Fantasía, glamour… y mucha publicidad

Olvídate de las nuevas tecnologías. Las marcas de chocolate están entre las empresas que más invierten en publicidad, marketing y desarrollo de producto.

Tentador, irresistible, pero no de primera necesidad, el chocolate necesita atraer continuamente ante el consumidor, lo que obliga a las marcas a recordar permanentemente que están ahí para impulsar la compra.

De hecho, esta industria es la segunda área de la alimentación en gasto publicitario, unos 35 millones de euros en el 2011.

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Además, aún cuando puede que parezca que el chocolate es un producto uniforme, los últimos años se han multiplicado de tal modo las combinaciones, los formatos y las presentaciones que la única forma de atraer al público es con propuestas únicas como lo fueron los Toblerones, los Kinder Sorpresa o el Ferrero Rocher, entre los productos extranjeros, o los bombones de Trapa y los Conguitos, entre los españoles.

De ahí que todas las marcas rivalicen en presentar nuevos productos cada año. Y no vale que estas propuestas sean únicas, y punto. Las empresas han aprendido que incluso esos productos originales sólo se asientan si se les presenta en nuevas combinaciones de sabores y envoltorios.

Es la razón por la que los mismos productos renuevan su packaging constantemente, algo que hace Valor o Lacasa. No extraña que estas empresas se gasten en I+D, en torno al 5% de su facturación, una inversión que pueden hacer ya que el del chocolate es uno de los pocos sectores que no ha sufrido con la crisis.

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