La cadena de reacción

Los que mueven el mundo saltan primero y luego encuentran el agua. Los que no lo mueven no saltan ni aunque haya un océano.

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© D. R.

Todo lo que sucede en la vida de las personas es el resultado de una cadena de reacción. Podrías consultar a cualquier persona y preguntarle cómo ha llegado al punto en el que está hoy y, si ese punto es el último de una ruta con diez pasos, todos podrían contarte cómo llegaron al paso diez, cómo este fue provocado por el paso nueve, este por el ocho y así sucesivamente hasta el paso uno. Lo curioso de esto es que si le hubieras preguntado en el paso uno cuál sería el cuarto o en el cuarto cuál sería el octavo, no hubiera podido responderte, ya que las cadenas de reacción solo son explicables de delante hacia atrás, pero no de atrás hacia delante. ¿Qué significa esto? Que dado que el punto final de la secuencia es impredecible, no debes preocuparte por el desenlace final, sino solo por el paso siguiente.

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Esto que te acabo de explicar es la fórmula que elimina el vértigo. Imagina que quieres montar un negocio creando tu propia línea de moda. Estás sentado en el sofá de tu casa dando vueltas a la idea y tu mente empieza a pensar en todos los pasos que tendrás que dar para ponerla en marcha y en todas las batallas que tendrás que lidiar para conseguirlo. Al imaginar todo ese trabajo junto, te sobrecogerá una sensación de agobio y te atenazará el vértigo. Te parecerá una montaña demasiado alta y difícil de escalar, pero eso es el resultado de pensar en el paso diez de tu ruta cuando todavía estás en el uno y preocuparte por el hecho de no saber cómo llegar hasta él. Lo que te propone este Peldaño es que pongas en marcha una cadena de reacción y dejar que sea ella la que provoque el éxito.

Equiparemos una cadena de reacción a una ruta del tesoro con diez pasos y diez pistas. Entender que una cadena de reacción es como una ruta del tesoro es entender que tu función es tan solo provocar el paso uno, ya que este contendrá la pista para el paso dos y el paso dos la del tres. Es decir, la mejor manera de alcanzar el paso final es tan solo centrándose en el paso siguiente, ya que él se encargará de darte tu próxima pista.

En nuestro ejemplo de la línea de ropa, el paso uno podría ser simplemente asistir a una feria de marcas de moda. Allí conoces a unos emprendedores que te cuentan que ellos se pusieron en marcha hablando con unos diseñadores. Te pasan su contacto y eso se convierte en la pista para el siguiente paso. Los llamas y te hacen unas propuestas de diseño con las ideas que tú tienes en la cabeza. Acabas de dar el paso dos. Te ponen en contacto con una fábrica para producir un par de prendas basándose en esos diseños. Pista para el tres. Entras en contacto con ellos, empezáis a colaborar, y ellos a su vez te proporcionan la pista para el siguiente paso. Eso es una cadena de reacción.

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Mientras des algún paso, el que sea, la cadena se mantendrá viva. Solo corre peligro en un caso: no hacer nada. Si el paso que no das es el primero, la cadena no arranca. Si el que no das es uno de los sucesivos, la cadena se detiene. ¿Conclusión?

Da igual lo que hagas, pero haz. No existe un solo éxito que no partiera de una sola acción.

¿Va a ser todo perfecto en línea recta y sin errores? Por supues- to que no. Habrá subidas, bajadas, avances y retrocesos. Será un camino de altibajos, pero cuando lleguen, ten presente este principio:

#LaInteligenciadelÉxito
Mejor hacer y corregir, que no hacer.
@Anxo

El lugar más peligroso para una cadena de reacción es el sofá de tu casa. ¿Por qué? Porque es el único lugar donde nada sucede. Sal fuera y atrévete.

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