Enric Majoral

Natural de Sabadell, Enric Majoral, uno de los diseñadores españoles con más prestigio en el mundo, iba para marroquinero como su padre, pero le enviaron a hacer la mili en Formentera.

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Los críticos califican las piezas de Enric Majoral de ‘alternativas’ o ‘étnicas’.

Ahí conoció a una joven, su esposa, y decidió quedarse. Era el año 1972 y empezó haciendo lo que él llama manualidades, que vendía en los sitios turísticos. De las manualidades pasó a la artesanía y de ahí a la joya. “Trabajaba en casa por las mañanas y por la tarde iba a venderlas”, señala. Hoy, sus piezas, ‘de autor’, bastante caras y construidas sobre materiales tan dispares como el oro y los diamantes mezclados con el plástico o el nailon, pueden encontrarse en las mejores tiendas del mundo como Bergdorf Goodman, en Nueva York.

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Tiene seis tiendas propias y vende en otras 32 en España y 30 en el resto del mundo, EE UU, México, Francia o Israel. Su éxito comercial deriva en parte de la aureola que Majoral ha sabido crear en torno a su persona y su obra, que los críticos califican con expresiones como ‘alternativa’ o ‘étnica’. Una impronta que le ha llevado a recibir premios tan reputados como el Design Couture de Las Vegas en 2012. Majoral, busca combinar su vena creativa con los imperativos comerciales, diseña varios tipos de colecciones, piezas únicas, con alto contenido artístico (que llegan a los 15.000 euros), piezas exclusivas para galerías, y luego los productos más básicos, a partir de los 500 euros.

Majoral, a principios de los 80, abría su primer local en Barcelona en la zona más noble de la capital catalana, en Consell de Cent.

Pero crearse una marca en el competitivo mundo de la joyería, con overbooking, no es fácil. “Hay que estar explicando continuamente nuestra filosofía y producto, lo que nos obliga a ir a ferias (Múnich, Basilea, Las Vegas…) y exposiciones”, aclara. Su ascenso como empresa tuvo su momento crítico a mediados de los 80, cuando las distintas actividades (tiendas, diseño, taller, ventas…) se habían hecho ya tan complejas que se vio obligado a crear una estructura empresarial.

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