Equivalencia, no copia

Aunque uno de los argumentos de venta de los productos Equivalenza es su parecido con los de las grandes marcas de perfume, la compañía deja muy claro que no son copias.

“Hasta que consigamos educar al cliente, éste va a identificar un olor por una marca. Tenemos que enseñarles que a ellos no les gusta un perfume por la firma, sino por cómo huele y por que lo transmite. Y según esa tendencia olfativa, hay cuatro o cinco versiones similares a la marca de la que es comprador habitual que le pueden gustar tanto e incluso más”, explica Berdejo.

Así pues, cuando el cliente acude a la tienda, explica a los dependientes cuáles son sus perfumes preferidos. A partir de estos gustos, el personal le orienta hacia una determinada familia. Pero nunca le ofrecerá una imitación. “Ningún perfume se puede copiar. Se puede averiguar su composición con un espectrómetro, pero una vez que se mezcle, no saldrá exactamente igual al original. Nuestros maestros perfumistas crean las versiones olfativas a ‘golpe de nariz’, siguiendo las tendencias olfativas que se asemejan a determinadas marcas”, añade.

La empresa afirma ser muy escrupulosa en su relaciones con dichas enseñas. “Hay que respetar las inversiones de las marcas. Somos conscientes de que en el mercado hay conceptos de negocio similares al nuestro pero en los que se utilizan listas comparativas de perfumes. Nosotros abanderamos un protocolo que creemos que deberían suscribir todas las empresas de marca blanca. Pensamos que tenemos derecho a producir una marca blanca que cumpla con unos estándares de calidad y un riguroso un proceso de fabricación, pero defendiéndolo como un producto nuestro y con un desarrollo propio”, completa.

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