Yogures El pastoret, de La Segarra a Europa

La compañía ha comenzado a vender fuera de España este año, por lo que el peso de las exportaciones no son muy relevantes, suponiendo en torno al 5% de sus ingresos.

Tiene presencia en seis países europeos –Suiza, Austria, Dinamarca, República Checa, Suecia y Finlandia– y podría desembarcar próximamente en Francia y Reino Unido. La empresa deposita una gran confianza en el desarrollo de su negocio internacional, pues espera que la exportación alcance el 25% de su facturación en tres años. Pero exportar nunca es una tarea sencilla. Y menos si se trata de un producto perecedero.

“Hay que trabajar con buenos operadores logísticos. Si se hace correctamente, el producto puede salir el viernes o el sábado de nuestra fábrica y estar el martes en Suiza o en el norte de Francia, listo para expedirlo a Dinamarca o Suecia. Llegamos a cualquier punto en cuatro días”, explica Pons.

En cuanto a la distribución, la compañía aborda cada mercado de manera distinta, dependiendo de sus características y volumen. Así, en algunos países cuenta con un distribuidor local, mientras que en otros apuesta por la figura del agente comercial, que le ayuda a llegar al cliente final.

CALIDAD Y DIFERENCIACIÓN
¿Pero cómo ha conseguido esta empresa española ‘colarse’ en estos mercados? ¿Y qué ofrece para lograr crecer con un producto de alto valor añadido en un momento en el que los compradores miran más al precio y buscan más que nunca las marcas blancas?

- Innovación. El Pastoret apuesta por sabores y combinaciones poco convencionales, como té rojo con albaricoque, melón cantaloupe, pera y canela, higos y nueces de macadamia, melocotón de viña con maracuyá, etc. “Queremos sorprender al cliente, que es la forma más fácil de captarlo para que repita”, comenta Pont.

- Pequeño ‘lujo’. Si bien es cierto que el consumidor ahora vigila cada céntimo que gasta, también es verdad que le gusta concederse ‘lujos accesibles’. Esa es la apuesta de El Pastoret. “El coste de un producto como el nuestro, que gusta y aporta nuevas sensaciones, son poco más de dos euros”, resalta.

- Tradición y modernidad. El Pastoret sigue empleando procesos artesanales para que los productos tengan sabores y texturas tradicionales y los conjuga con técnicas naturales de conservación con el fin de alargar la vida de los productos sin necesidad de añadir conservantes. Por ejemplo, gracias a una nueva técnica de envasado, su queso fresco cuenta con un periodo de consumo de 45 días, por encima de los 21 días que ofrecen otras firmas. Esto no sólo contribuye a mejorar la experiencia del consumidor y evitar el despilfarro, sino que es decisivo para ampliar la zona de distribución.

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