1/ Oferta básica.
La flor de la semana es la clave para que el negocio tenga sentido. Al comprar una única flor, se hacen grandes pedidos y se consiguen mejores precios. “Si una floristería normal tiene entre 50 y 60 referencias, nosotros sólo tenemos tres: la flor de la semana, las rosas tradicionales y un ramo mixto. El concepto de flor de la semana nos permite comprar grandes volúmenes y conseguir economías de escala. En lugar de sacar mucho margen de cada ramo, sacamos muchos poquitos de muchos ramos. Pero no aburrimos al cliente. Ofrecemos 30 o 40 tipos de flores distintas en total cada año”, explica Victoria Sánchez-Ramos.

2/ Sin intermediarios.
“Esta oferta básica nos permite también eliminar a los intermediarios. En los negocios de venta de flores por Internet lo habitual es tener una red de floristerías asociadas, a las que se le encarga el ramo del cliente en función de su localización geográfica. Nosotros enviamos todo desde este garaje. Ahorramos tiempo y dinero en la cadena de distribución”, continúa la directora de la empresa.

3/ Venta por suscripciones.
Su producto estrella es la compra de flores por suscripción, que cuesta 18 euros por ramo, incluido transporte e IVA y que puede ser semanal o mensual. Empezaron ofreciendo sólo este tipo de precio para conocer al cliente, ajustar las compras y evitar stocks. Ahora representa el 60% de sus ventas. Las suscripciones, además, encajan a la perfección en su política de precios claros: todos los precios que aparecen en su web incluyen ya el IVA y el transporte, para que el cliente sepa desde el primer momento el coste final del envío.

4/ Packaging sencillo.
Aunque el cliente puede solicitar más añadidos a sus flores, el básico para el mejor precio es un sencillo cartón que envuelve la flor para ahorrar costes innecesarios. Sencillo, pero no por eso cutre o de baja calidad. Los ramos llegan acompañados de una hoja explicativa sobre los orígenes de la flor y la forma de cuidarla para que dure más.

5/ Conocimiento de Internet.
Es la quinta pata de cualquier negocio low cost: una explotación intensiva y sin grandes inversiones de la web. Están en las redes sociales y destinan parte de sus recursos a marketing on line y SEO, pero su éxito se ha basado fundamentalmente en el boca-oreja. “Hemos empezado a invertir en márketing ahora. Antes, todo el que ha llamado a nuestra puerta ha sido a través de un conocido, al final el boca-oreja es lo que funciona. Es más lento, pero funciona. No podemos competir en márketing con las grandes empresas”, explica Victoria Sánchez-Ramos. Tan seguros están de su oferta, que cuando empezaron a operar no dudaron en incluir en su propia web links de la competencia para demostrar a sus potenciales clientes que realmente son los más baratos. Y si algo ayuda a caer en gracia a los internautas, es precisamente la transparencia.