Mónica Vinader

Nacida en San Sebastián y afincada en Inglaterra desde los 10 años, donde fue a estudiar, Mónica nunca dudó de que sus joyas iban a triunfar.

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Mónica empezó a vender en Net-a-Porter, la web de lujo más popular del mundo.

Un día se presentó ante los jefes de compras de Liberty, uno de los míticos grandes almacenes de la capital británica, y no sólo consiguió su primer contrato, sino que la empresa se convirtió en su principal distribuidor. Otros se hubieran quedado ahí.

No Mónica que, decidida a conquistar Londres, volvía a la carga, en Harrods, con iguales resultados. Ahora tiene corners en los dos almacenes, está presente en 70 de los puntos de venta más exclusivos del mundo y su lista de clientas incluye a celebrities como Keira Knightley, Emily Blunt, Penélope Cruz y Cameron Diaz. “Todo empezó con Claudia Schiffer, que nos encargó unas 10 piezas, que se ponía todos los días cuado iba a recoger los niños al colegio“, asegura la diseñadora.

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Lujo accesible
Mientras otros diseñadores han construido su reputación con productos de alta gama o disruptivos, las piezas de Mónica, de 100 a 300 euros, en materiales como la plata bañada en oro, se venden como moda en las secciones de accesorios. “La clave del éxito es que sea un producto de lujo a un precio muy accesible“, señala. Sus pulseras Fiji, las preferidas de las famosas, valen sólo 75 libras.

Al contrario de otros colegas, que siguieron años como simples diseñadores, Mónica en seguida se lanzó por su cuenta y se buscó el modo de abrir su empresa. Convenció a su hermana Gabriela para que la acompañara en la aventura y en 2007 se ponía en marcha. “Empezamos con un préstamo bancario de 200.000 libras”, recuerda. Al año siguiente, ya sin estrecheces, el negocio se disparó aún más. “Queremos abrir más tiendas en Londres y en Hong Kong”, dice.

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