Con todos ustedes, ¡el emprendedor de las bandas sonoras!

Afonso G. Aguilar: El emprendedor de las bandas sonoras Ha participado en más de 50 composiciones musicales de cine, entre ellas la de la multipremiada película de animación Klaus. Y no satisfecho con la creación de bandas sonoras, se ha lanzado también como emprendedor en el audiobranding y la identidad auditiva.

El emprendedor Alfonso Aguilar

Cuando pensamos en un compositor de cine en EEUU, resulta fácil caer en el estereotipo de un artista bohemio aporreando el piano en una casa con espectaculares vistas a un océano. El caso de Alfonso G. Aguilar es un poco diferente. Para empezar, porque no es americano, sino español. Aunque sí que se formó musicalmente en uno de los centros americanos de más prestigio, la Berklee College Music y desde muy jovencito, con apenas 18 años, trabajó en EE.UU. componiendo para otros. “Es entonces cuando decido que quiero ser un gran compositor de cine y empiezo a crear mi propia marca como compositor”. 

Y ahí entramos en la segunda gran diferencia de Aguilar frente al estereotipo, su concepto empresarial del negocio: “el artista puede trabajar y sobresalir él solo, pero en el cine formas parte de un engranaje (trabajas con el director, con el productor, con el director de fotografía) y necesitas rodearte de un gran equipo”. 

Fue cuando decidió dar el salto de compositor a emprendedor musical: “necesitaba rodearme de gente específica con capacidades determinadas. Y eso te va llevando a montar una compañía especializada en composiciones de cine”. Actualmente es fundador de AGA Music Company  Alyze y Sounditi. Asimismo, Alfonso G. Aguilar figura en la lista de los 100 emprendedores más relevantes en el ecosistema de España realizada por esta revista.

Claves de su evolución como emprendedor

Profesionalizar la creación. “Para participar en producciones grandes no basta con ser creativo, hace falta tener una maquinaria que te ayude (productores, mezcladores, arreglistas…) Un montón de gente a la que tienes que enseñar para que se adapten a tu forma de hacer las cosas. 

Para hacer películas de 100 millones debes cumplir unos plazos y realizar una serie de tareas que son más comerciales que creativas y necesitas detraer tiempo de otras tareas más de producción musical. Al final, organizar una grabación requiere mucho trabajo y todo eso lo externalizo en mi compañía”. 

De la importancia del apartado musical en las películas da cuenta el hecho de que el equipo que utiliza Aguilar en una producción ronda de media las 100 personas, “aunque cuando se trata de proyectos más grandes, como Klaus, puede alcanzar las 326 personas. La creación musical de la película es un proceso muy vivo porque la producción y la composición de la música va cambiando junto con la propia película. El ritmo es bastante frenético y no puedes saltarte una fecha. Has de ser muy estricto en las entregas: una producción no se puede parar por tu culpa. Si fallas una vez, despídete de esta industria”. 

Con la marca personal por bandera. “La productora se llama hoy en día AGA (de Alfonso G. Aguilar) Music Company. Nació en 2007 como Doko, pero decidimos cambiarle el nombre hace cuatro años porque quería darle valor a mi marca personal. Eso incrementa la exigencia de calidad porque, si algo sale mal, quemas tu nombre y perjudicas tu reputación personal”. 

Diversificar. Pero si algo ha demostrado Aguilar es su capacidad para detectar oportunidades de negocio en torno a la música. El primer proyecto alternativo fue Sounditi: “una compañía de audiobranding que busca identificar la identidad sonora de las marcas. La construye con inteligencia artificial. Hemos hecho ya la audiomarca para Indra o RedBull, por ejemplo”. 

Resiliencia. Otro de los negocios es Alyze. “Alyze nació como el motor de inteligencia artificial de Sounditi, pero con la pandemia el audiobranding se quedaba parado, así que convertimos Alyze en una spin-off y la rebrandeamos como herramienta para leer las emociones. Con ella podía conectar dos de mis grandes pasiones: crear emociones a partir de la música y vincularlas al funcionamiento de la mente a través de la inteligencia artificial. El resultado es una herramienta que permite reconocer las emociones que arroja una cara en cualquier dispositivo”. 

De momento han lanzado dos productos con una inversión propia de dos millones de dólares, “que subirá a tres millones ahora con la comercialización que está prevista en EE.UU”. Hoy trabajan 15 personas en Alyze, pero el objetivo es alcanzar las 50 en año y medio. 

Y ampliar horizontes. “Es importante hacer películas grandes y pequeñas. Cuanto más grande es el proyecto, menos riesgos puedes asumir, pero llegas a todo el mundo. En los proyectos pequeños puedes llenar tu alma de creatividad y ser más libre”. 

Su próximo objetivo, toquenizar toda la obra pictórica de Carlos Saura, “es fascinante combinar a un artista de 90 años con una tecnología que apenas tiene cuatro años”, declara.

Algunos datos de interés

Entre 12 y 15 millones de euros es la facturación global 

4 son las sedes de AGA: Los Ángeles, Londres, Madrid y Bucarest 

15 son las personas que trabajan en Alyze en Miami

Entre 100 y 326 son las personas que trabajan en la producción sonora de cada película.