Arquitectos por el mundo

La crisis de la construcción ha sacudido los cimientos del sector de los despachos de arquitectura, que ha supuesto una caída de entre el 60% y el 90% de su negocio. Una debacle de la que se han salvado algunas firmas, como el estudio catalán L35, gracias a contratos en el extranjero.

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Luisa Badia, Jos Galán y Tristán López-Chicheri, equipo directivo al frente de la firma de arquitectura catalana L35.

Haber ganado el contrato del gran proyecto de remodelación del Santiago Bernabéu, hizo saltar a L35 a los medios. El proyecto, sin embargo, fue paralizado de forma cautelar el pasado verano por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM). Pero, aunque muy importante, éste es sólo uno más de los grandes proyectos de alcance internacional en los que trabaja y que les supone unas cifras de negocio con las que están superando de forma muy notable la crisis del sector de la construcción en España.

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Hay empresas y proyectos que necesitan un tiempo de maduración que ayuda a corregir rumbos equivocados, excesos de confianza o reacciones tardías a los cambios. Pero hay ocasiones en que los valores y principios están asentados desde el comienzo y el camino a seguir parece claro. Es, más o menos, lo que les pasó a cuatro estudiantes de Arquitectura que estaban a punto de terminar la carrera en 1967 en Barcelona. Su idea era clara: obviar la tendencia de los arquitectos en España de instalarse en despachos individuales o de pocos socios.

“Ya creíamos entonces y ahora es una realidad que la arquitectura es una actividad de equipos grandes, multidisciplinares, con componentes que superan lo que históricamente ha sido la actividad de un arquitecto artista individual”, comenta Jos Galán, director general de L35 y uno de los cuatro fundadores de este estudio.

Uno de los últimos encargos en L35 es la Torre Brooklin en Sao Paulo, el que será el edificio más alto de Brasil y que acogerá oficinas, hotel, viviendas y un centro comercial.

Especializados en grandes proyectos
Salvo excepciones, los grandes proyectos han sido el nicho de L35 desde sus orígenes. Dos años después de su fundación, en 1969, esta firma ganó el concurso para la construcción de la Universidad Politécnica de Valencia, un megacomplejo de 150.000 m2. Con los años, han ido sumando muchos más proyectos de diseño y construcción o reforma de grandes centros comerciales, complejos residenciales o de usos mixtos (residencial, oficinas, centro comercial y hotelero).

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A comienzos del 2001, L35 ya había realizado proyectos en el extranjero (Costa Rica, Yemen, etc.), pero sin ninguna voluntad ni estrategia de internacionalización. La clave para iniciar la expansión vino de los inversores extranjeros que habían elegido a L35 para desarrollar proyectos en España, sobre todo centros comerciales. La buena relación con clientes franceses, especialmente tras el gran éxito del proyecto del centro comercial de La Maquinista (2000) en Barcelona, hizo que en 2001 les invitaran a participar en el concurso para la remodelación del Vélizy2 de París, uno de los primeros centros comerciales abiertos en Europa en 1975.

“Ganar el concurso en París hizo que otros clientes nos llamaran fuera de España”, comenta Tristán López-Chicheri, director de la oficina de Madrid y vicepresidente de L35. “Si bien aún no teníamos la voluntad de instalarnos fuera de forma estable, sí pensamos que era necesario salir”, añade.

Aún no había pistas de la gran crisis que se avecinaba, pero el paso a trabajar en el extranjero de forma habitual en su especialidad –los grandes proyectos–, sería vital en años posteriores. Llegaron ofertas de clientes que ofrecían desarrollar más proyectos en Francia, Turquía, Marruecos… y cuando vieron que los proyectos en el extranjero iban siendo una realidad, cambiaron el chip. Decidieron pasar de trabajar fuera a estar fuera, a instalarse de forma permanente”, abriendo su primera oficina en el extranjero en París (2007), señala Luisa Badia, directora de las oficinas parisina y de Barcelona. Eso les permitió tener unos conocimientos y reparto de cargas de trabajo vital para resistir la crisis de 2008.

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Cuando llegó el desplome de la construcción en España, los socios de L35 decidieron una segunda expansión internacional pero con otro enfoque. Optaron por no ir sólo a donde les llamaran sino buscar directamente los clientes. El objetivo fue Latinoamérica, donde la crisis fue menos dura que en Europa. Comenzaron a operar en Brasil y Argentina hace poco más de tres años, y hace dos años en Colombia y algo menos en Chile.

La otra clave es tener paciencia, tal como señala Badia: “Los procesos para instalarte en un país son de dos años mínimo: hay que ir, ver, conocer y empaparte”.

El nuevo Bernabéu, el gran contrato paralizado



Una alianza de lujo.

Repensar el uso del estadio.

Imagen espectacular.

Un negocio que se sostiene en el exterior

El negocio internacional ha sido clave para crecimiento de L35 en los últimos años, hasta el punto que el 50% de la facturación procede de proyectos en el exterior. L35 tiene básicamente dos formas de abrir oficinas en el extranjero: estableciendo una oficina propia desde el principio con algún socio con vínculos o experiencia en el destino (en Colombia, por ejemplo, la oficina la lidera un socio colombiano que trabajó 18 años en L35 en España), o iniciando una joint venture con un equipo.

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