Un 90% de su plantilla son discapacitados... ¡y un ejemplo de eficiencia!

Grupo Sifu, un centro especial de empleo, ha encontrado en la integración laboral de personas con discapacidad la base de su éxito.

Lo más asombroso de este gran proyecto es que empezó casi por casualidad. “En 1988 yo tenía, junto con un socio, 16 estaciones de servicio. Mi hermano tenía una discapacidad y empecé a plantearme la posibilidad de integrar laboralmente a personas con discapacidad en la gasolinera para darles una oportunidad de autonomía. Comenzamos probando con un trabajador y resultó tan bien que enseguida nos fuimos animando, hasta que llegó un momento en que había 100 personas con discapacidad repartidas por las gasolineras”, recuerda Albert Campabadal, presidente y fundador de la compañía.

Alcanzado ese hito, se encontró con el problema de que ya no podía incorporar a más gente en las estaciones de servicio, “así que tenía que crear algo nuevo que me permitiese integrar a discapacitados y que yo pudiese gestionar de una forma más o menos sencilla. Así fue como nació Grupo Sifu, como servicios integrales de fincas urbanas: buscábamos comunidades de propietarios que quisiesen externalizar los servicios de portería, conserje, limpieza, jardinería. “Nosotros les facilitábamos al personal y nos encargábamos de toda la gestión”, añade.

Servicios personalizados

Poco a poco, este planteamiento se amplió hacia las empresas e industrias, a las que se ofrecía todo lo relacionado con la jardinería, la limpieza, la paquetería y el acceso y hoy esta línea es la más importante.

La principal razón de este éxito hay que buscarla en una filosofía que lo impregna todo –“para trabajar con nosotros es necesario tener una sensibilidad especial hacia la discapacidad y entender que este colectivo es siempre una solución, nunca un problema”– y una declaración de intenciones que va mucho más allá de las meras acciones de marketing tan habituales en otras empresas y que, en este caso, se refleja en sus dos décadas de constante crecimiento. Veamos cuáles son las claves:

Mejora continua. “Soy una persona muy satisfecha con lo alcanzado y muy insatisfecha con lo que todavía me queda por hacer”, afirma Campabadal. Y eso se traslada a la empresa: “Cada día auditamos todos los servicios para ver qué posibles mejoras introducir. Además, tenemos más de 1.000 grandes clientes que nos exigen una constante renovación. Por eso van surgiendo servicios que son casi a la carta”, añade.

Y es que, además de su oferta de facility services (jardinería, acceso y limpieza de edificios), Grupo Sifu ha desarrollado una línea de servicios personalizados. “Ofrecemos la gestión global del edificio que abarque todo lo que no es el corazón del negocio y promoviendo el máximo ahorro de costes. Para ello nos encargamos de gestionar los gastos energéticos, el mantenimiento de ascensores, de puertas basculantes, de extintores, la iluminación, las coberturas de seguros, servicios de seguridad y contraincendios…”, añade. También han creado una marca Safyca, que están franquiciando para aumentar su presencia en localidades importantes que no son capitales de provincia. “Es un área de negocio nueva que arrancó en el último trimestre de 2013 y que está funcionando realmente bien”, resume Campabadal.

Reinversión constante. “Es una empresa saneada financieramente, ése es uno de los pilares empresariales de mi compañía. Cuando arrancó la crisis, en el 2008, teníamos un apalancamiento bancario bastante importante pero hemos ido reinvirtiendo el 100% de los beneficios, año tras año, en seguir creciendo y así ir saneándonos. Sólo estos últimos años hemos rebajado ese porcentaje hasta el 85%.

Crecimiento imparable. Esta política de constante reinversión y mejora continua les ha permitido incrementar las ventas considerablemente. “Estamos obsesionados por crecer porque entendemos que cuanto mayores somos, más posibilidades tenemos de dar un servicio completo a las empresas clientes. Este tamaño nos permite conseguir acuerdos con grandes empresas a las que podemos dar una cobertura total funcional y geográficamente. Cuanto mayor volumen tienes, más capacidad de compra y de dar buenos precios”.

Profesionalización desde abajo y desde arriba. “Nuestra máxima es ofrecer el máximo de calidad en el servicio y en la atención al cliente. Rechazamos completamente la filosofía de algunos centros especiales de empleo, que consideran normal rebajar la calidad por estar ocupando a un colectivo con dificultades. Nosotros exigimos profesionalidad al máximo porque no queremos perder clientes, ya que eso supondría perder puestos de trabajo. Necesitamos que el cliente jamás perciba que no tiene un servicio 10 porque hay una discapacidad detrás”. Para evitarlo, la empresa tiene su propio centro de formación continua.

La profesionalización también llega a la gestión. Grupo Sifu es una empresa familiar, en la que también trabajan los hijos del fundador y hasta hace poco su mujer, “ahora estamos planteándonos la transición, por eso hace año y medio incorporamos a un director general ajeno a la familia porque entendimos que la profesionalización en la gestión era mejorable.

Las ventajas de integrar

Cumplimiento de la ley. La Ley General de Derechos de las Personas con Discapacidad y de su Inclusión Social (que integra a la antigua LISMI) obliga a las empresas de más de 50 empleados a incorporar un 2% de discapacitados en su plantilla o a contratar servicios o productos con centros especiales de empleo. Es verdad que la normativa no es muy estricta, pero empiezan a ser más habituales las inspecciones de trabajo y las exigencias para concursos públicos y subvenciones.

RSC. El peso emocional de la RSC también es importante, porque no hay que olvidar que el 11% de la población española tiene discapacidad. Esto hace que cada vez más la sociedad valore mejor a la empresa que es consciente y sensible con el colectivo.

Mochila de ayudas. Como insiste Campabadal, “el discapacitado va con una mochila de ayudas a sus espaldas, sobre todo en materia de financiación de costes laborales y de otro tipo de subvenciones”. El empresario puede beneficiarse de estas contrataciones.

Mejor ambiente de trabajo. La integración de un discapacitado mejora muchísimo el ambiente de trabajo porque es un colectivo muy comprometido e ilusionado.

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