¿Sabes cuál es el bar más antiguo de España? Se llama El Rinconcillo y abrió sus puertas en 1670

El Rinconcillo, bar sevillano

Javier y Carlos de Rueda son los hermanos ahora al frente de El Rinconcillo. Representan a la séptima generación desde que la familia de Rueda, procedentes de Cantabria, se hicieron con la popular taberna sevillana en el año 1860. Pero el negocio llevaba ya un tiempo rodando, que para encontrar los orígenes de El Rinconcillo hay que remontarse al año 1670, fecha oficial de su fundación. Decimos oficial porque a Fátima Rosado de Rueda, prima de los anteriores, le dio por indagar en la historia del edificio para escribir un libro y halló información que lo databa en 1633, aunque la decisión fue “dejar las cosas como estaban porque lo mismo da unos años más que menos”, dice Javier de Rueda. En cualquier caso, el bar-taberna El Rinconcillo ostenta el título de ser el más antiguo de su categoría en Sevilla, el segundo en España -título que se disputa con el madrileño Botín obviando que éste arrancó como casa de postas- y el cuarto de Europa.

Emplazado en el número 40 de la céntrica calle de Gerona (Sevilla) se erige este edificio de tres plantas de altura, con 125 m2 hábiles cada una y capacidad para atender a 75 comensales, en la segunda y tercera planta, y hasta 45 en la baja, donde también se extiende un mostrador de caoba de 14 metros en el que se va anotando a tiza la cuenta del cliente. Valga todo lo que dicho hasta antes del Covid porque ahora los comensales se han reducido a la mitad, la barra está vacía, la tiza se ha desechado y las colas que se observan en la puerta obedecen a otros motivos que poco tienen que ver con el lleno total. 

“El ojo del amo…”

Lo que sí perdura es la esencia del local y buena parte de la ornamentación original. Suelo de loza de Tarifa, una techumbre de vigas de madera, las estanterías labradas, azulejos de los siglos XVIII, XIX y XX son solo algunos de los elementos que dotan al local de una peculiaridad especial. Solo por uno de los azulejos han recibido ofertas de compra que superan los 9.000 €. Pero se equivoca quien se acerque al lugar con el propósito de tentar a los hermanos de Rueda porque El Rinconcillo ni se vende ni se replica ni se franquicia. “No vamos a ser nosotros, después de las seis generaciones que nos han precedido, los que acabemos con el negocio familiar”, argumenta Javier la causa por la que no han aceptado ninguna de las ofertas que dicen haber recibido de Madrid, Barcelona, Londres, París o Estados Unidos.

A los hermanos de Rueda es fácil verlos detrás de la barra. No solo porque disfrutan del oficio y del trato con los ‘parroquianos’, sino también porque son de la filosofía que tira del refranero según la cual “El ojo del amo engorda al caballo y a nosotros nos gusta controlar el negocio y estar con la gente”.

El otro clásico que se aplican es el de “la relación calidad-precio” con tapas y platos típicos de la zona de Andalucía como las espinacas con garbanzos, el bacalao a la roteña o las Pavías de bacalo. También la selección de vinos es abundante, con especial atención a los caldos andaluces.

La única ampliación del negocio que se han atrevido a hacer hasta ahora es la adquisición de otro local colindante, en el número 2 de la calle Alhóndiga, bautizado como La Trastienda de El Rinconcillo, pero que no consiguen llenar hasta no tener repleta la casa matriz.

Con 350 años de historia que cumplieron en 2020, han tenido ocasión de ver desfilar por el bar-taberna a políticos de todos los colores, escritores, deportistas, toreros o artistas de todo tipo. Todavía hoy siguen organizando tertulias con diferentes temáticas. Asimismo, el bar puede verse en escenas de numerosas películas, como ‘Sangre y arena’, o como marco de anuncios publicitarios. Así que cuando se le pregunta a Javier de Rueda si la del Covid es la peor crisis que les ha tocado vivir responde: “Es la primera que nos ha obligado a cerrar las puertas que antes abríamos todos los días del año, pero 350 años dan para mucho. En ese tiempo han pasado por el trono 15 reyes de cuatro dinastías, las guerras napoleónicas, la guerra civil, unas cuentas dictaduras, blandas y duras, la crisis del 73, la del 93, la del 2008, la cantidad de víctimas de la pandemia…Vamos, que no me atrevería a decir que el cierre provisional ha sido sido lo peor”. 

La última batalla que cuentan haber vivido en El Rinconcillo corresponde a una librada entre el señor Naranjo y el señor Valentín, con 93 y 95 años respectivamente, siempre en liza sobre quien llevaba más tiempo como cliente del bar.

Más daño el teletrabajo que la ausencia de turistas

Entre un 28 y un 35% de la clientela que pasa por el establecimiento, procede del turismo. Esa parte, durante los últimos meses, la han perdido pero no les preocupa demasiado. Saben que “Sevilla es una ciudad que se vende sola y estamos seguros de que cuando terminen las restricciones a la movilidad, lo vamos a recuperar. Más nos preocupa el tema del teletrabajo, que eso sí que ha terminado con un montón de comidas a empresas que servíamos antes del Covid”.

De las 40 personas que integraban la plantilla de El Rinconcillo antes de la pandemia quedan 22 y confían en ir rescatando a los que puedan del ERTE. Con 55 y 58 años, los hermanos de Rueda todavía se sienten con fuerzas para regentar el negocio en el que se entrenan ya dos miembros de la octava generación. A ellos les corresponderá conservar el histórico legado familiar, pero sin vivir a espaldas a los tiempos que corren motivo por el cual El Rinconcillo tiene también presencia digital y se mantiene muy activo en redes sociales con miles de seguidores jóvenes. Al fin y al cabo, a ellos son a quienes hay que conquistar ahora hasta alcanzar el sueño que expresa Javier: «pues por lo menos otros 350 años más».

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