medio, Norteamérica, Suramérica, Europa y Asia, por ejemplo, les permite eliminar la estacionalidad tan marcada de un segmento que suele tener su punto álgido en los meses de primavera y verano. “Porque cuando en Europa es verano, en América Latina es invierno y así con los diferentes mercados. De esta manera, tenemos un negocio más lineal todos los meses del año”. Hoy el 85% de la producción se exporta a los 62 países donde están presentes.

El último baluarte, que no el menos importante, es el de la innovación, una partida a la que destinan el 40% de la facturación. “Yo suelo decir que la principal diferencia entre las compañías que se anuncian en televisión y nosotros es que ellos tienen un departamento de marketing con 30 personas y dos batas blancas. Y yo tengo 30 batas blancas y dos o tres personas en marketing. Nuestro valor añadido viene fundamentalmente por la capacidad de desarrollo de nuestra investigación”.

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Desde el principio, la empresa apostó por desarrollar sus productos con los requisitos de fabricación de una empresa farmacéutica, lo que les ha permitido aportar el plus de calidad y garantía que hoy son su sello. Cuentan con las certificaciones ISO 9001:2008 y la ISO 13485:2003, además de las GMP (Good Manufacturing Practices o Buenas Prácticas de Fabricación), que son de obligado cumplimiento para cualquier industria farmacéutica.

En esta línea de innovación se inscribe la fuerte apuesta por la biotecnología, con una unidad de investigación en su propia sede dirigida por Begoña Arán, donde se están desarrollando estudios para encontrar principios activos de mayor eficacia con los que liderar los campos de la despigmentación y el antiaging.

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