Tras la estela de los navegadores portátiles

Para Alain de Taeye, la suerte esperaba a la vuelta de la esquina.

En 1995 decidió apostar por los sistemas de navegación. Los fabricantes de coches empezaban a incluir estos dispositivos en sus modelos de alta gama y Tele Atlas se asoció con dos compañías tecnológicas para suministrarles su producto. “Ésa ha sido desde siempre nuestra política. Dedicarnos sólo a la cartografía, que es lo que hacemos bien, y buscar socios tecnológicos que desarrollen los productos”, explica Gil-Casares.

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Cinco años más tarde, el negocio despega. A partir de 2000 lo que era un producto para la élite más pudiente comenzó a mutar hasta convertirse en regalo típico de Navidad de las clases medias; lo mismo que había ocurrido con la telefonía móvil.

La popularización de la navegación portátil incrementó las ventas. La bajada de precios de los navegadores personales disparó su consumo. Marcas de coches, como Daimler Chrysler o Volkswagen querían sus mapas para los navegadores de sus modelos de lujo. Las compañías de móviles, como Samsung, Nokia o Ericsson, se afanaban en incluirlos como una de sus prestaciones. También
su principal competidor, Navteq, ha vivido una eclosión similar.

Ambas empresas habían crecido paralelamente; una en Europa y otra en Estados Unidos. Su producto era muy similar, pero sus sistemas eran incompatibles, por lo que sus socios tecnológicos les iban siendo infieles a medida que la calidad de sus mapas decaía. A veces era Navteq quien ofrecía mejor información de las ciudades otra Tele Atlas, y con las carreteras sucedía lo mismo.
Por cierto, desde mayo, Tele Atlas pertenece a TomTom, tras el visto bueno de la Comisión Europea a esta adquisición. El nuevo presidente es Bill Henry y su fundador, Alain de Taeye, se integra en la nueva cúpula directiva de TomTom.

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